Hace unos años, en agosto de 2019, España vivió el mayor brote de intoxicación alimentaria por Listeria monocytogenes, asociado al consumo de carne mechada. Se documentaron más de 210 casos, y alrededor del 17% afecto a mujeres embarazadas, con complicaciones graves como aborto, muerte fetal o parto prematuro. Más recientemente, en agosto de 2023 y noviembre de 2025, se emitieron otras alertas sanitarias por presencia de Listeria en el salmón ahumado y en productos cárnicos como el chóped.
Pero, ¿qué es la listeriosis?
La listeriosis es una enfermedad causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que se transmite principalmente a través de la ingesta de alimentos contaminados. Esta bacteria es muy resistente: puede sobrevivir incluso en la nevera y resistir temperaturas bajas, la acidez de algunos alimentos o la limpieza de superficies. Por ello, se encuentra ampliamente distribuida en alimentos, suelos, aguas y plantas.
La forma más común de contagio es comiendo alimentos contaminados, aunque también puede transmitirse de la madre al bebe durante el embarazo o el parto. Otras formas de infección son raras, como contacto con animales infectados o material hospitalario contaminado.
Alimentos más peligrosos
Algunos alimentos presentan más riesgo de contener Listeria, especialmente si no se cocinan bien o se conservan mucho tiempo:
- Perritos calientes, fiambres, embutidos, salchichas fermentadas o secas y otras carnes y aves estilo delicatessen recalentados incorrectamente.
- Leche no pasteurizada y quesos blancos que se hayan realizado con la misma.
- Pescados y mariscos ahumados o crudos.
- Pates y carnes para untar refrigerados.
- Frutas, brotes y verduras crudas sin lavar, especialmente el melón.
Cuidar la higiene en la cocina y mantener los alimentos a la temperatura adecuada ayuda mucho a prevenir la infección.
Síntomas en la madre y riesgos para el embarazo
La listeria puede afectar a cualquier persona, pero el riesgo es mayor en mujeres embarazadas, especialmente en el tercer trimestre. Algunas mujeres pueden no presentar ningún síntoma o leves, como un resfriado o gripe con fiebre, dolor muscular, náuseas, vómitos o diarrea.
No obstante, la bacteria atraviesa la placenta y puede afectar al feto, aumentando el riesgo de aborto, parto prematuro y muerte fetal.
Por eso, la detección y el tratamiento temprano son fundamentales.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico no es fácil porque los síntomas son leves o inespecíficos. Los médicos confirman la infección mediante un análisis en sangre materna, placenta o líquido amniótico. El tratamiento más eficaz son los antibióticos que, administrados de forma precoz, reducen el riesgo de complicaciones para el feto y pueden permitir que el embarazo llegue a término de manera segura.
Prevención: la mejor estrategia
La prevención es clave, especialmente para las futuras mamás. Algunos consejos prácticos:
- Evitar leche y quesos no pasteurizados, leche cruda, quesos blandos o alimentos elaborados con ellos.
- Evitar embutidos, perritos calientes, salchichas frescas o fermentadas, productos Delicatessen, carne o patés para untar, y mariscos ahumados refrigerados.
- Lavar bien frutas y verduras antes de comerlas.
- Mantener la nevera por debajo de 4°C y el congelador a -18°C.
- Cocinar carnes, pescados y mariscos a más de 70°C durante al menos 2 minutos.
- Cocinar los huevos hasta que la yema este firme.
- Lavar las manos, cuchillos y tablas de cortar después de tocar alimentos crudos.
Con estas medidas, se puede reducir de manera significativa el riesgo de infección.
AUTORES:
- Ana Romeo Aparicio. Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Celia Queipo Menéndez. Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Laura Blasco Alconchel. Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Hannah Miren Sarasola Cullen. Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Rialta Castán Marigómez. Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Pedro Olivera Salort. Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Naomi Artal López. Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia. Parc Sanitari Sant Joan de Déu en Barcelona.
- Ana Salinas Badia. Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia. Hospital de Barbastro.
- Elena Beltrán Murillo. Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia. Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza.
- María Cortés Costa. Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia. Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza.


