Infección urinaria en Pediatría

Paula López Moreno, Tamalai Estrella Munárriz Granado y Marta Sueiro Tejada. DUE Pediatría. Pamplona. Servicio Navarro de Salud

Print Friendly, PDF & Email
La infección urinaria es la presencia de bacterias en la orina con síntomas asociados. Lo más frecuente es que estas bacterias lleguen a la uretra desde el ano. Cuando afectan a vejiga y uretra (tracto urinario inferior) se llama cistitis. Cuando afectan a uréteres y riñones (tracto urinario superior) se llama pielonefritis. Si hay ausencia de síntomas se llama bacteriuria asintomática y no precisa tratamiento generalmente.

Es más frecuente en niños en menores de 6 meses y en niñas a partir del año de vida.
Se estima que al finalizar la edad pediátrica el 8-10% de las niñas y el 2-3% de los niños ha padecido una infección urinaria confirmada.

¿Cuáles son los síntomas?

• Cistitis: dolor/escozor al orinar, aumento de la frecuencia o urgencia de las micciones, que suelen ser de escasa cantidad, mal olor y pueden provocar dolor en la zona baja del abdomen. Pueden cursar sin fiebre o con fiebre/febrícula y sin afectación del estado general.

• Pielonefritis: Suele aparecer fiebre mayor de 38ºC, dolor abdominal o en zona lumbar y puede ir acompañada de afectación del estado general. y niños pequeños el síntoma más frecuente es la fiebre sin otra sintomatología añadida.

Factores de riesgo

• Anomalías en el tracto urinario.
• Uretra corta.
• Fimosis en lactantes varones.
• Estreñimiento.
• Sondajes urinarios repetidos.
• Diagnóstico
• Para detectar una infección urinaria se necesita una muestra de orina. Existen diferentes métodos para su recolección.
• Es fundamental para que la muestra esté lo menos contaminada posible:
• Realizar previamente una adecuada higiene de manos con agua y jabón.
• Realizar la higiene de los genitales externos con agua jabonosa, separando los labios mayores de las niñas y retirando bien el prepucio en niños. Realizar el secado con gasas estériles.

Recogida de la muestra de orina

Si hay control de esfínteres: Desechar el primer chorro de orina para recoger una muestra de la mitad de la micción. El bote donde se recoge la muestra deberá ser estéril.

Si no hay control de esfínteres:
1. Bolsa estéril adhesiva.
¿Cómo colocar la bolsa?
Realizar la completa higiene perineal explicada anteriormente.
Retirar el papel protector de la parte inferior del adhesivo de la bolsa. Separar las piernas del niño y poner la abertura de la bolsa alrededor del orificio de salida de la orina. Se retira el resto del papel protector y presionando se pega bien sobre la piel.
Según las últimas recomendaciones, la orina recogida mediante bolsa puede servir para un despistaje inicial pero en ningún caso se mandará a cultivar.

2. Recogida “al vuelo” o “al acecho”:
Existen técnicas de estimulación de la vejiga:
• Lactantes hasta 6 meses de edad: dando golpecitos suaves en la zona suprapúbica y dando un ligero masaje en la zona sacra de la espalda.
• Mayores de 6 meses sin control de esfínteres: contacto con el agua, escuchar el sonido del agua, beber líquidos…
La muestra de orina se recoge a mitad del chorro en un bote estéril.
Para mayor fiabilidad de la muestra existen los métodos invasivos los cuales son pertinentes en algunos casos: Sondaje vesical y punción suprapúbica, que se realizarán exclusivamente en centros sanitarios y por personal sanitario debidamente entrenado.
En todos los métodos de recogida de la muestra, la orina debe ser procesada lo antes posible o ser conservada a una temperatura de 4ºC, máximo 24 horas.

¿Cómo prevenirlas?

Hidratarse adecuadamente, con especial atención en las situaciones de riesgo (calor, deporte..).
Enseñar a mantener una higiene íntima adecuada.
No aguantarse las ganas de orinar.
Evitar el estreñimiento.
En el caso de las niñas: limpiarse de delante hacia atrás.
Evitar prendas estrechas, ajustadas, sintéticas y húmedas por largos periodos de tiempo.

Tratamiento

Habitualmente, el tratamiento de las infecciones urinarias en la infancia se realiza con antibióticos. Sin embargo, la elección del tratamiento varía según la edad del niño, el tipo de infección y el análisis realizado.