Procedimiento de colocación de una sonda vesical en un paciente con retención aguda de orina


Vanesa Laín Carnicer y Cyntia Cuenca Cáceres. Enfermeras de hospitalización Medina Interna. Hospital Universitario San Jorge (Huesca)

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La retención aguda de orina (RAO) es una condición clínica frecuente en la que el paciente se ve incapaz de vaciar su vejiga, lo que puede llevar a distensión vesical y a complicaciones graves si no se trata adecuadamente. La colocación de una sonda vesical es necesaria para aliviar la distensión y proporcionar el drenaje de la orina.

Los objetivos principales son:

  • Aliviar la retención urinaria aguda.
  • Prevenir la distensión vesical prolongada.
  • Asegurar un drenaje adecuado de la orina.
  • Minimizar riesgos de complicaciones (infecciones, traumatismos, etc.).

Las principales indicaciones para la colocación de una sonda vesical en el contexto de una RAO incluyen:

  • Retención urinaria aguda sin respuesta a medidas no invasivas: maniobras de sobrecarga vesical o administración de medicamentos.
  • Retención urinaria debido a obstrucción mecánica: hiperplasia benigna de próstata, cálculos vesicales.
  • Retención urinaria por disfunción del detrusor o pérdida de tono vesical.
  • Monitoreo continuo de la diuresis en pacientes críticos, que no pueden orinar espontáneamente.

Antes de proceder con la colocación de una sonda vesical, es fundamental realizar una evaluación clínica completa del paciente para identificar la causa subyacente de la retención urinaria.

  • Historia clínica: determinar la duración y la severidad de la retención urinaria. Preguntar sobre síntomas como dolor suprapúbico, distensión abdominal, o dificultad para orinar.
  • Exploración física: inspección y palpación del abdomen, en particular del área suprapúbica, para evaluar la distensión vesical.
  • Evaluación neurológica: asegurarse de que no haya una causa neurológica de la retención urinaria, como daño en la médula espinal o neuropatía autonómica.
  • Evaluación de signos vitales: medir presión arterial, frecuencia cardíaca y temperatura para evaluar la presencia de complicaciones, como infecciones.

Existen algunas contraindicaciones absolutas y relativas para la colocación de una sonda vesical:

  • Trauma uretral: en pacientes con antecedentes de traumatismo en la región perineal o uretral, la inserción de una sonda debe ser evaluada cuidadosamente. Se debe considerar la realización de una cistografía retrógrada o una uretrografía para evaluar el daño antes de la inserción.
  • Infección urinaria activa: en algunos casos, si la infección urinaria es grave y el paciente está en shock, se debe tratar primero la infección antes de proceder con la sonda.
  • Obstrucción completa y prolongada: en pacientes con obstrucción severa que han tenido una retención urinaria durante más de 24 horas, se debe valorar una evaluación urológica antes de proceder con la sonda.

El material necesario para la colocación:

  • Sonda vesical (preferiblemente de silicona o látex con buen acabado para evitar irritación).
  • Lubricante estéril.
  • Guantes estériles.
  • Mascarilla y gafas de protección.
  • Dispositivo de recolección de orina (bolsa de recolección, sistema cerrado).
  • Antiséptico para la zona genital (como povidona yodada o clorhexidina).
  • Toallas estériles o campos quirúrgicos.
  • Jeringa estéril (si se utiliza sonda de balón para fijación).
  • Contenedor para el manejo adecuado de los residuos.

Aunque la colocación de una sonda vesical es generalmente segura, pueden surgir complicaciones. Algunas de las más comunes incluyen:

  • Infecciones del tracto urinario (ITU): la sonda vesical es un factor de riesgo para infecciones, por lo que se debe seguir una técnica estéril rigurosa y cambiar las sondas cuando sea necesario.
  • Lesiones uretrales: en algunos casos, la inserción de la sonda puede causar traumatismos uretrales, especialmente en pacientes con uretras dañadas.
  • Obstrucción de la sonda: el catéter puede obstruirse debido a la acumulación de coágulos o sedimentos en la orina. Es necesario realizar irrigaciones periódicas si se presenta obstrucción.
  • Fugas de orina: asegúrese de que la sonda y el sistema de drenaje estén correctamente conectados y no haya fugas.

Procedimiento para la Colocación de la Sonda Vesical

Paso 1: preparación del entorno y del paciente

  • Realizar una adecuada higiene de manos y colocarse guantes no estériles.
  • Colocar al paciente en una posición cómoda (decúbito supino, piernas ligeramente separadas).
  • Colocar un campo estéril bajo la zona genital del paciente, asegurándose de cubrir adecuadamente la zona.

Paso 2: preparación de la sonda y el material

  • Abrir el paquete estéril de la sonda, el lubricante, las gasas, la jeringa y los guantes estériles.
  • Colocarse los guantes estériles.
  • Lubricar la punta de la sonda generosamente para facilitar su inserción.

Paso 3: inserción de la sonda

  • Con una mano no dominante, sujetar con cuidado los genitales del paciente para facilitar la inserción de la sonda.
  • Con la mano dominante, insertar suavemente la sonda a través de la uretra, avanzando hasta llegar a la vejiga. El paciente puede experimentar un poco de incomodidad, pero nunca se debe forzar la sonda.
  • En el caso de los hombres, se debe tener especial cuidado de no dañar la próstata o la uretra.
  • En las mujeres, la inserción de la sonda se realiza en la uretra, guiándola hacia la vejiga.

Paso 4: verificación de la correcta colocación

  • Una vez que la sonda haya alcanzado la vejiga, se observará la salida de orina.
  • Si se utiliza una sonda con balón, se inflará con cuidado el balón para fijar la sonda en la vejiga. Asegúrate de que el volumen inflado no exceda el recomendado por el fabricante (generalmente entre 5 y 10 ml).

Paso 5: fijación de la sonda y ajuste del sistema de drenaje

  • Fijar la sonda con un dispositivo adecuado para evitar que se mueva o se extraiga accidentalmente.
  • Conectar la sonda al sistema de drenaje (bolsa de recolección) de manera segura.
  • Asegurarse de que la bolsa esté colocada por debajo del nivel de la vejiga para prevenir el reflujo de orina.

Paso 6: documentación y cuidados postoperatorios

  • Documentar en la historia clínica la colocación de la sonda, el tipo de sonda utilizada, la cantidad de orina drenada y cualquier incidente durante el procedimiento.
  • Monitorear la diuresis del paciente y la cantidad de orina eliminada. Si la orina es superior a 300cc hay que pinzar durante 15 minutos y volver a despinzar. Cada 300cc se recomienda volver a pinzar.
  • Ofrecer cuidados adicionales como la hidratación adecuada y el control de posibles signos de infección.

Conclusión

La colocación de una sonda vesical es una intervención frecuente y necesaria en pacientes con retención aguda de orina. La técnica debe realizarse con cuidado, utilizando materiales estériles y con un enfoque en minimizar riesgos. El seguimiento adecuado y la observación de posibles complicaciones son fundamentales para asegurar una recuperación óptima.

AUTORES:

Vanesa Laín Carnicer, Cyntia Cuenca Cáceres. Enfermeras Unidad de Hospitalización de Medicina Interna. Hospital Universitario San Jorge de Huesca.