Ningún niño decide fracasar

Beatriz Irigaray. Optometrista corportamental en Óptica Navarra.

Print Friendly, PDF & Email
Cuando un niño tiene problemas de rendimiento en el colegio, suelen tener problemas en diferentes áreas o sistemas sensoriales o en la integración de esos sistemas. Lo mismo ocurre con un niño con problemas de atención o hiperactividad.

Para solucionar su problema y hacerles más fácil su tarea escolar, debemos buscar la causa real que lo produce y trabajar sobre ella. La mayoría de las veces en todos estos casos, el problema se ha producido en el propio desarrollo del niño durante su primer año de vida.
El desarrollo motor que hace el niño en su primer año de vida, es el aprendizaje más importante (aprendizaje de orden inferior) y el que va a ser la base del resto de aprendizajes (aprendizajes de orden superior) e intenta conseguir un equilibrio entre los aspectos físicos y emocionales de la persona para facilitar el desarrollo intelectual.

Problemas de desarrollo motor

En esta etapa es también cuando se desarrolla la visión. Muchas veces los problemas visuales están relacionados con problemas de desarrollo motor. Por ejemplo la no integración de los reflejos primitivos puede provocar muchos problemas motores y visuales.
Visión y aprendizaje están íntimamente relacionados, cuando hay una dificultad para aprender o un problema de comportamiento o una mala postura corporal en la mesa, primero habría que comprobar si la visión está funcionando bien para saber si el origen viene de éste área. A veces se diagnostican TDA, TDAH, Dislexias (cuando se trata de dificultad en la lectura), y quizás se trate de un problema en la visión, de una inmadurez en alguna de las habilidades visuales o perceptuales.
En estos casos el tratamiento pasaría por utilizar unas gafas especiales que ayuden a su sistema visual a rendir mejor en una tarea de cerca, o terapia visual neurocognitiva para mejorar los problemas visuales y de percepción visual.
En el caso de la visión, muchos padres y profesores piensan que si el niño puede ver la pizarra o la televisión sin problemas, no tiene ningún problema visual, pero no es del todo cierto. Muchas veces donde está el problema es en cerca, o en el procesamiento de la información visual, y por ello la visión no es eficaz.

Visión eficaz

Para tener una visión eficaz debemos tener:
• Buena agudeza visual de lejos: ver claro algo lejano.
• Buena agudeza visual de cerca: ver claro un texto o algo cercano.
• Buenos movimientos oculares: bien integrados, permiten el movimiento rápido y preciso de los ojos a lo largo de un texto, de texto a pizarra y viceversa y unos buenos seguimientos para el deporte.
“Los movimiento oculares están íntimamente relacionados con la atención.”
• Buen enfoque (acomodación): enfocar para ver claro un texto cercano sin que se emborrone y cambiar su enfoque a diferentes distancias de manera eficaz y precisa sin esfuerzo extra.  Relacionado con la habilidad de sostener la atención visual.
• Buena binocularidad: tenemos 2 ojos que pueden comportarse como si fueran uno solo. Equipo eficiente entre ojos y cerebro. Las imágenes se tienen que juntar en el cerebro para crear una imagen tridimensional, que hace que calculemos bien las distancias, no golpearnos con las cosas,etc.
• Buena coordinación ojo-mano: la integración visuomotora es básica para la escritura eficiente y sin esfuerzo, copiar de la pizarra al texto, expresar ideas de forma escrita y rendimiento óptimo en deportes.
• Buena percepción visual: la habilidad para formar y retener imágenes visuales es esencial para la comprensión lectora eficiente, así como obtener la máxima información en el menor tiempo posible, permitiendo conseguir un rendimiento óptimo tanto a nivel académico como a nivel deportivo.
Por tanto, cuando los padres o los profesores observan cómo los niños se esfuerzan en exceso en el colegio, es el momento de hacerles una EVALUACIÓN OPTOMÉTRICA COMPLETA para comprobar todo esto.
Por ejemplo, si los movimientos oculares no son buenos, pueden tener problemas con la lectura, eso no se soluciona sólo leyendo. Sin embargo, si mejoramos esos movimientos con terapia visual, mejorará automáticamente la lectura.
Un problema visual o de coordinación ojo-mano puede provocar problemas de atención porque les supone un esfuerzo hacer cualquier tarea que requiera una precisión o eficacia visual.

Con estrés no se puede aprender

Así, en situación de estrés no se puede aprender. Los niños con fracaso escolar o dificultades en el aprendizaje están sometidos a un estrés constante: porque no consiguen hacer lo mismo que sus compañeros. Su cerebro se bloquea, bloquea su cuerpo, y desconectan la visión. El niño no está receptivo para aprender.
Por ello debemos hacer un trabajo multidisciplinar .
No podemos llegar a alcanzar lo mental si no tenemos en cuenta lo emocional.
La sociedad dónde más énfasis pone es en el aprendizaje intelectual, pero todos se aprenden, el emocional, el físico, el social…
el ser humano es curioso por naturaleza y es esta curiosidad la que activa las emociones que alimentan la atención y facilitan el aprendizaje.
En el aprendizaje no debemos olvidar la MOTIVACIÓN. Cuando un niño tiene problemas visuales, para leer, escribir hacer las tareas, la demanda visual (movimientos oculares, enfoque, convergencia..) para mantener la letra nítida, tiene que ser mucho más precisa, por ello muchas veces cuesta mantener la atención en dichas tareas, en cambio cuando las tareas no requieren tanto esfuerzo y además la motivación es mayor, como ver la televisión, jugar a la tablet, etc, la atención mejora.
Así que en los diagnósticos de TDA, deberíamos descartar antes otros factores. Por poner un ejemplo, si pensamos en algo que nos guste y en algo que no nos gusta y analizamos la calidad de la atención en cada una de las actividades, veremos que la actividad que más nos motiva nuestra atención y dedicación será mayor. Esto nos pasa a todos.