Complicaciones médicas y anestésicas de los tatuajes


José Félix Martínez Juste. Facultativo Especialista en Anestesiología y Reanimación. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. Jara Altemir Trallero. Facultativo Especialista en Endocrinología y Nutrición. Hospital General San Jorge. Huesca

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En la actualidad, la realización de tatuajes se ha convertido en una práctica muy popular especialmente entre la población adolescente. Cada vez es más frecuente encontrarnos pacientes que presentan tatuajes en su piel, y a pesar de que las complicaciones médicas en los países desarrollados son inusuales, los riesgos derivados de esta práctica son muchos.

La estimación acerca del número de personas que tienen al menos un tatuaje en España varía entre el 3 y el 8% de la población general. En Estados Unidos, donde la práctica del tatuaje está muy generalizada, se estima que el 36% de la población entre 18 y 25 años tienen al menos un tatuaje, aumentando hasta un 40% para las personas entre 25 y 40 años.
Los tatuajes permanentes consisten en la introducción de pigmentos en la piel mediante la inyección directa de estos con agujas u objetos punzantes. El motivo por el que estos tatuajes perduran a lo largo del tiempo es porque la tinta se asienta en la segunda capa de la piel, la dermis. La piel presenta una capa superficial, la epidermis, que renueva sus células constantemente, pero esto no sucede en la dermis, lo que hace que la tinta permanezca dentro de la piel y no se elimine con el paso del tiempo.
El pigmento, en los tatuajes, es introducido en la piel mediante agujas multiperforadas, que dejan el material en dermis y epidermis. El pigmento de la epidermis es eliminado por la renovación epidérmica, de modo que lo que da color al tatuaje es la parte del pigmento que queda en el tejido conectivo de la dermis. El pigmento es asimilado por los macrófagos dérmicos, que lo transportan lentamente a los vasos linfáticos regionales; los macrófagos también fagocitan los gránulos de pigmento y migran cortas distancias intradérmicas, causando la aparente difusión del color y los márgenes difusos del tatuaje.
Las reacciones inflamatorias, los tumores, las reacciones alérgicas relacionadas con el contenido de los pigmentos o las enfermedades infecciosas como la hepatitis y el VIH no son las únicas complicaciones derivadas de los tatuajes. Existen también problemas asociados a procedimientos diagnósticos como la realización de una resonancia magnética en la que el paciente puede sufrir una quemadura de primer o segundo grado en el área del tatuaje (principalmente en el caso de los tatuajes de color rojo que sus pigmentos contienen sales férricas) o producirse una pérdida importante en la calidad de la prueba debido a la interferencia con los pigmentos del tatuaje.

Aracnoiditis química, neuropatía inflamatoria…

En lo referente a la práctica de una punción lumbar para la realización de una anestesia epidural o intradural en pacientes con un tatuaje en la línea media de la zona lumbar existe cierta controversia. La presencia de un tatuaje en la zona lumbar es, en los protocolos de anestesiología de muchos hospitales, una contraindicación relativa para la realización de la punción lumbar, pero no absoluta.
El principal riesgo se debe a la posibilidad de que los pigmentos del tatuaje pueden ser introducidos en el espacio epidural o en el espacio subaracnoideo del paciente (que contiene el líquido cefalorraquídeo) durante la realización del procedimiento anestésico. La presencia de pigmento en los espacios descritos puede provocar aracnoiditis química, neuropatía inflamatoria e incluso con el tiempo un tumor epidermoide.
La aracnoiditis química es el proceso inflamatorio de la aracnoides. La aracnoides es una de las capas que rodean y protegen el sistema nervioso central y la médula espinal, y contiene pequeños vasos por lo que es más susceptible de iniciar un proceso inflamatorio, edema y fibrosis tardía generalizada. Sus manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas, desde una irritación nerviosa transitoria hasta un cuadro compatible con siringomielia, cuadros de paquimeningitis, pseudomeningocele o radiculitis.
Para prevenir los posibles riesgos se aconseja evitar la realización de una punción lumbar sobre la piel tatuada. Existen opciones alternativas para evitar complicaciones, como hacer la punción en las zonas del interior del tatuaje libres de pigmento, acceder por encima o por debajo de él, o bien optar por una punción lumbar paramedial.
Otras opciones descritas en diversos artículos consisten en retirar con un estilete parte del tatuaje antes de introducir la aguja, o también perforar o hacer una incisión previa en la piel en el punto de infiltración, para facilitar el paso de las agujas y evitar así el transporte del pigmento del tatuaje.
Además de la realización de la punción lumbar, también existe riesgo de complicaciones al efectuar bloqueos nerviosos. El bloqueo nervioso consiste en la administración de anestésicos locales alrededor del nervio para conseguir un efecto analgésico o anestésico de una zona determinada del cuerpo. Para ello se realiza una punción con una aguja que atraviesa la piel llegando a la zona que rodea el nervio donde se depositará el anestésico local. Si la zona de piel que debe atravesar la aguja está ocupada por un tatuaje existe el riesgo de transportar parte del pigmento hacia zonas profundas de la piel o cercanas al nervio, provocando neuropatía. En la literatura científica están descritos tres casos de pacientes jóvenes que desarrollaron neuropatía del plexo braquial con atrofia muscular tras la realización de un bloqueo nervioso de dicho plexo.