Las válvulas del corazón funcionan como pequeñas puertas que se abren y se cierran para permitir que la sangre circule en la dirección correcta. Cuando estas puertas no trabajan bien, el corazón debe esforzarse más y pueden aparecer síntomas que afectan la calidad de vida. Conocer a tiempo estas enfermedades permite tratarlas adecuadamente y evitar complicaciones.
¿Qué son las enfermedades valvulares?
Las enfermedades de las válvulas cardíacas ocurren cuando una o varias de las válvulas no se abren o no se cierran correctamente. Existen dos problemas principales:
1. Estenosis (válvula estrecha). La válvula no se abre lo suficiente y la sangre tiene dificultades para pasar.
Ejemplo: estenosis aórtica, frecuente en personas mayores.
2. Insuficiencia o regurgitación (válvula que gotea)
La válvula no cierra bien y parte de la sangre se devuelve hacia atrás.
Ejemplo: insuficiencia mitral.
¿Por qué pueden dañarse las válvulas?
Las causas más comunes incluyen: envejecimiento natural (calcificación de la válvula) | Hipertensión prolongada | Enfermedad coronaria | Infecciones previas, como la endocarditis | Fiebre reumática, todavía frecuente en algunas partes del mundo | Malformaciones congénitas, como la válvula aórtica bicúspide.
Síntomas que deben llamarnos la atención
Aunque algunas personas pueden no notar nada al inicio, con el tiempo pueden aparecer: falta de aire al caminar o subir escaleras | Cansancio excesivo | Hinchazón en tobillos o piernas | Mareos o desmayos | Palpitaciones o “saltos” del corazón | Dolor u opresión en el pecho.
Si alguno de estos síntomas ocurre de forma persistente, es importante comentarlo con el equipo médico.
¿Cómo se diagnostican?
El estudio principal es el ecocardiograma, una prueba indolora que utiliza ondas de sonido para ver las válvulas en movimiento. Otras pruebas útiles pueden ser: electrocardiograma | Analítica de sangre | Radiografía de tórax | Holter | Prueba de esfuerzo | Cateterismo cardíaco (solo en algunos casos).
¿Cómo se tratan las enfermedades valvulares?
El tratamiento depende de la válvula afectada y de la gravedad.
1. Seguimiento médico
Muchos pacientes solo necesitan revisiones periódicas y medicación para controlar síntomas o factores de riesgo.
2. Medicación
No “cura” la válvula, pero ayuda al corazón a trabajar mejor: diuréticos, antihipertensivos, anticoagulantes, entre otros.
3. Reparación o sustitución valvular
Cuando la válvula está muy dañada, puede ser necesario repararla o reemplazarla mediante:
Cirugía cardíaca tradicional | Procedimientos menos invasivos, como el TAVI (implante valvular aórtico por catéter).
El equipo de cardiología y cirugía cardíaca decide cuál es la mejor opción en cada caso.
Consejos prácticos para pacientes
• No ignores síntomas nuevos: especialmente falta de aire, mareos o desmayos.
• Controla la presión arterial y el colesterol.
• Haz ejercicio moderado, recomendado por tu médico.
• Evita el tabaco por completo.
• Mantén un peso saludable y sigue una dieta equilibrada (tipo mediterránea).
• Informa a tus médicos y dentistas si tienes enfermedad valvular, especialmente si necesitas procedimientos invasivos.
• Cumple estrictamente la medicación y las revisiones.
Si te han sustituido la válvula, lleva siempre una tarjeta o informe con los datos de la prótesis o intervención.
Vivir con una enfermedad valvular: mensaje de tranquilidad
La mayoría de los pacientes con enfermedades valvulares pueden llevar una vida activa y plena con el tratamiento adecuado. Las técnicas actuales permiten diagnosticar y tratar estas dolencias de forma más segura y eficaz que nunca. La clave está en detectarlas a tiempo, seguir controles regulares y mantener hábitos saludables.
Conclusión
Las enfermedades de las válvulas cardíacas son frecuentes, especialmente en personas mayores, pero también muy tratables. Escuchar al cuerpo, consultar ante los primeros síntomas y cuidar los factores de riesgo son pasos fundamentales para mantener el corazón funcionando como debe. Recuerda: un diagnóstico temprano y un seguimiento adecuado pueden marcar la diferencia.
AUTORES:
Mercedes Vicente de Vera Bueno. MIR de Cardiología. Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona.
Paola Navarro Lago. Médico adjunto de Anestesiología y Reanimación.Hospital Reina Sofía de Tudela.
Ainara Baines García. Médico adjunto de Aparato Digestivo. Hospital Reina Sofía de Tudela.
Olivia Varó Torrecillas. MIR de Ginecología. Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.
Albert Gil Arrieta. MIR de Cirugía General. Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona.
Javier Moreira Calderón. MIR de Oftalmología. Hospital Universitario Joan XXIII. Tarragona


