Fundamental el aporte de yodo en la dieta


Dr. Jorge Rojo Álvaro . Médico Interno Residente Endocrinología y Nutrición, Servicio Endocrinología Dra. Ana Zugasti Murillo . Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición, Sección de Nutrición Clínica y Dietética. Complejo Hospitalario de Navarra

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Durante los últimos años ha aumentado nuestro conocimiento sobre la función de los oligoelementos o elementos minerales traza en la salud humana. Actualmente, está bien establecido que los oligoelementos pueden ser sustancias limitantes del crecimiento y del desarrollo, no sólo a causa de deficiencias ambientales, sino también por la ingesta de dietas desequilibradas.

Desde la publicación en 1973 del documento nº 532 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre “Elementos Traza en la Nutrición Humana”, las autoridades de salud pública han tomado conciencia de la extensión de la deficiencia de yodo (I) en más de 100 países y de sus consecuencias patológicas.

Fisiología tiroidea

El tiroides es uno de los órganos endocrinos más grandes del organismo y está ubicado en la región cervical anterior. Se encarga de la síntesis de las hormonas tiroideas, responsables de regular el metabolismo basal y que afectan al crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del organismo.

Las hormonas tiroideas contienen átomos de yodo en su molécula, por lo que este elemento es fundamental para su síntesis.

El déficit de yodo puede provocar distintas alteraciones conocidas como tras tornos por déficit de yodo, tanto más graves cuanto mayor es el déficit y cuanto antes se presente en el curso del desarrollo.

El exceso de yodo también provoca distintas alteraciones funcionales en la glán dula tiroidea. Estos efectos pueden ocurrir por una alimentación con productos ricos en yodo o por un exceso en la suplementación del mismo.

Yodo

El yodo forma parte de las hormonas ti roideas y es capaz de regular la síntesis hor monal del tiroides. Tanto su exceso como su defecto produ cen alteraciones funcionales. Los efectos del yodo son diferentes en los pacientes con una glándula tiroidea normal que en aquellos en los que la glándula tiroidea está alterada.

La cantidad de yodo en los alimentos es variable y depende de la concentración de yodo de la tierra. Los productos de origen marino son los más ricos en yodo. En las áreas costeras las fuentes más importantes de yodo son los mariscos, el agua y la niebla procedente del océano. La población de las áreas de montaña es la que presenta más déficit de yodo. En estas zonas el contenido de yodo de los productos vegetales y animales varía dependiendo del medio ambiente, del tipo de fertili zantes empleados, de los hábitos alimentarios y del procesamiento de los alimentos. En los alimentos y el agua el yodo se encuentra predominantemen te como yoduro (Tabla 1).

A) Ingesta de yodo diaria recomendada

Las necesidades diarias de yodo, según el Conse jo Internacional para el Control de los Trastornos por Deficiencia de Yodo (ICCIDD), varían en fun ción de la edad. En adul tos el requerimiento de yodo diario es de 150 g. Estas necesidades aumentan en mu jeres embarazadas y durante la lactancia hasta 200 g al día (Tabla 2).

B) Trastornos por déficit de yodo

La escasa ingesta de yodo produce distintas disfunciones del tiroides conocidas como trastornos por déficit de yodo (TDY). Los más importantes son bocio, hipotiroidismo, retraso mental, cretinis mo y aumento de la mortalidad neonatal e infan til.

El déficit de yodo conlleva una disminución de la síntesis de hormona tiroidea lo que provoca un aumento compensador del tamaño de la glándula (lo que se conoce como bocio). El bocio por déficit de yodo es la patología más frecuente y menos grave dentro de los TDY. A nivel mundial, la deficiencia de yodo es la causa más común de bocio. La prevención y el tratamiento médico consisten en asegurar una adecuada ingesta de yo do diaria en la población general.

Cuando la ingesta de yodo es mínima puede aparecer hipotiroidismo. La deficiencia de yodo es la causa más común de hipotiroidismo a nivel mundial.

La deficiencia de yodo es particularmente importante en las mujeres embarazadas o las que están lactando a sus niños. Una deficiencia severa de yodo en la madre se ha asociado con abortos espontáneos, nacimiento de niños muertos, partos prematuros y anomalías congénitas en los bebés. Los hijos de madres con déficit severo de yodo durante el embarazo pueden sufrir retraso mental y problemas de crecimiento, de la audición y del lenguaje. Incluso deficiencias leves de yodo se han asociado con baja inteligencia en los niños.

El aporte de yodo es fundamental para la mujer antes y durante el embarazo y mientras da de mamar al recién nacido. Esto es especialmente importante durante los tres primeros meses de gestación, momento de formación del cerebro y del sistema nervioso del niño.

Se puede conseguir que el organismo tenga la cantidad de yodo suficiente de un modo sencillo y eficaz, mediante suplementos farmacológicos que recomendará el médico, incluso antes de quedarse embarazada y mientras dure la lactancia materna.

