Ética y COVID-19

Marta González Eizaguirre, Miguel Sánchez Ortiz, Carmen Oquendo Marmaneu y Ana Mateo Abad. Geriatras. Hospital San José de Teruel

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De forma disruptiva ha aparecido una pandemia, el SARS-COV-2 con unas devastadoras consecuencias sanitarias, sociales y económicas para las que al igual que ha habido carencias materiales, humanas y de infraestructuras hospitalarias, también se han tenido que enfrentar gran cantidad de problemas éticos de gran alcance y profundidad que se van resolviendo desde distintas instancias procurando no caer en el decisionismo ni  afrontarlos desde una mentalidad utilitarista.

En casos de epidemia y pandemia se testan no solo las capacidades técnicas, sino también se demuestran los valores o la falta de ellos en las personas y en la sociedad en su conjunto. Es importante que se contemple como una oportunidad para hacer un abordaje colectivo a propósito de las necesarias soluciones éticamente aceptables de bioética y ética de la ciencia y la tecnología e ir más allá superando las diferencias marcadas por la opción política, las fronteras geográficas y las diferencias culturales.

Actores científicos, éticos y políticos

Hay que centrarse en las necesidades comunes y desde una responsabilidad compartida, establecer un diálogo con el único objetivo de arbitrar medidas que ayuden de manera solvente y no interesada a superar tan dramática  situación. Para ello, las políticas sociales y de salud que se pongan en marcha deben estar sustentadas en la  evidencia científica sólida sobre todo,  considerando las incertidumbres que existen durante esta pandemia  causada por un nuevo patógeno que exige un diálogo interdisciplinario entre actores científicos, éticos y políticos. Ante un reto de tamaña naturaleza y que tanta incertidumbre ha generado,  se han redactado durante el mes de marzo y abril del presente año, documentos que sirven de guía en la práctica clínica ética  a la hora de abordar coyunturas que suponen un dilema para el profesional y que se tienen que dirimir, además, en situaciones de saturación y de la gravedad de la que ha generado el COVID-19.

De entre los muchos pronunciamientos realizados,  se ha seleccionado Informe del Comité de Bioética de España sobre los aspectos bioéticos de la priorización de recursos sanitarios en el contexto de la crisis del CORONAVIRUS, de la Comisión Central de Ética y Deontología. Consejo General de Colegios de Médicos España; el informe Aspectos bioéticos de la priorización de recursos sanitarios en el contexto de la crisis del CORONAVIRUS del Comité de Bioética de España; la guía  Aspectos éticos en situaciones de pandemia: El SARS-COV-2, del Ministerio de Sanidad; COVID-19: Las residencias y centros sociosanitarios,  el recurso más vulnerable ante el coronavirus. Acciones urgentes de protección Declaración promovida por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología; la Declaración sobre COVID-19: consideraciones éticas desde una perspectiva global del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO y las  Recomendaciones éticas para la toma de decisiones ante la situación de crisis sanitaria excepcional debida a la pandemia COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias- SEMICYUC. Todos ellos son de obligada lectura y ayudan a los profesionales sanitarios a llevar a cabo una práctica clínica ética con la que tienen un inalterable compromiso como se viene observando.

Duelo patológico

Por otra parte, la ruptura física, que conlleva de forma intrínseca una ruptura también emocional, de la relación paciente/familia es abrupta desde el momento del diagnóstico. En los casos más leves, aunque requieran hospitalización, las nuevas tecnologías siguen siendo una forma de poder mantener el contacto visual y auditivo entre paciente/ familia permitiendo cierta interacción. En los casos más graves, aquellos en los que el paciente deba ser ingresado en una unidad de cuidados intensivos e incluso ser sometido a técnicas de ventilación mecánica y sedación, dicha escisión física y emocional se produce de forma completa. Cabe decir, que en el caso de que se produzca el fallecimiento del paciente se hace inexistente la posibilidad de la despedida, con el consabido riesgo del inicio de un duelo patológico. Hecho que convierte en todavía más dramática y cruel la ya estigmatizada enfermedad y la muerte cuando la produce. Son situaciones que exigen a los profesionales sanitarios un esfuerzo añadido de comprensión y soporte espiritual a quienes están viviendo de forma tan abrupta la enfermedad. Y en todos estos escenarios el paciente los encontrará, nos encontrará.