La intensificación de los episodios de altas temperaturas ha dejado de ser un fenómeno meteorológico estacional para transformarse en un determinante de salud de primer orden con un impacto directo en el sistema sanitario.
En este contexto, la consulta sanitaria se posiciona como un espacio preventivo privilegiado, donde la intervención temprana y el consejo clínico pueden anticiparse a las complicaciones graves. Integrar el riesgo térmico en la anamnesis o entrevista habitual permite al profesional identificar grupos de riesgo y prescribir pautas de autocuidado específicas que, a menudo, resultan más efectivas que el tratamiento de la patología ya desencadenada, actuando así como un agente clave frente a las consecuencias de las altas temperaturas en la salud humana.
Efectos del calor sobre la salud
A nivel poblacional, los episodios con altas temperaturas producen un incremento de mortalidad, de las demandas de atención en urgencias y de ingresos hospitalarios. Mientras que, a nivel de la salud individual, las variaciones térmicas pueden originar una respuesta fisiológica insuficiente, que ocasiona trastornos y alteraciones.
Cuando esta variación es progresiva, la capacidad de adaptación es mayor, pero cuando se da de manera más brusca, no hay ese proceso de aclimatación, y puede originar mayor alteración de la salud.
Además, los impactos en salud pueden mostrar distinta gravedad, desde calambres, agotamiento por calor, cuadros de deshidratación… hasta síncope y golpe de calor, con consecuencias fatales sin las medidas oportunas.
Factores de riesgo ante las altas temperaturas
Las temperaturas extremas afectan la salud de todas las personas, pero el nivel de riesgo también depende de una serie de factores personales, sociales y ambientales.
Entre los posibles factores de riesgo destacan:
• Personales: lactantes y menores de 4 años, personas mayores de 65 años, mujeres gestantes, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o crónicas, personas con tratamientos médicos, personas con trastornos mentales, de memoria, dificultades de comprensión o de orientación o poca autonomía en la vida cotidiana, entre otros.
• Ambientales, laborales o sociales: personas que viven solas, personas sin hogar, con condiciones económicas desfavorables, personas migrantes y/o turistas, viviendas no climatizadas o sin capacidad de regular la temperatura, exposición excesiva al calor por razones laborales, deportivas o de ocio.
A mayor número de factores de riesgo, mayor vulnerabilidad. Entre ellos, la edad es un factor importante puesto que la mortalidad se concentra en mayor medida en mayores de 65 años y, especialmente, en mayores de 75. Igualmente, las situaciones que impiden asegurar viviendas bien climatizadas y protección ante las altas temperaturas son otro factor de gran importancia.
Plan de Prevención en Navarra
Todos los veranos se activa en Navarra el Plan de prevención de los efectos en salud del exceso de temperaturas y de la contaminación del aire, que está disponible en el siguiente enlace: https://portalsalud.navarra.es/es/temperaturas-extremas-y-salud
El Plan define cuatro niveles de riesgo para la salud por altas temperaturas que vienen identificados por un código de colores de tipo semáforo. Por un lado, está el nivel 0 (ausencia de riesgo) y, por otro, los niveles 1, 2 y 3 indican riesgo creciente para la salud y cuyos colores son amarillo, naranja y rojo, respectivamente.
Estos niveles de riesgo determinan las medidas preventivas a adoptar y pueden interpretarse de la siguiente forma:
Medidas generales de prevención
Con altas temperaturas, para prevenir problemas de salud se recomienda:
• Evitar salir en las horas de más calor y hacer esfuerzos físicos (compras, limpieza, actividad física…).
• Beber más agua, más a menudo aun sin tener sensación de sed, así como hacer comidas ligeras.
• Evitar bebidas con cafeína, con alcohol o azucaradas.
• Mojarse o ducharse con agua fresca, usar ventilador y acudir a lugares frescos.
• Usar ropa ligera, crema solar, gafas de sol y sombrero.
• No dejar a ninguna persona o animal en un vehículo.
• Cuidar especialmente a las personas mayores, menores, embarazadas o personas con enfermedades crónicas.
• Consultar en los Servicios de Salud si hay fiebre alta, confusión o pérdida de conocimiento.
• Para quienes cuidan a personas mayores, familiares o profesionales, o están cerca de ellas, es importante estar pendientes. Conviene recordarles estas recomendaciones y contactar al menos dos veces al día, para asegurarse de su estado de salud y de que aplican estas medidas.
En el marco de la Campaña “Cabeza Fría contra el Calor / Burua hotz beroaren aurka”, se han desarrollado diferentes materiales preventivos con medidas generales y otras más específicas para colectivos con mayor vulnerabilidad, como personas que trabajan o que practican ejercicio al aire libre. Este material puede encontrarse en el siguiente enlace: https://portalsalud.navarra.es/es/temperaturas-extremas-y-salud
Prevención en la consulta
En definitiva, la consulta es un espacio idóneo para trabajar la prevención y la promoción de la salud. En relación con las altas temperaturas, el Ministerio de Sanidad recomienda (https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/lesiones/temperaturasExtremas/docs/TemperaturasExtremas_Prevencion_Olasdecalor.pdf) hacer una VALORACIÓN INTEGRAL para identificar a las personas con mayor riesgo.
Por todo ello, es importante:
• Informar por escrito y asegurar la comprensión de: las medidas generales de prevención frente al calor y los síntomas y signos por los que se debe consultar a un profesional sanitario.
• Garantizar que se dispone de habilidades y recursos para adoptar las medidas de prevención.
• En caso de activación de cualquier nivel de riesgo, sobre todo naranja o rojo, garantizar un seguimiento SEMANAL o DIARIO, según la valoración integral, por familiares o bien profesionales sanitarios, sociales, voluntariado, etc.
• Asegurar que las personas que cuidan y apoyan son informadas de las medidas generales de prevención y tienen una adecuada comprensión.
AUTORES:
Estrella Miqueleiz Autor. Técnico Superior en Salud Pública.
Irene Iniesta Martínez. Enfermera familiar y comunitaria.
Nerea Álvarez Arruti. Jefa de Servicio de Promoción de la Salud Comunitaria ISPLN.
Isaías Bautista Sanz. Jefe Servicio Seguridad Alimentaria y Sanidad Ambiental ISPLN.
Amelia Aguilar Bailo. Titulado Universitario Grado Medio Servicio Técnico de Salud Laboral.




