Gastroenteritis aguda en niños: prevenirla en la vuelta al cole


Isabel Gordo Baztán. Médica Adjunta en Urgencias del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra. María Erroz Ferrer. Médica Adjunta en Urgencias del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra. Andrea Alonso Marín. MIR del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra

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Con la vuelta al colegio, los niños vuelven a compartir espacios cerrados y objetos, lo que aumenta el riesgo de gastroenteritis aguda, una inflamación del sistema digestivo causada principalmente por virus, aunque también puede ser bacteriana o parasitaria.

Esta se define principalmente por la presencia de deposiciones liquidas o diarrea, asociada en muchas ocasiones a vómitos, dolor abdominal, fiebre y cansancio. Por lo general, la enfermedad dura entre 2 y 7 días, aunque en ocasiones las deposiciones pueden persistir más de una semana.
La prevención es la mejor herramienta, ya que la mayor parte de virus se contagian por contacto directo con partículas de la persona infectada. El lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de ir al baño, es fundamental. Enseñar a los niños a cubrirse la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar ayuda a reducir la transmisión de virus. También es importante no compartir utensilios ni vasos, y limpiar regularmente mesas, juguetes y pupitres con desinfectantes adecuados.

La vacunación contra el rotavirus es otra medida preventiva recomendada por pediatras para proteger a los más pequeños de formas graves de gastroenteritis. Además, si un niño empieza a presentar vómitos o diarrea, debe quedarse en casa hasta que los síntomas desaparezcan para evitar contagiar a otros compañeros.
Generalmente no requiere pruebas complementarias y el diagnóstico es clínico. En casos de diarrea prolongada (mayor de 7 días), con restos de sangre o pus, o en caso de ingreso, se recoge cultivo de las heces para identificar el agente causante. En caso de deshidratación o mal estado general, se realiza analítica sanguínea.
El tratamiento es principalmente sintomático, siendo fundamental la buena hidratación. Para ello, se debe ofrecer frecuentemente a lo largo del día pequeñas cantidades de suero oral hiposódico, reponiendo cada pérdida por cada vómito o diarrea. La única excepción es inmediatamente tras el vómito, que se debe esperar primero media hora sin dar nada (ni líquido ni sólido) antes de intentar iniciar la tolerancia oral con suero. Una vez tolera el suero, se puede intentar tomar alimento sólido, siendo recomendado evitar alimentos grasos o dulces que puedan aumentar la pérdida de agua con la diarrea. En caso de fiebre o malestar, antitérmicos/analgésicos. En caso de diarrea persistente, se puede administrar probióticos, que en ocasiones ayudan a acortar y disminuir la intensidad de la diarrea.

Señales para acudir al pediatra

• Signos de deshidratación: boca seca con lengua pastosa, ojos hundidos, disminución de la orina o decaimiento.
• Fiebre alta persistente.
• Diarrea con sangre.
• Vómitos persistentes sin lograr tolerancia oral.
• Malestar que empeora o dura varios días a pesar de analgésicos.

AUTORAS

Isabel Gordo Baztán. Médica Adjunta en Urgencias del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra.
María Erroz Ferrer. Médica Adjunta en Urgencias del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra.
Andrea Alonso Marín. MIR del Servicio de Pediatría. Hospital Universitario de Navarra