Las manos son una de las principales vías de transmisión de microorganismos que causan infecciones. A través del contacto directo con otras personas, superficies o alimentos, podemos transportar bacterias y virus sin ser conscientes de ello. Por este motivo, la higiene de manos es una de las medidas más eficaces y sencillas para prevenir infecciones tanto en el ámbito sanitario como en la comunidad.
La higiene de manos consiste en la limpieza de las manos mediante lavado con agua y jabón o fricción con soluciones hidroalcohólicas. Es una práctica fundamental en la prevención de infecciones y constituye una de las medidas más coste-efectivas en salud pública.
¿Por qué es tan importante la higiene de manos?
Numerosos estudios han demostrado que una correcta higiene de manos reduce de forma significativa la transmisión de infecciones. En el ámbito sanitario, es una de las principales estrategias para prevenir las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), que afectan a miles de pacientes cada año.
En la vida cotidiana, la higiene de manos también es clave para prevenir enfermedades respiratorias y gastrointestinales, especialmente en niños, personas mayores y personas con enfermedades crónicas.
¿Cuándo debemos lavarnos las manos?
Existen momentos clave en los que la higiene de manos es especialmente importante: antes y después de preparar alimentos, antes de comer, después de ir al baño o cambiar pañales, después de toser, estornudar o sonarse la nariz, tras tocar animales o superficies sucias, antes y después de atender a una persona enferma.
En el ámbito sanitario, los profesionales siguen los denominados “cinco momentos para la higiene de manos”, que incluyen:
- Antes del contacto con el paciente.
- Antes de realizar una tarea aséptica.
- Después del riesgo de exposición a fluidos.
- Después del contacto con el paciente.
- Después del contacto con su entorno.
¿Cómo realizar una higiene de manos eficaz?
Existen dos métodos principales: el lavado con agua y jabón y la fricción con soluciones hidroalcohólicas.
El lavado con agua y jabón es imprescindible cuando las manos están visiblemente sucias o tras el contacto con fluidos corporales. Debe durar entre 40 y 60 segundos, frotando todas las superficies de las manos, incluidos los espacios entre los dedos, las uñas y los pulgares.
Las soluciones hidroalcohólicas son una alternativa rápida y eficaz cuando las manos no están visiblemente sucias. Se aplican en cantidad suficiente para cubrir toda la superficie de las manos y se frotan durante 20-30 segundos hasta que se sequen.
Para que la higiene de manos sea efectiva, es importante retirar anillos, pulseras y relojes, mantener las uñas cortas y evitar el uso de uñas artificiales, ya que pueden albergar microorganismos.
Un gesto pequeño con gran impacto
La higiene de manos no solo protege a quien la realiza, sino también a las personas de su entorno. En los centros sanitarios, esta práctica protege a los pacientes, a los profesionales y a las familias. En la comunidad, contribuye a reducir la transmisión de infecciones y a mejorar la salud colectiva.
La Organización Mundial de la Salud considera la higiene de manos como una de las medidas más importantes para prevenir infecciones y salvar vidas. Promover este hábito desde la infancia y reforzarlo en todos los ámbitos es una responsabilidad compartida entre instituciones, profesionales sanitarios y ciudadanía.
AUTORES
Cristina Nicolau Cano. MIR de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Jaume Monllau Espuis. MIR de Urología
Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.
Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.
Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.
Lydia García Fuentes. MIR de Urología.
Hospital Universitario Miguel Servet


