Urticaria crónica

Dra. Marta Ferrer Puga. Directora. Departamento de Alergología. Clínica Universidad de Navarra Vicedecana, Facultad de Medicina. Universidad de Navarra.

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El término urticaria se refiere a un grupo de alteraciones de la piel que cursan con una erupción cutánea consistente en ronchas o habones que generalmente se extienden por toda la superficie corporal, y se acompaña de intenso picor. De forma característica, un habón tiende a desaparecer en varias horas y no deja ninguna lesión residual en la piel. El término urticaria proviene del latín Urtica que significa ortiga. Esto es así porque las lesiones son idénticas a las que se producen en la piel tras el contacto con la ortiga. Esta planta produce por la liberación de una sustancia presente en sus hojas denominada histamina. Esta sustancia es la misma que segregan unas células de la piel denominadas mastocitos.

¿En qué consiste la Urticaria crónica?

Es un tipo de urticaria especialmente molesta para el paciente, que consiste en la aparición prácticamente diaria de habones o ronchas por todo el cuerpo que en ocasiones se acompaña de hinchazón, y que tiene una duración de al menos dos meses y medio. Es una enfermedad con una gran alteración de la calidad de vida.

Esto es así porque además de las molestias propias que acompañan esta erupción cutánea (intenso picor, hinchazón, etc.) al aparecer lesiones en la piel sin interrupción, se buscan incansablemente factores desencadenantes: se prescinde en la dieta de ciertos alimentos, se achaca a situaciones que producen stress o ansiedad en el trabajo, en la familia, etc. Comienza una búsqueda inútil de factores desencadenantes, como desgraciadamente esta sigue su curso, acaba por originar realmente una desestabilidad emocional y una angustia por solucionar el tema. Paralelamente, al no cesar el proceso, se piensa que es reflejo de una enfermedad más seria y profunda. Esto les lleva a realizar múltiples analíticas e interminables visitas a diferentes especialistas.

Como por otra parte no existe un tratamiento causal como diremos más adelante, se experimenta que al dejar el tratamiento, la erupción cutánea reaparece y este hecho se vivencia como un fracaso terapéutico.

¿Qué cosas conocemos de la urticaria crónica?

La causa y el mecanismo íntimo de la urticaria crónica simplemente se desconocen, parecen residir en el propio organismo, por lo tanto no se cree que esté desencadenado por ningún factor externo. En un 50% de pacientes hemos podido demostrar que se trata de un mecanismo autoinmune, esto es, el propio organismo activa a las células de la piel que hacen que liberen histamina y se produzca la urticaria.

La urticaria crónica no es reflejo de ninguna patología subyacente, precisamente se caracteriza porque todas las pruebas a que se somete el paciente son siempre normales. En rarísimas excepciones existe una enfermedad concomitante. En muchos pacientes empeora tras la ingesta de aspirina.

Lo positivo de esta enfermedad que desespera a médico y paciente es que en la gran mayoría de los casos, tras varios años la urticaria crónica desaparece por si sola sin dejar ningún tipo de secuela.

¿Existe tratamiento para la urticaria crónica?

No existe tratamiento causal, por lo que se emplean tratamientos sintomáticos (que mejoran los síntomas) pero que de momento no pueden eliminar o cortar el mecanismo íntimo, precisamente por este motivo al dejar el tratamiento reaparecen las ronchas y los habones. No ha fracasado el tratamiento. Este tratamiento es precisamente eficaz cuando se sigue de una forma constante a pesar de no tener habones. No hay que dejar de tomarlo cuando vemos que desaparecen las lesiones, entonces vuelve a rebrotar y cada vez es más difícil controlarla. Se trata de una enfermedad difícil de controlar, requiere dar con el tratamiento al que mejor responde cada paciente, y no suele ser eficaz al primer intento.

Como primera medida, se iniciará tratamiento antihistamínico, siempre con control médico. En aquellos casos en los que la respuesta no sea adecuada, se pueden aumentar las dosis de antihistamínicos. Si sigue sin haber respuesta, debe replantearse el considerar el uso de corticoides sistémicos a dosis muy bajas durante tiempo limitado y siempre bajo prescripción médica. Aun así muchos cuadros de urticaria son rebeldes a los tratamientos habituales y deben de ser empleados otro tipo de fármacos.

Cuando una urticaria crónica se estudia y afronta con paciencia, en la mayoría de los casos al final se da con el tratamiento eficaz, que permite desarrollar una vida completamente normal y dejar atrás un gran problema. Últimamente se están obteniendo resultados muy prometedores con un anticuerpo que se diseñó para tratar el asma grave, con el que estamos llevando a cabo un ensayo clínico.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se hace siempre por la clínica, ya que las lesiones cutáneas son fáciles de identificar. En casos especiales es preciso realizar una biopsia cutánea para completar el estudio.

¿Cuál es el pronóstico?

La urticaria crónica cursa durante períodos más o menos prolongados, remite de forma espontánea y de nuevo reaparece al cabo de unos años. En la mayoría de pacientes, la duración de los brotes es de uno a dos años, en un 20% de pacientes persiste por cinco años y un 11% de pacientes puede presentarla por más de cinco años.

¿Con qué otros tipos de urticaria puede confundirse?

Con las denominadas urticarias físicas, aquellas urticarias que curiosamente se producen en la zona de contacto de la piel con algún estímulo mecánico, las más frecuentes son:

  • Dermografismo: es con diferencia la más común, consiste en que al rascar la piel o frotarla con un objeto duro, aparece un habón lineal que sigue la trayectoria del rascado que desaparece en 30 minutos o menos si deja de frotarse la zona. De forma característica se aprecia sobre todo al salir de la ducha y secarse con la toalla. Es molesta y muchas veces se confunde con la urticaria crónica. Responde bien a los antihistamínicos.
  • Urticaria por frío: es un grupo de urticarias que se definen porque en la zona de contacto con temperaturas bajas aparece picor, ronchas, habones e hinchazón. Es importante en los casos en que la urticaria por frío sea intensa, evitar sumergirse de golpe en agua fría lanzándose a la piscina o al mar ya que al estar toda la superficie corporal en contacto con frío se produciría una reacción generalizada que puede desencadenar una anafilaxia o la muerte por ahogo.
  • Urticaria colinérgica: es aquella que se produce tras el ejercicio físico y, duchas calientes, sudor y emociones por la consiguiente elevación de la temperatura corporal, de forma característica desaparece en pocos minutos al enfriarse la temperatura. Los habones suelen aparecer en el tronco y abdomen, son más pequeños que el resto de urticarias y aparecen sobre un fondo rojizo.
  • Urticaria por presión: ocurre a las 6 horas en la zona donde se ha ejercido una presión. Suelen consistir en habones y generalmente hinchazón (angioedema). Es difícil identificar a qué se ha debido esta causa porque aparece cuando se ha olvidado la presión que lo originó. Algunas localizaciones típicas son en el hombro tras llevar una bolsa o cámara pesada, en las manos tras estar clavando objetos con un martillo, en las plantas de los pies si se ha permanecido mucho rato de pie, o en las nalgas después de estar sentado por un tiempo prolongado, en los dedos tras cargar con las bolsas de la compra, etc. La urticaria por presión en la mayoría de las ocasiones no responde a los antihistamínicos, en ocasiones hay que tratarla con corticoides en bajas dosis.