Trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH): consejos generales para padres


(1) Dra. Raquel Calvo Meroño y (2) Dra. María José Aibar Luis

Print Friendly, PDF & Email

El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por la presencia de síntomas que afectan a 3 áreas fundamentales. En primer lugar eldéficit de atención, que se aprecia en conductas como cometer numerosos errores por no prestar atención a los detalles, el niño parece no escuchar nuestras palabras, no se mantiene en ninguna actividad durante mucho tiempo y no suele finalizar las tareas, tiene olvidos y despistes, rechaza las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido, se distrae ante cualquier estímulo y tiene dificultades generales para organizarse. El otro área afectada es lahiperactividad. Frecuentemente podemos observar que se mueve excesivamente. Al niño le cuesta permanecer sentado en clase o en otras situaciones que lo requieran, corretea de un lado para otro en situaciones en las que no es apropiado hacerlo, y si no lo hace siente inquietud. Habla demasiado y parece “estar en marcha”, como si tuviera un motor. Finalmente, el otro gran grupo de síntomas son los relacionados con la impulsividad, tanto conductual como cognitiva. Estos síntomas se traducen en que quienes la padecen suelen contestar a nuestras preguntas sin que estas hayan finalizado, no respetan los turnos o interrumpen y se inmiscuyen en las actividades de otros. En general, hacen o dicen “lo primero que se les pasa por la cabeza”. Aunque estos son los síntomas generales del trastorno,hay que tener presente que no todos los niños presentan todos los síntomas y que estos evolucionan a lo largo de la vida del niño.

A pesar de ser el trastorno con mayor incidencia en la población infantil; entre un 3-7%; en nuestro equipo observamos con frecuencia, como muchos de estos niños acuden a consulta después de varios años de dificultades; son niños con la etiqueta de “vagos”, “pueden pero no quieren”. Este trastorno produce importantes disfunciones a nivel personal no sólo en el niño, sino también en la familia, la escuela, la sociedad. Presenta una elevada tasa de comorbilidad con diversos trastornos: de conducta, negativista-desafiante, de ansiedad, del humor, del aprendizaje. Aparecen además complicaciones secundarias al trastorno a largo plazo con mayor gravedad que los propios síntomas primarios: dificultades sociales, fracaso escolar, baja autoestima, consumo de tóxicos. Por tanto, es fundamental un diagnostico precoz,aunque no podemos correr el riesgo de caer en el extremo de diagnosticar de TDAH a todo niño que se mueve mucho o que presente cualquier problema en la escuela. De ahí que seafundamental la educación a padres y profesores sobre este trastorno.

Cada vez sabemos más sobre la etiopatogenia del TDAH; el sistema catecolaminérgico parece ocupar una posición central en el origen del trastorno. El TDAH tiene un alto contenido genético; hasta el 80% de los casos de TDAH presenta un familiar con las mismas características. Son muchos los factores de riesgo que se han estudiado en los últimos años, aunque en el momento actual los únicos que parecen tener clara relación son: complicaciones perinatales, el hecho de que la madre fume durante el embarazo y el bajo peso al nacer.

El tratamiento de estos niños tiene que ir encaminada a facilitar su adaptación a la vida cotidiana y prevenir la comorbilidad que genera el trastorno. La primera intervención se centra en el tratamiento farmacológico. Lo importante de los fármacos es que van poner a los niños en disposición de aprender, incrementando su capacidad de atención y de autocontrol.

Desde el entorno familiar es importante tener en cuenta una serie de consideraciones:

  • Acéptele tal y como es, con el potencial que tiene para crecer y desarrollarse.
  • Sea consciente de sus dificultades: es necesario contar con dosis extra de paciencia. Se precisa ser más tolerante y distinguir entre lo importante y aquello que podemos pasar.
  • Evite que su interacción con el niño sea sólo negativa, es decir, procure no centrarse únicamente a corregir sus conductas disruptivas. Aunque a menudo se sienta frustrado, no pierda la oportunidad de destacar sus aspectos positivos y huya las comparaciones.
  • Escúchele y tenga tiempos de juego especial donde sea el protagonista, sin normas ni excesivas restricciones.
  • Ser especialmente claros en las cuestiones que queremos transmitir.
  • Mantenga unos hábitos lo más constantes y regulares posible en las taras cotidianas.
  • Sea muy consistente asociando consecuencias a sus conductas. Será necesario asesorarse y conocer detalladamente las técnicas de modificación de conducta.
  • Tenga objetivos educativos claros y realistas, y vaya abordándolos poco a poco de forma paulatina.
  • Para prevenir que generen una mala imagen de sí mismo es importante el facilitarle actividades en las que tenga éxito y destaque.
  • Organice su tiempo de estudio, facilitándole un lugar tranquilo y que lo haga durante periodos cortos de tiempo.
  • Enséñele a mantener sus cosas ordenadas y a organizar su tiempo.
  • No sobreexcite al niño con su comportamiento.
  • Mantenga contactos frecuentes con el colegio.
  • No le sobreproteja y enséñele que su conducta tiene consecuencias, tanto para él como en sus relaciones sociales.