Tabaco y cáncer de vejiga

Dr. Adib Reyes Figueroa, Dr. Miguel Ángel Suárez, Dr. Roberto Martinez Delgado. Especialistas en Urología. Hospital Ernest Lluch, Calatayud.Dr. José Manuel Aranda. Jefe del Servicio de Urología, Hospital Ernest Lluch, Calatayud

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El hábito tabáquico es el principal factor etiológico de riesgo, que influye en el desarrollo del carcinoma transicional de vejiga urinaria. Es bien conocido que el tabaquismo es el principal problema de salud pública susceptible de prevención en los países desarrollados.

La relación causal entre tabaco y cáncer es uno de los hechos más reconocidos en la comunidad científica. El hábito de fumar es la principal causa evitable de mortalidad prematura.

¿Cómo actúa el tabaco en nuestro organismo?

Ciertas sustancias presentes en la fase de partículas y en la fase gaseosa del humo del tabaco, se ha demostrado que son perjudiciales para el fumador. Estas sustancias son básicamente el alquitrán y la nicotina (fase de partículas) y el monóxido de carbono (fase gaseosa). El alquitrán es nocivo porque contiene sustancias carcinógenas (hidrocarburos policíclicos, betanaftilaminas, etc.) y sustancias irritantes (acroleína, óxido nítrico, bióxido de nitrógeno, etc.).

Los componentes cancerígenos e irritantes del alquitrán son los responsables del aumento de riesgo de padecer cáncer y estos se expulsan principalmente por vía urinaria.

Y ¿En la Vejiga?

El cáncer de vejiga es un tumor mucho más frecuente de lo que transmiten las estadísticas. Ocupa el noveno lugar en cuanto al número de diagnósticos de cáncer a nivel mundial. Sin embargo, en España se posiciona en el quinto tumor más frecuente en ambos sexos. La media de edad al diagnóstico se encuentra en torno a los 60-70 años. Curiosamente existen diferencias geográficas marcadas, siendo los tumores de la vía urinaria mucho más frecuentes en el oeste europeo (incluida España) y América del Norte, que en Asia o Europa del este.

La mayoría de estos tumores se diagnostican en fases precoces de desarrollo y se pueden curar con cirugías más o menos extensas. Sin embargo, cuando el tumor está más avanzado, la curación puede ser difícil y los objetivos del tratamiento cambian hacia prolongarla supervivencia y mejorar la calidad de vida del enfermo.

Si bien es conocido por la mayor parte de la población los efectos nocivos del tabaco sobre el aparato respiratorio, no es tan bien sabido el efecto negativo que el fumar produce sobre el aparato genitourinario.

Respecto al cáncer urotelial, el de vejiga supone un 90-95%. Son más frecuentes en el varón, siendo el de vejiga el más frecuente del aparato urinario y el segundo del genitourinario (detrás del cáncer de próstata). El tabaco es el factor etiológico más importante, relacionándose directamente con él aproximadamente en un 60%, y en un 6% con el tabaquismo pasivo. La exposición al tabaco en el tumor de vejiga aumenta su riesgo de 2 a 7 veces, debido a la eliminación urinaria de sustancias cancerígenas como las nitrosaminas.

Ante la clara relación del tabaco con los cánceres urológicos, hay que insistir en la importancia de la prevención de los mismos dirigida hacia el abandono del tabaco, que no erradica totalmente el desarrollo de los mismos (ya que estos tumores también pueden surgir en aquellas personas que no han fumado), pero sí que disminuye la probabilidad de que los presentemos.