Migraña

Dr. Gerardo Soriano

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La migraña (del griego “hemikranion”) o jaqueca (del árabe “un lado de la cabeza”) es una de las causas más frecuentes del dolor de cabeza. Es un proceso benigno, su importancia radica en su alta prevalencia y en que es un padecimiento crónico. La migraña, cuando no se trata correctamente, puede resultar incapacitante, siendo una causa muy frecuente de baja y absentismo laboral, representando por esta razón, un importante factor socioeconómico. También condiciona una pérdida de la calidad de vida, interfiriendo en las relaciones personales, familiares y en el ocio. Un diagnóstico y tratamiento correctos dirigido por el médico de atención primaria, o el neurólogo consigue en gran parte de los casos un control satisfactorio del dolor y por consiguiente, una mejora de la calidad de vida de las personas que lo padecen.

La migraña afecta aproximadamente al 14% de la población. Es más frecuente en el sexo femenino y normalmente suele comenzar en etapas tempranas de la vida. La causa que produce la migraña es desconocida, aunque sabemos que es más fácil presentar migrañas si nuestros padres también las han padecido (componente hereditario) y conocemos también que existen muchos factores ambientales que pueden ser los responsables en algunos casos de desencadenar crisis de migraña. Las hormonas (la migraña es más frecuente en mujeres), también juegan un papel importante.

No se tolera el ruido ni la luz

El dolor en la migraña suele afectar de forma característica a una parte de la cabeza (desde el ojo, frente hacia atrás, habitualmente solo en un lado), es un dolor de características pulsátiles (como latidos), normalmente es intenso imposibilitando la realización de las actividades diarias, aumenta con la actividad física, no se tolera el ruido (foboacusia) ni la luz (fotofobia). Se acompaña de náuseas y vómitos. Los síntomas y su duración varían considerablemente de paciente a paciente y también de un ataque a otro. Sin tratamiento, los episodios de migraña pueden durar desde pocas horas, hasta incluso 72. Se alivia con el reposo en lugares tranquilos sin ruido y sin luz. Para poder diagnosticar una migraña es necesario que estos episodios de dolor sean recurrentes en el tiempo. En ocasiones, precediendo al dolor de cabeza, pueden aparecer ciertos síntomas neurológicos como son puntos brillantes en los campos visuales (también manchas negras que se mueven o presencia de brillos en “zig-zag”) o bien sensación de adormecimiento en un lado de la cara y/o de una parte del cuerpo, normalmente duran unos minutos. Esta cefalea que se precede de síntomas neurológicos se conoce con migraña con aura.

En las mujeres no es infrecuente que aparezca en relación con la menstruación, suelen mejorar en el embarazo (sobre todo en los dos últimos trimestres).

La migraña se diagnostica por las características del dolor de cabeza junto con la presencia de los síntomas acompañantes y la recurrencias de estos episodios a lo largo del tiempo, la exploración clínica y neurológica es normal, no es necesario la realización de exploraciones complementarias como la TAC craneal.

Evitar lo factores desencadenantes de la migraña

Cuando el diagnóstico de la migraña ha sido realizado por el médico de atención primaria o por el neurólogo es cuando ellos indicarán el tratamiento más correcto. Unos de los pilares fundamentales para el tratamiento es evitar, si es que existen, factores desencadenantes de la migraña, algunos de los estos sí que se podrán evitar habitualmente y en otros, no vamos a poder influir fácilmente. La disminución de horas de sueño, en ocasiones, el aumento de horas de sueño, ciertos alimentos (chocolate, frutos secos, salchichas, conservas, quesos curados, café, cítricos), alcohol, tabaco, olores fuertes (ciertos perfumes), estrés, cambios atmosféricos, son factores que en algunos pacientes provocan los episodios de migraña. El uso de anticonceptivos en las mujeres también se ha demostrado que puede aumentar la frecuencia e intensidad de las crisis de migrañas. Modificaciones de nuestros hábitos de vida, dieta equilibrada, disminución de peso, actividad física ayudaran a que la migraña sea más leve.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico dependerá de la intensidad, gravedad, limitaciones y frecuencia de los episodios de dolor. Cuando los episodios cursan con dolor leve los fármacos indicados son los analgésicos simples (paracetamol, ácido acetilsalicílico, metamizol, antiinflamatorios -naproxeno, ibuprofeno-), que serán más efectivos si se toman cuando el dolor comienza. Si habitualmente la migraña se acompaña de náuseas y vómitos es conveniente asociar un fármaco que los evite (domperidona, metoclopramida). Si la migraña es de intensidad moderada están indicados otros fármacos que no son analgésicos pero que actúan de forma específica en la migraña, como los triptanes (almotriptan, elepriptan, flavotriptan, rizatriptán, sumatriptam y zolmitriptan). En algunos pacientes con migraña los episodios son más graves, severos y frecuentes por lo que además de tratar el dolor agudo con triptanos y analgésicos, tendremos que plantear tratamiento preventivo con otra serie de fármacos (topiramato, zonisamida, ácido valproico, amitriptilina, propanolol, antagonistas del calcio), que se mantendrán durante un periodo de varios meses, consiguiendo con ello reducción significativa de frecuencia e intensidad de las migrañas.

No es infrecuente la automedicación en los pacientes con episodios frecuentes de migraña. Esto, puede ser el responsable en algunos casos de la cronificación de la migraña, siendo esta situación de difícil manejo terapeútico. Es muy importante por lo tanto que la migraña deba ser diagnosticada y tratada por el médico de atención primaria o bien el neurólogo, consiguiendo de esta manera un control efectivo del dolor, evitando en muchos casos su cronificación.

La investigación en el tratamiento de la migraña continúa cada día y nuevos fármacos (como los “gepantes”) y otros tratamientos (“neuroestimulación”) nos ampliarán en un futuro próximo el abanico de posibilidades terapéuticas para la migraña.