Situación actual de los trastornos por déficit de yodo

Aproximadamente el 40% de la población mundial continúa estando con riesgo de insuficiencia de yodo. Las naciones más desa – rrolladas tienen menor porcentaje. En Europa esto sigue siendo un problema en la mayo ría de los países. La mayoría de los gobiernos europeos no tie nen un programa que asegure una adecuada inges ta de yodo a su población. La sal yoda da está disponible generalmente, pero con variable distribución.

En España, en todos los es tudios realizados, se ha objeti vado que hay una deficiencia en la ingesta de yo do. Dado que no hay un plan nacional para la erradica ción de los TDY, por la falta de sensibilidad de los res ponsables políticos hacia el tema, aún no se ha erra dicado este problema, y tan sólo los profesionales sanitarios son los que actualmente se encargan de promover el consumo generalizado de sal yodada.

Tabla: Alimentos ricos en yodo y Tabla: Recomendaciones de ingesta diaria de yodo

Tratamiento y prevención

La ONU propuso la yodación universal de la sal, para poder aportar al organismo la cantidad que necesita de yodo. En España existe sal yodada disponible en el mercado desde 1983, con un aporte de yodo de 60 mgr por kg de sal, de tal manera que con la ingesta diaria normal de sal (unos 3 gramos /día) se cubren las necesidades diarias de yodo, siendo la sal yodada la que se debe tomar de forma habitual. En la actualidad también hay disponible pan elaborado con sal yodada. Algunos países han optado por el empleo de leche yodada, agua yodada, incluso pienso yodado para los animales.

La vía con mayor relación coste-efectividad para conseguir la erradicación virtual de los TDY es la yodación de sal universal.

C) Trastornos asociados al exceso de yodo en la dieta

Consumir demasiado yodo también puede causar problemas. Esto es particularmente cierto en individuos que ya tienen problemas de tiroides, como nódulos, hipertiroidismo y enfermedad autoinmune tiroidea. La administración de grandes cantidades de yodo a través de medicamentos (ej: amiodarona), procedimientos radiológicos (uso de contraste yodado intravenoso) y exceso dietético (algas, productos de herboristería) pueden causar o exacerbar el hipertiroidismo o hipotiroidismo.

Conclusiones

  • En este artículo queremos destacar la importancia de una alimentación equilibrada para que el aporte de yodo sea adecuado y la función tiroidea sea correcta.
  • El déficit de yodo aumenta la frecuencia de abortos y recién nacidos muertos, las anomalías congénitas en el neo nato, la mortalidad perinatal e infantil, así como la presencia de cretinismo y retraso mental. En el recién nacido aumenta la incidencia de defectos psicomotores, bocio e hipotiroidismo perinatal. En niños y adolescentes aumenta también la incidencia de bocio e hipotiroidismo y altera el desarrollo somático. En la edad adulta conduce principalmente a bocio e hipotiroidismo.
  • El yodo se encuentra en cantidades muy varia bles en los alimentos, lo que implica que no todas las áreas del mundo puedan ingerir la cantidad necesaria. Esto conlleva un alto riesgo de desarrollar déficit de yodo, con consecuencias importantes para el desarrollo del individuo desde la vida intrauterina hasta la edad adulta.
  • Es fundamental que los gobiernos tomen con ciencia del problema y creen un programa de yodación universal para prevenir los trastornos por déficit de yodo, fundamentalmente en la edad escolar y en las mujeres fértiles y embarazadas.
  • El medio más aceptado para suplementar la nutrición con yodo es la ingesta de sal yodada. Este proyecto de yodación universal no debe sólo reservarse a la yodación de la sal o de otros recursos, sino también a asegurar que la población consuma este tipo de sal.
  • La sal llamada “marina” no es igual que la sal yodada (habitualmente etiquetada en amarillo), pues su contenido en yodo es mucho menor y no es suficiente para compensar una carencia. El coste de la sal yodada es el mismo que el de la sal no yodada. Sólo es sal yodada aquella que en el etiquetado del envase figura expresamente: “Sal Yodada”
  • La sal yodada se aconseja añadirla a la comida preferentemente al final de la cocción. La sal yodada conserva su actividad durante unos 6 meses por lo que debe de vigilarse la fecha de caducidad del envase.
  • No debe aconsejarse aumentar el consumo habitual de sal, solamente indicar “sustituir la sal no yodada por sal yodada”. Se considera suficiente el contenido de una cucharadita de café de sal yodada al día (unos 3 gramos) para cubrir las necesidades diarias de yodo.
  • Las personas que por alguna razón están tomando hormona tiroidea pueden utilizar sal yodada (excepto que por otros motivos deban restringir la sal).
  • La ingesta excesiva de yodo en pacientes con patología tiroidea cono cida previamente puede producir alteraciones en la función tiroidea, por lo que en este grupo poblacional no es aconsejable la suplementa ción con yodo sin supervisión médica.