Principales complicaciones de la lactancia materna


Ligia Gil Melgosa, Verónica Gómez García, Cristina Luna Álvarez, Marta Castellá Segarra, Victoria Pallarés Arnal y Marta Benito Vielba

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La Organización Mundial de la Salud recomienda que los recién nacidos sean amamantados exclusivamente durante los primeros seis meses de vida, después se introducirán alimentos complementarios, nutricionalmente adecuados y seguros.

Aunque la lactancia materna es un proceso natural, se necesita un correcto aprendizaje y una técnica adecuada para llevarla a cabo con éxito. La primera toma debe realizarse lo más precozmente posible, a ser posible en la misma sala de partos.
La posición del lactante es fundamental. Debe tomar el pecho de frente, a la altura del pezón, con el cuerpo en intimo contacto con el de su madre y con la nariz a la misma altura que el pezón. Los labios deben estar abiertos y evertidos para acoplarse a la areola para una correcta succión.
El seguimiento de los profesionales los primeros días del inicio de la lactancia se considera un factor positivo en el éxito de la misma.
Durante la lactancia pueden surgir dificultades que impidan el éxito del proceso de lactancia, entre los más frecuentes se encuentran: el dolor y las grietas en el pezón, la ingurgitación mamaria y la mastitis. Estos problemas son el motivo de que muchas mujeres decidan dejar la lactancia cuando son problemas que pueden ser prevenidos y aliviados si se reconocen y se alivian precozmente.

Dolor en los pezones

Durante los primeros días tras el parto es normal que duelan los pezones, sobre todo al inicio de la toma. Cuando el dolor persiste después de los primeros días y no se limita solo al inicio de la toma puede existir algún problema. El motivo más frecuente de dolor en los pezones es la mala colocación del bebé, por lo que no succiona de forma adecuada. El dolor de pezones en la mayoría de los casos se corregirá con una correcta colocación.

Grietas

Las grietas son una de las principales causas de abandono de la lactancia materna. Suelen aparecer los primeros días de lactancia. La paciente con grietas presenta máximo dolor al inicio de la toma, disminuye posteriormente y desaparece cuando el bebé suelta el pecho. El recién nacido puede presentar algún vómito hemático secundario a sangre materna deglutida.
Al igual que sucede con el dolor de los pezones, la principal causa de la aparición de grietas es la mala posición del recién nacido. El pezón al ser mal agarrado es traumatizado por las encías o por compresión con el paladar duro. Otras causas son el lavado frecuente y la aplicación de pomadas que condicionan la desaparición de la secreción protectora de las glándulas. Pueden aparecer cuando el recién nacido presenta alguna anomalía anatómica como frenillo lingual o labial o micrognatia. En ocasiones aparecen grietas en mujeres que siguen una técnica adecuada.
Lo ideal para evitar la aparición de grietas es conseguir una correcta colocación del bebé al pecho, si se consigue una correcta posición las grietas curarán espontáneamente. La aplicación de unas gotas de leche sobre la grieta y dejar secar al aire puede ayudar a cicatrizar. En algunos casos pueden ser útiles cremas a base de vitaminas A y D o corticoides suaves. En casos de sobreinfección de las grietas pueden ser necesarios antibióticos o antifúngicos.

Ingurgitación mamaria

Cuando se produce una ingurgitación mamaria, el pecho se llena de leche y líquido tisular; dificultando el drenaje venoso y el linfático, obstaculizando el flujo de leche y aumentando la presión en los conductos lácteos. Esto hace que las mamas se inflamen y se distiendan. Suele aparecer entre el segundo y quinto día posparto.
La madre que sufre una ingurgitación presenta un aumento del volumen mamario bilateral, con calor, dolor y endurecimiento mamario. Suele darse por un retraso en el inicio de la lactancia o un vaciado ineficaz de las mismas.
El tratamiento consiste en calor húmedo local, analgesia y antiinflamatorios, vaciando la mama de forma natural y si no es posible mecánicamente. El masaje mamario antes del amamantamiento o del vaciado de la mama puede ayudar.

Mastitis

Se trata de un proceso infeccioso de la glándula mamaria. La mayoría de los casos de mastitis ocurren durante las primeras doce semanas, aunque puede ocurrir durante cualquier momento de la lactancia.
La ingurgitación, las grietas tratadas de forma incorrecta pueden ser los principales factores predisponentes para las mastitis. Clásicamente se han considerado a los staphylococcus como los causantes de la mayoría de las mastitis.
La paciente con mastitis presentará malestar general, dolor unilateral, enrojecimiento, inflamación local, fiebre, escalofríos y mialgias. En la exploración física se objetiva eritema localizado, edema e hipersensibilidad y en ocasiones puede convertirse en un absceso.
El tratamiento consiste en la colocación adecuada del lactante, la adecuada evacuación de la leche, antiinflamatorios y antibióticos. Los antibióticos de primera línea son la cloxacilina, la amoxicilina con clavulánico y las cefalosporinas. En el caso de alergia a las penicilinas se recomienda clindamicina o eritromicina. En el caso de que progrese a absceso puede requerir drenaje quirúrgico.

AUTORES

Ligia Gil Melgosa, Verónica Gómez García, Cristina Luna Álvarez, Marta Castellá Segarra, Victoria Pallarés Arnal y Marta Benito Vielba.
Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital de Barbastro