Introducción
El estudio urodinámico comprende un conjunto de pruebas destinadas a evaluar la fase de llenado y vaciado vesical, así como la relación presión–flujo del tracto urinario inferior. Incluye habitualmente: flujometría, cistometría de llenado, estudio presión–flujo y electromiografía del suelo pélvico (en casos seleccionados).
Su objetivo principal es correlacionar síntomas con alteraciones funcionales, más que establecer diagnósticos anatómicos.
1. Flujometría urinaria
- Mide el flujo de orina durante la micción (ml/s) y el volumen de orina evacuada.
- Interpretación:
- Flujo máximo reducido: puede indicar obstrucción infravesical (hiperplasia prostática, estenosis uretral) o hipocontractilidad del detrusor.
- Flujo normal o alto con incontinencia: posible incontinencia de esfuerzo o vejiga hiperactiva.
2. Cistometría de llenado
- Mide la capacidad y sensibilidad vesical y las contracciones involuntarias del detrusor.
- Interpretación:
- Contracciones involuntarias durante llenado: detrusor hiperactivo (urgencia, incontinencia).
- Capacidad reducida: fibrosis, vejiga neurogénica, cistitis crónica.
- Sensibilidad anormal: hipersensibilidad vesical o alteración neurológica.
3. Estudio presión–flujo (vaciamiento)
- Mide la presión del detrusor durante la micción y el flujo urinario.
- Interpretación:
- Alta presión + flujo bajo: obstrucción infravesical (ej: próstata, uretra).
- Baja presión + flujo bajo: hipocontractilidad del detrusor, vejiga neurogénica.
- Flujo normal + síntomas: buscar causas extravesicales o funcionales.
4. Electromiografía del suelo pélvico (cuando se realiza)
- Mide la coordinación entre detrusor y esfínter
- Interpretación:
- Disinergia detrusor–esfínter: dificultad para vaciar, típicamente en lesiones neurológicas.
- Contracción normal: descarta disinergia.
¿Qué información aporta?
El UDS permite identificar:
- Hiperactividad del detrusor
- Hipocontractilidad del detrusor
- Obstrucción infravesical
- Incontinencia urinaria de esfuerzo
- Disinergia detrusor–esfínter
No obstante, los hallazgos deben interpretarse siempre en el contexto clínico, ya que no todos los resultados anormales son clínicamente relevantes.
Indicaciones del estudio urodinámico
Las guías de la EAU, AUA y SUFU coinciden en que la urodinamia no debe realizarse de forma rutinaria, sino cuando el resultado puede modificar la conducta terapéutica. Indicaciones principales:
1. Síntomas urinarios persistentes o refractarios: pacientes con síntomas del tracto urinario inferior (STUI) que no responden a tratamiento conservador o farmacológico y en quienes el diagnóstico no es claro.
2. Incontinencia urinaria compleja: incontinencia mixta, recurrencia tras cirugía previa o discordancia entre clínica y exploración física. En estos casos, el UDS permite diferenciar mecanismos fisiopatológicos y evitar cirugías inadecuadas.
3. Evaluación preoperatoria seleccionada: no se recomienda de forma sistemática antes de cirugía por incontinencia o cirugía prostática, pero sí en pacientes con síntomas mixtos, vaciamiento incompleto o sospecha de disfunción del detrusor.
4. Enfermedades neurológicas: pacientes con lesión medular, esclerosis múltiple, Parkinson o accidentes cerebrovasculares. El UDS es fundamental para evaluar riesgo de daño del tracto urinario superior y guiar el seguimiento.
5. Retención urinaria o vaciamiento vesical alterado sin causa clara: especialmente cuando los estudios convencionales no explican la clínica.
Limitaciones del estudio urodinámico
- Es una prueba operador-dependiente.
- Puede presentar falsos positivos o negativos.
- No reproduce exactamente las condiciones fisiológicas.
- Un hallazgo anormal no siempre requiere tratamiento.
Complicaciones
Son infrecuentes, pero incluyen:
- Disuria transitoria
- Infección urinaria
- Retención urinaria
La profilaxis antibiótica no se indica de rutina, salvo en pacientes de alto riesgo.
Conclusión
El estudio urodinámico es una herramienta valiosa cuando se utiliza de forma adecuada. El reto no es saber cómo se realiza, sino saber cuándo realmente está indicado. Un uso racional del UDS mejora la calidad asistencial, evita procedimientos innecesarios y optimiza los resultados clínicos.
AUTORES:
Claudia Galdeano Armero. Residente de segundo año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Andrea Palacios García. Residente de quinto año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Jaime Antón Pernaute. Residente de cuarto año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Elena Román Martínez. Residente de tercer año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Guillermo Tirado Rodríguez. Residente de segundo año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Javier Mateo Asensio. Residente de primer año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Paula Dobon Chic. Residente de primer año de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Victoria Capape Poves. Uróloga. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Carlos Blanco Chamorro. Urólogo. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
Benjamín Blasco Beltrán. Jefe de servicio de de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.


