La infección recurrente por Giardia puede ser una pista clave para el diagnóstico de una inmunodeficiencia (ID) subyacente, siendo la inmunodeficiencia variable común (IDVC), una de las ID primarias más frecuentes en adultos.
Giardia lamblia es un protozoo intestinal que se transmite por vía feco-oral, mediante la ingestión de alimentos o agua contaminados. Tras la ingestión de los quistes, los trofozoítos en el intestino delgado se adhieren a la superficie mucosa mediante el disco de succión ventral, sin invadir la mucosa. Los trofozoítos se multiplican por fisión binaria longitudinal y se excretan en forma de quistes. Afecta al 2% de los adultos y al 6-8% de los niños en países desarrollados. Entre los factores de riesgo se incluyen viajar a zonas de alta prevalencia, guarderías y beber agua dulce de los ríos o lagos. Muchas infecciones son asintomáticas. En otros casos, la infección aguda produce diarrea y distensión abdominal y, en la mayoría de las personas inmunocompetentes, es autolimitada o responde bien al tratamiento con metronidazol.
Las biopsias se realizan comúnmente en casos de diarrea crónica o malabsorción. Los organismos se observan en la superficie de la mucosa como cuerpos de color púrpura a rosado con un extremo cónico. Los cambios en la mucosa varían de sutiles a severos (dependiendo de la cronicidad) y rara vez se observa atrofia de las vellosidades e hiperplasia de criptas.
Si las infecciones por Giardia son persistentes, recurrentes o de difícil erradicación, debe sospecharse un defecto inmunitario. La defensa frente a este parásito depende en gran medida de la inmunidad humoral, especialmente de la inmunoglobulina A secretora, que actúa en la mucosa intestinal impidiendo la adhesión del microorganismo al epitelio. La IDVC se caracteriza por niveles bajos de inmunoglobulinas (IgG y, con frecuencia, IgA y/o IgM). A nivel histológico, los hallazgos que permiten sospechar esta entidad son: 1) ausencia o disminución marcada de células plasmáticas, 2) aumento de linfocitos intraepiteliales, a menudo más pronunciado en glándulas y criptas que en el epitelio superficial, 3) infiltrado inflamatorio rico en células mononucleares y neutrófilos, 4) hiperplasia linfoide nodular y 5) alteración arquitectural (atrofia) y aumento de células apoptóticas en criptas y glándulas.
Los pacientes con IDVC presentan infecciones respiratorias y gastrointestinales recurrentes (Giardia, Criptosporidium, Citomegalovirus, candidiasis esofágica), con diarrea crónica y síndrome de malabsorción. Ante un adulto (o niño mayor) con giardiasis recurrente, especialmente si presenta infecciones respiratorias repetidas, bronquiectasias o antecedentes de mala respuesta a vacunas, es recomendable solicitar niveles séricos de inmunoglobulinas. El diagnóstico precoz de IDVC permite iniciar tratamiento sustitutivo con inmunoglobulina intravenosa o subcutánea, lo que reduce infecciones y mejora la calidad de vida.
La giardiasis recurrente no siempre es solo un problema infeccioso, sino que puede ser la punta del iceberg de una ID primaria. Reconocer esta relación ayuda a evitar retrasos diagnósticos y a ofrecer un tratamiento adecuado y personalizado.
AUTORES:
- Leticia Ollero Domenche. E.A Anatomía Patológica. Hospital Miguel Servet. Zaragoza.
- Pilar Bernal Checa. F.E.A Aparato Digestivo. Hospital San Jorge. Huesca.


