Cuidados de los pies en personas con diabetes


Lorena San José Santo Tomás. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. CS II Ensanche. Marta Bona Otal. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. CS II Ensanche. María Aitziber Idoate Ramírez. DUE. Servicio de Urgencias Extrahospitalarias. Idoia Domínguez Andueza. DUE. CS II Ensanche

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La diabetes es una enfermedad crónica que con el paso de los años puede producir tanto pérdida de sensibilidad como problemas en el riego sanguíneo en la zona de los pies.

Por tanto es muy importante cuidar bien esa zona, ya que es una de las partes del cuerpo que más problemas puede generar en las personas que padecen esta enfermedad.
Un inadecuado control de la diabetes unido a un mal cuidado de los pies puede conducir a infecciones e incluso a la amputación tanto de los dedos como del pie completo. Por este motivo es fundamental realizar los cuidados que vamos a detallar.

Examen de los pies

• Deber ser diario y convertirse en un hábito.
• Nos permitirá detectar rápidamente cualquier rozadura, lesión, ampolla…
• Realícelo con luz natural, se puede utilizar un espejo para observar las zonas difíciles.

Higiene de los pies

• Lavado diario con agua templada (36º-37º) y jabón pH neutro. Compruebe la temperatura del agua con termómetro o con el codo. No deje los pies en remojo más de cinco minutos, para evitar que la piel se reblandezca.
• Séquelos con detenimiento, sin frotar, profundizando en los espacios que hay entre los dedos, para que no se produzcan infecciones.
• Aplique crema hidratante, excepto entre los dedos.
Cuidado de las uñas
• Corte recto, tras el lavado de los pies (se prefiere este momento puesto que estarán más blandas). Use tijera con las puntas redondeadas.
• Se puede usar lima de cartón para las zonas más afiladas.
• En caso de dificultades para su cuidado (por ejemplo uñas muy engrosadas), acuda a un podólogo.
• No use instrumentos cortantes, cuchillas ni callicidas.

Calcetines y medias

• Deben ser de tejidos naturales como el algodón, lino o lana, sin costuras. No deben apretar para no dificultar la circulación sanguínea en esa zona.
• No camine descalzo.

Uso de calzado

• Debe ser de cuero ligero y flexible, con suela antideslizante no demasiado gruesa. De puntera redondeada y ancha y tacón no superior a tres centímetros. El interior debe ser sin costuras y su sujeción mediante cordones o velcro.
• Se recomienda comprarlo a última hora de la tarde, ya que es cuando los pies está más hinchados.
• Al estrenarlos, úselos de manera progresiva evitando llevarlos mucho tiempo puestos.
• Antes de cada uso, compruebe que no hay objetos en el interior que puedan lesionar los pies (zonas desgastadas, pliegues…)
• Es conveniente cambiar de zapatos al menos una vez al día, así se garantiza una ventilación adecuada y se evita la presión de los mismos siempre en las mismas zonas.
• No utilice sandalias, chanclas o zapatos que dejen los pies al descubierto.

En caso de heridas en los pies:
• Lávelas con agua y jabón.
• Séquelas mediante gasas con toques suaves.
• Utilice un antiséptico sin color, tipo clorhexidina.
• Tape con un apósito adecuado.
• Contacte lo antes posible con el profesional de Enfermería de su Centro de salud.

Otros aspectos importantes

• Realice ejercicio físico a diario (caminar, nadar, gimnasia…). Ayuda al control de la diabetes y mejora la circulación.
• Abstinencia tabáquica. Fumar disminuye el flujo sanguíneo en los pies.
• No aplique calor o frío directamente sobre los pies (bolsas agua caliente, hielo, manta eléctrica…), porque existe riesgo de quemaduras al estar disminuida la sensibilidad.
• Controle su peso, la tensión arterial y los niveles de glucosa.
• Acuda al menos una vez al año a su enfermera/o del centro de salud para revisar el estado de sus pies. El profesional sanitario comprobará como se encuentra la sensibilidad y la circulación sanguínea, mediante un examen físico muy sencillo. Además de comprobar que no existen ampollas, lesiones..
Es mejor PREVENIR que curar.