Verano, niños y piscina

Cristina Genzor Ríos. Residente de Enfermería Pediátrica, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. María Vázquez Sánchez. Residente de Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. Mónica López Campos. FEA de Pediatría, Centro de Salud Amparo Poch, Zaragoza. Carlos Fernández Lozano. Enfermero, Hospital General de la Defensa, Zaragoza. Ana Valer Martínez. Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Hospital Clínico Universitario, Zaragoza

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Con la llegada del verano, los niños pasan mucho más tiempo en casa, por lo que hay que buscar planes divertidos para pasar los días más calurosos. Uno de esos planes suele ser la piscina.

Todos los años hay que tomar ciertas precauciones para disfrutar de la piscina con seguridad, pero este año estas precauciones son mayores a causa del Coronavirus. El Ministerio de Sanidad advierte de que “no hay evidencia de que el virus que causa la COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua en piscinas, jacuzzis o spas”. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que una concentración de cloro ≥0.5 mg/l en el agua de la piscina durante un mínimo de 30 minutos con un pH>8 sería suficiente para la eliminación del virus.

Sin embargo, fuera de la piscina existen zonas comunes donde habrá que seguir respetando las distancias sociales y asegurarse de que visitamos una instalación que cumple con las normas de desinfección y de seguridad recomendadas por el Ministerio de Sanidad.

Otro de los aspectos importantes para disfrutar de las piscinas este verano con precaución es la prevención de accidentes. Según la OMS, el ahogamiento es la tercera causa más importante de mortalidad por traumatismo no intencional. Además, es más común en niños y ancianos. A escala mundial, los índices de ahogamiento más elevados corresponden a los niños de 1 a 4 años de edad, seguidos de la franja de edad de 5 a 9 años. Aquí os proponemos varias medidas para prevenir accidentes dentro y fuera de las piscinas:

• Vigilancia continua: Es importante que un adulto esté continuamente pendiente de los niños si se están bañando dentro de la piscina solos, sobre todo cuanto más pequeños sean. Aunque existan socorristas dentro del recinto que están pendientes en todo momento, es nuestra responsabilidad la vigilancia continua.

• Seguridad adicional: Es recomendable evitar el uso de flotadores o manguitos, ya que crean una sensación de falsa seguridad y aumentan el riesgo de sufrir un accidente. Si queremos optar por el uso de un dispositivo, lo más recomendable serían churros o chalecos. Todos aquellos dispositivos que se utilicen deberán estar adecuadamente homologados y cumplir los controles de seguridad de la Unión Europea.

• Bordillos, escaleras y toboganes: Hay que enseñar a los niños que alrededor de la piscina no se debe correr, son superficies que a menudo están mojadas y se pueden resbalar y tener un accidente. Hay que usarlos con precaución y mucho cuidado.

• Evitar zambullirse de golpe: Un juego común entre los niños es tirarse desde el bordillo ya que es una actividad divertida. Hay que enseñarles a hacerlo con precaución, e incluso en piscinas donde hay aglomeraciones estaría desaconsejado.

• Mejor si haces pie: Es recomendable que jueguen en una zona donde puedan estar de pie con la cabeza fuera del agua para evitar peligros.

• Aprender a nadar: Cada vez es más común aprender a nadar en edades tempranas. Es aconsejable ya que reducirá la probabilidad de accidentes, pero aunque sepan nadar, eso no evita que el adulto tenga que estar continuamente vigilando al menor.

• Instalaciones seguras: Tanto si se trata de una piscina pública como privada es importante que los padres se aseguren que el entorno sea seguro, sobre todo para los niños más pequeños. Un pequeño despiste puede hacer que se caigan al agua sin que el adulto esté vigilando en ese momento.

• Aprender primeros auxilios: Cada vez son más comunes los cursos de primeros auxilios para personas no sanitarias. Es importante conocer los pasos a seguir en caso de accidente o ahogamiento, una actuación precoz puede salvar vidas.

• Evitar el síndrome de hidrocución: es una reacción vagal por disminución de la temperatura del cuerpo, bien porque el agua está muy fría o porque hay mucha diferencia con la temperatura corporal (por ejemplo, después de comidas copiosas, después de hacer ejercicio o tras un rato tomando el sol). Para evitarlo, hay que meterse en el agua poco a poco, mojando las partes del cuerpo. Nunca saltar de golpe a la piscina.

• Evitar las aglomeraciones: Este año, es especialmente importante evitar espacios con grandes multitudes. Hay que enseñar a los niños a respetar el espacio del resto de personas que se están bañando.

Por último, no hay que olvidar que la protección solar es fundamental cuando disfrutamos de un día de piscina, incluso aunque estén dentro del agua. Una buena prevención es fundamental para evitar consecuencias futuras.