¿Qué es el síndrome de OHVIRA?
El síndrome de OHVIRA es una alteración poco frecuente con la que algunas mujeres nacen. Afecta al aparato reproductor femenino y, en muchos casos, también a uno de los riñones. Su nombre corresponde a unas siglas en inglés que describen lo que ocurre: **una parte de la vagina está cerrada u obstruida y existe una anomalía en el riñón del mismo lado del cuerpo**.
¿Es una enfermedad hereditaria?
No. El síndrome de OHVIRA no se hereda ni se transmite de padres a hijos. Se produce durante el desarrollo del bebé en el embarazo, cuando se están formando el aparato reproductor y el urinario. No está relacionado con hábitos, infecciones ni con algo que se haya hecho mal.
¿Qué cambios hay en el cuerpo?
Las mujeres con este síndrome suelen tener el útero duplicado, es decir, dos cavidades uterinas, y una vagina dividida en dos partes. Una de esas partes está cerrada, lo que impide que la sangre de la regla salga con normalidad. Además, en el mismo lado del cuerpo suele faltar un riñón o estar mal formado.
A pesar de estas alteraciones, durante la infancia no suele haber síntomas, por lo que el problema puede pasar desapercibido durante años.
¿Cuándo suelen aparecer los síntomas?
Los síntomas suelen comenzar cuando aparecen las primeras reglas. Al no poder salir la sangre por la vagina que está cerrada, esta se va acumulando y provoca **dolor en la parte baja del abdomen**, que suele repetirse cada mes y empeorar durante la menstruación.
Algunas chicas también notan sensación de presión en la pelvis, hinchazón o molestias que van aumentando con el tiempo.
¿Por qué a veces se tarda en diagnosticar?
En algunos casos, la regla parece normal porque la sangre puede salir por la parte de la vagina que no está obstruida. Esto hace que el problema no sea evidente al principio y que el diagnóstico se retrase hasta que el dolor se vuelve más intenso o persistente.
¿Puede causar otros problemas?
Sí, si no se trata, la acumulación de sangre puede provocar **endometriosis**, infecciones ginecológicas repetidas o dolor durante las relaciones sexuales en la edad adulta. El dolor crónico también puede afectar al estado de ánimo, al rendimiento escolar o laboral y a la calidad de vida.
En cuanto al riñón, muchas mujeres no notan síntomas porque el riñón sano suele compensar la función del otro. Aun así, es importante hacer controles médicos.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basa en los síntomas, la exploración ginecológica y pruebas de imagen. La ecografía y, especialmente, la resonancia magnética, permiten ver con claridad cómo son el útero, la vagina y los riñones, y confirmar el diagnóstico.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento es quirúrgico. Consiste en abrir la parte de la vagina que está cerrada para permitir que la sangre menstrual salga con normalidad. En la mayoría de los casos, la cirugía mejora claramente el dolor y previene complicaciones futuras.
¿Cuál es el pronóstico?
Con un diagnóstico y tratamiento adecuados, el pronóstico suele ser muy bueno. La mayoría de las mujeres pueden llevar una vida normal y, en muchos casos, tener hijos. Es importante mantener un seguimiento ginecológico para cuidar la salud a largo plazo.
AUTORES:
- Celia Queipo Menéndez. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Ana Romeo Aparicio. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Hannah Miren Sarasola Cullen. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Laura Blasco Alconchel. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Rialta Castán Marigómez. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Pedro Olivera Salort. MIR Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet.
- Ana Salinas Badía. FEA Ginecología y Obstetricia. Hospital de Barbastro.
- Naomi Artal López. FEA Ginecología y Obstetricia. Parc Sanitari Sant Joan de Déu (Sant Boi de Llobregat, Barcelona).
- María Cortés Costa. FEA Ginecología y Obstetricia Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
- Elena Beltrán Murillo. FEA Ginecología y Obstetricia Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).


