Circuncisión en el siglo XXI


Ana Aldaz Acín, Inés Giménez Andreu, Ángel García de Jalón Martínez, Mónica Sanz del Pozo y María Jesús Gil Sanz

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La fimosis es la dificultad para retraer la piel del prepucio con imposibilidad para descubrir por completo el glande. Los varones recién nacidos tienen fimosis por fusión entre el prepucio y el glande, pero a lo largo de la infancia y la pubertad desaparece. Se estima que un 2% de los adolescentes padecen fimosis.

Las causas son diversas: en ocasiones se produce por una diminución en el diámetro del orificio de la piel del prepucio que impide la retracción completa del mismo, mientras que en otros casos se produce por una pérdida de elasticidad en la piel prepucial secundaria a liquen escleroso, diabetes mellitus, inflamación crónica o traumatismos peneanos. Dado que el riesgo de estas situaciones aumenta con la edad, con relativa frecuencia nos encontramos ante pacientes con fimosis de nueva aparición a edades avanzadas.

No obstante, la fimosis no debe confundirse con una disminución en la longitud del frenillo del pene que condiciona una dificultad en la retracción de la piel del prepucio (con frecuencia no lo imposibilita totalmente, pero conlleva dolor).  Los casos de frenillo corto también tienen un tratamiento quirúrgico.

Existen dos grados de fimosis:

  • Fimosis relativa: retracción parcial del prepucio.
  • Fimosis completa: imposibilidad de retracción incluso con el pene en flacidez

¿Por qué debo operarme de fimosis?

Si bien no se trata de una patología grave, la persistencia de la misma puede condicionar una seria de complicaciones de gravedad variable.

  • Coito doloroso: esto puede producirse tanto en casos de fimosis como de frenillo corto.
  • Balanitis: la dificultad o imposibilidad para la retracción de la piel del prepucio impide la correcta limpieza de la zona, con un acumulo de esmegma en el surco balanoprepucial que da lugar a infecciones locales.
  • Infecciones de orina: se produce por ascenso de la balanitis a través de la uretra.
  • Dificultad para la micción: ocurre principalmente en casos de fimosis muy severa.
  • Parafimosis: tras retracciones forzosas del prepucio en pacientes con fimosis marcada, en ocasiones se produce imposibilidad para volver a recubrir el grande porque este se inflama. Produce dolor muy intenso.
  • Cáncer de pene: es una complicación rara de la fimosis.

Tratamiento

En los casos de fimosis persistente tras la adolescencia o fimosis de nueva aparición en la edad adulta está indicada la realización de la circuncisión.

La circuncisión consiste en la exéresis quirúrgica de la piel prepucial, quedando el glande permanentemente expuesto. Esta técnica se ha llevado a cabo clásicamente bajo anestesia local realizando una sección circunferencial de la piel prepucial con tijera y posterior sutura de la piel peneana.

Recientemente se ha desarrollado una nueva técnica para realizar esta intervención, la circuncisión con pistola automática. Esta técnica se realiza igualmente bajo anestesia local y de forma ambulatoria, pero disminuye considerablemente el tiempo quirúrgico. Consiste en colocar un dispositivo debajo del prepucio para proteger el glande y otro por encima. Una vez colocados ambos dispositivos, los ajustamos siguiendo la línea de corte que se seguiría por el método tradicional y disparamos la pistola para que realice la incisión circunferencial. De forma simultánea al corte realiza la reconstrucción de la piel con grapas metálicas que hacen la función de la sutura manual tradicional. Estas grapas se caen solas sin necesidad de manipulación especial (únicamente lavado de la herida y cura con Betadine).

Este sistema tiene una serie de ventajas como son un menor tiempo de cicatrización con mejor resultado estético, disminución del tiempo quirúrgico y dolor peroperatorio, menor edema y sangrado peneano, procedimiento más seguro y disminución de las complicaciones postoperatorias.

AUTORES

Ana Aldaz Acín e Inés Giménez Andreu. Médicos Internos Residentes.

Ángel García de Jalón Martínez y Mónica Sanz del Pozo. Médicos Adjuntos

María Jesús Gil Sanz. Jefa de Servicio.

Servicio de Urología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza