Cirugía laparoscópica por retroperitoneoscopia: ¿qué es y cuales son sus beneficios?


Clara Camprubí Polo, Pablo Gómez Castro, Enrique Ramos Laguna, Elena Garciandía Sola, Jaume Monllau Espuis, Lydia García Fuentes, Amaia Arrizabalaga Solano, Marta Burbano Herráiz, Elena Sánchez Izquierdo, Pablo Oteo Manjavacas.

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La cirugía laparoscópica es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva en la que el cirujano opera a través de pequeñas incisiones en lugar de realizar una gran apertura. A través de uno de los puertos de laparoscopia se introduce una cámara que  transmite las imágenes del interior del cuerpo a una pantalla, permitiendo así llevar a cabo la intervención.

El retroperitoneo es un espacio del abdomen que se encuentra justo detrás del peritoneo (la membrana que recubre los órganos abdominales). En esta zona están situados algunos órganos importantes, como los riñones, además de vasos sanguíneos y nervios. Dentro del retroperitoneo se distinguen tres áreas principales:

  • Espacio pararrenal anterior
  • Espacio perirrenal, donde está el riñón rodeado por su cápsula
  • Espacio pararrenal posterior

La cirugía por retroperitoneoscopia se puede entender como una “laparoscopia desde la espalda”. Gracias a esta vía de acceso, el cirujano puede llegar a los riñones y a las estructuras cercanas sin necesidad de entrar en la cavidad abdominal (lo que sería un abordaje transperitoneal). Es por ello que el retroperitoneo se convierte en una vía de acceso ideal para cirugías urológicas como la cirugía renal o de la glándula suprarrenal, cirugía litiásica o reparadora de la unión pieloureteral.

Este enfoque no es nuevo; ya en 1969 se empezaron a dar los primeros pasos para acceder directamente a la arteria renal evitando manipular el intestino, sentando así las bases de la técnica actual.

La ventaja de la retroperitoneoscopia es la preservación de la cavidad peritoneal y el acceso posterior al pedículo renal, lo que hace posible el control de los vasos sanguíneos en el primer paso de la cirugía.

Este abordaje está particularmente indicado en pacientes obesos y en aquellos con cirugías abdominales previas, aunque no se recomienda en aquellos pacientes en los que ya se ha realizado una lumbotomía (incisión en la región lumbar) previa.

Otras ventajas de la retroperitoneoscopia son un menor riesgo de íleo paralítico postoperatorio y peritonitis por fuga urinaria; menor dolor, menor riesgo de evisceración y adherencias. Además, son cirugías en las que el paciente suele tener un postoperatorio más favorable, con una estancia hospitalaria más corta y con un mejor resultado estético.

La elección entre un abordaje transperitoneal o retroperitoneal suele depender de la experiencia y preferencias del cirujano. El acceso a través de la cavidad abdominal resulta, en general, más sencillo, ya que ofrece más referencias anatómicas y un campo de trabajo amplio. En cambio, la retroperitoneoscopia presenta una curva de aprendizaje más exigente: en el retroperitoneo hay menos puntos de referencia, el espacio para colocar los puertos es limitado y, sobre todo al inicio, existe cierto riesgo de lesionar el colon si la técnica no se realiza con precisión.

Sin embargo, con una adecuada formación y tutoría en centros de alto volumen, estas dificultades se superan y el abordaje retroperitoneal puede convertirse en una opción cada vez más utilizada, segura, efectiva y reproducible para la cirugía urológica.

AUTORES:

Clara Camprubí Polo, Pablo Gómez Castro, Enrique Ramos Laguna, Elena Garciandía Sola, Jaume Monllau Espuis, Lydia García Fuentes, Amaia Arrizabalaga Solano, Marta Burbano Herráiz. MIR Urología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Elena Sánchez Izquierdo, Pablo Oteo Manjavacas. Adjuntos Urología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.