La enfermedad del beso

Jaione Fernández García. Enfermera de Pediatría del Centro de Salud de Ancín

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La mononucleosis infecciosa es una enfermedad provocada por un virus de la familia de los herpes. También conocida como la enfermedad del beso.

La mononucleosis es una enfermedad que afecta en mayor medida a escolares, adolescentes y adultos jóvenes. Es menos frecuente en niños preescolares (en la mayoría de las ocasiones, si están infectados carecen de síntomas visibles) y es muy inusual que se produzca en el primer año de vida. La incidencia máxima de la infección se produce entre los 15 y los 24 años de edad.

Causas

La mononucleosis o enfermedad del beso está producida por un virus de la familia herpes-viridae llamado virus de Epstein-Barr aunque también puede estar causada por otros virus, como el citomegalovirus.
Se transmite principalmente por las secreciones orales (saliva) mediante intercambio de saliva, es decir, con un contacto personal estrecho (los besos), los estornudos, la tos y por compartir cubiertos.

Síntomas

El dolor de garganta es uno de los síntomas más habituales.
En términos generales los síntomas son:
• Fiebre, generalmente elevada.
• Astenia: debilidad muscular, a menudo con malestar general y fatiga.
• Inflamación de los ganglios linfáticos cervicales u occipitales. Resulta muy dolorosa.
• Faringoamigdalitis: inflamación de la faringe y amígdalas, generalmente por infección.
• Aumento del tamaño del bazo.
• La hepatitis es tan frecuente (hay alteración de las pruebas hepáticas en un 80 por ciento de los casos), que se considera otra característica del cuadro sintomático.
• Otros síntomas que pueden aparecer son rinitis o edema de párpados.

Prevención

En materia de prevención, las medidas que se pueden tomar inciden principalmente en una buena higiene; sobre todo, es importante lavarse las manos con frecuencia.
Además, es primordial evitar el contacto con recipientes o utensilios (como vasos, tenedores o cuchillos) que hayan sido utilizados por personas infectadas. También se recomienda mantener “la distancia terapéutica con las personas que presenten algún episodio de faringoamigdalitis”.

Diagnóstico

El diagnóstico de la mononucleosis se realiza por el cuadro clínico y por las alteraciones en la sangre, causadas por un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos), siendo habitual la linfocitosis (aumento de los linfocitos) y el predominio de linfocitos atípicos.
Existe, además, una elevación moderada de las transaminasas en el 50 por ciento de los pacientes.
También se utilizan los estudios serológicos, que son análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos contra el virus responsable. Así como el estudio de anticuerpos específicos para el virus del Epstein-Barr (VEB).
Complicaciones
En raras ocasiones se producen complicaciones pero, dentro de las posibles, destacan las siguientes:
• Neurológicas: meningitis, parálisis de los nervios craneales o encefalitis.
• Hematológicas: anemia hemolítica o disminución de las plaquetas.
• Respiratorias: neumonía.
• Rotura de bazo: es una complicación grave producida por un exceso de la hinchazón pero poco frecuente.
• Hepáticas (ictericia), renales y genitales (orquitis).

Tratamiento

La mononucleosis requiere de un tratamiento que esté dirigido a tratar los síntomas más que la enfermedad en sí. Se suele recomendar mucho reposo y dormir, para que la fiebre pueda remitir con la máxima rapidez y los ganglios linfáticos se alivien. Adicionalmente, pueden recetarse medicamentos para reducir la fiebre en el que caso de que ésta sea muy elevada, siempre que sea bajo prescripción facultativa. Los antibióticos no están indicados porque no es una infección producida por bacterias, sino por virus.
La gran mayoría de los casos se autorresuelven de forma satisfactoria, pero en un número reducido de pacientes pueden aparecer complicaciones que se traducen en infecciones adicionales que se desarrollan a causa de algunas bacterias y el médico puede prescribir antibióticos para tratarlas.