Bruxismo y dolor de oído: una relación desconocida


María Fernández Rueda, Beatriz García Morales, Susana Sánchez Rodríguez, Juan Manuel Acuña Macchi, Celeste del Pilar Cebollada Herrera, Rubén Ledesma Calvo

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Introducción

Muchas personas consultan al otorrinolaringólogo por dolor de oído pensando que existe una infección, un tapón de cera o algún problema auditivo. Sin embargo, en numerosas ocasiones la exploración del oído es completamente normal. Entonces surge la pregunta: ¿por qué duele el oído si aparentemente está sano?
Una de las causas más frecuentes y menos conocidas es el bruxismo, un trastorno relacionado con el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes. Esta alteración puede provocar síntomas que afectan no solo a la mandíbula, sino también al oído, la cabeza, el cuello e incluso al equilibrio.

¿Qué es exactamente el bruxismo?

El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria. Puede ocurrir durante el día, generalmente asociado a estrés o tensión emocional, o durante la noche mientras dormimos. Muchas personas no son conscientes de que lo padecen hasta que aparecen síntomas o el dentista detecta desgaste dental.

Aunque tradicionalmente se relaciona únicamente con problemas dentales, actualmente se sabe que el bruxismo puede producir alteraciones musculares y articulares importantes en la articulación temporomandibular (ATM), situada justo delante del oído.

¿Por qué puede producir dolor de oído?

La articulación temporomandibular comparte una estrecha relación anatómica y nerviosa con el oído. Cuando existe tensión muscular excesiva o inflamación en esta zona, el dolor puede irradiarse hacia el conducto auditivo y percibirse como una otalgia, es decir, dolor de oído.

En estos casos, el paciente suele describir molestias como:

  • Dolor alrededor del oído.
  • Sensación de presión u oído taponado.
  • Chasquidos mandibulares.
  • Dolor al masticar.
  • Tensión facial.
  • Cefalea, especialmente matutina.
  • Sensación de mandíbula cansada.
  • Molestias cervicales.

Es muy frecuente que el dolor empeore por las mañanas debido al apretamiento nocturno.

Cuando el oído está normal

Uno de los datos más característicos es que la exploración otorrinolaringológica suele ser completamente normal. No hay infección, ni perforación timpánica, ni alteraciones auditivas relevantes.

Esto puede generar frustración en algunos pacientes, que continúan con dolor pese a haber utilizado gotas óticas o antibióticos. En realidad, el origen del problema no está en el oído, sino en la musculatura mandibular y la ATM.

Por este motivo, el bruxismo y la disfunción temporomandibular son una de las causas más frecuentes de otalgia refleja, es decir, dolor que se percibe en el oído pero cuyo origen real está en otra estructura cercana.

Estrés y ansiedad: factores muy relacionados

El estrés emocional desempeña un papel fundamental. En épocas de ansiedad, sobrecarga laboral o alteraciones del sueño, muchas personas aprietan la mandíbula de forma inconsciente.

Tras la pandemia se ha observado un aumento importante de pacientes con síntomas relacionados con bruxismo y dolor mandibular, especialmente en adultos jóvenes. El teletrabajo, las malas posturas y el incremento del estrés parecen haber contribuido a ello.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico suele basarse en la historia clínica y la exploración física. El especialista puede detectar:

  • Dolor a la palpación de la musculatura masticatoria.
  • Sobrecarga mandibular.
  • Limitación de apertura oral.
  • Chasquidos articulares.
  • Signos de desgaste dental.

En algunos casos puede ser necesaria valoración conjunta por Odontología, Maxilofacial o Fisioterapia especializada en ATM.

¿Tiene tratamiento?

Sí. El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y de la causa desencadenante. Habitualmente incluye varias medidas combinadas.

Las férulas de descarga nocturnas ayudan a disminuir la presión sobre la articulación y protegen los dientes. Además, muchos pacientes mejoran con fisioterapia mandibular, ejercicios de relajación muscular y aplicación de calor local.

También es importante reducir factores desencadenantes como el estrés, mejorar la higiene del sueño y evitar hábitos como masticar chicle continuamente o apretar los dientes durante el día.

En casos más intensos pueden emplearse antiinflamatorios, relajantes musculares o infiltraciones específicas.

¿Cuándo consultar?

Es recomendable consultar con un especialista cuando:

  • El dolor de oído persiste pese a tratamientos habituales.
  • Existe dolor mandibular o chasquidos.
  • Aparecen cefaleas frecuentes.
  • Hay limitación para abrir la boca.
  • Se nota desgaste dental.
  • El dolor empeora con el estrés o al despertarse.

El diagnóstico adecuado evita tratamientos innecesarios y permite abordar correctamente el origen del problema.

Conclusión

El bruxismo es mucho más frecuente de lo que pensamos y puede manifestarse con síntomas muy variados. Aunque muchas personas asocian el dolor de oído únicamente a infecciones, en numerosos casos el oído está sano y el problema se encuentra realmente en la mandíbula.

Reconocer esta relación es fundamental para realizar un tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

AUTORES:

María Fernández Rueda, F.E.A ORL, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Beatriz García Morales, Residente ORL Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Susana Sánchez Rodríguez, Residente ORL Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Juan Manuel Acuña Macchi, Residente ORL Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Celeste del Pilar Cebollada Herrera, Residente ORL Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Rubén Ledesma Calvo, Residente ORL Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.