La vigilancia activa es una estrategia de seguimiento médico utilizada en algunos casos de cáncer de próstata de bajo riesgo, en la que no se inicia un tratamiento inmediato como cirugía o radioterapia, sino que se observa al paciente con controles periódicos para actuar solo si el tumor muestra signos de progresión.
Esto no significa “no hacer nada”, sino realizar un seguimiento riguroso y planificado que permita preservar la calidad de vida del paciente sin comprometer la eficacia del tratamiento a largo plazo.
¿Porqué se utiliza esta estrategia?
El cáncer de próstata es uno de los tumores más frecuentes en varones mayores de 50 años. Sin embargo, muchos de estos tumores crecen muy lentamente y no llegan a causar problemas durante la vida del paciente.
Tratar todos los cánceres detectados podría implicar efectos secundarios importantes (como disfunción eréctil o incontinencia urinaria), sin que el tratamiento aporte beneficios reales en términos de supervivencia.
Por eso, en algunos casos seleccionados, vigilar sin tratar inicialmente es la mejor opción.
¿Qué pacientes pueden optar a la vigilancia activa?
Los criterios pueden variar ligeramente entre guías clínicas, pero en general, un paciente es candidato si presenta:
- Cáncer de próstata localizado (sin afectación fuera de la próstata)
- PSA ≤ 10 ng/mL
- Gleason 6-7 (intermedio favorable)
- Pocas muestras afectadas en la biopsia (bajo volumen tumoral)
- Buen estado general de salud
Además, es fundamental que el paciente esté bien informado, comprenda la estrategia y esté de acuerdo en participar activamente en su seguimiento.
¿En que consiste el protocolo?
El protocolo puede variar, pero suele incluir:
- PSA cada 3–6 meses,
- Tacto rectal periódico,
- Resonancia magnética multiparamétrica (RMmp),
- Biopsias repetidas a intervalos (normalmente entre 1 y 3 años).
El objetivo es detectar a tiempo cualquier signo de progresión, como aumento del PSA, cambios en la resonancia o aparición de tumores de mayor agresividad.
Si se detecta progresión, se recomienda iniciar el tratamiento activo (cirugía o radioterapia) en ese momento.
¿Es segura la vigilancia activa?
Sí. Diversos estudios han demostrado que la vigilancia activa es una opción segura y eficaz para el cáncer de próstata de bajo riesgo.
- La tasa de supervivencia específica por cáncer es superior al 99 % a 10 años.
- Muchos pacientes nunca necesitarán tratamiento.
- En los que sí lo requieren, el tratamiento se puede aplicar a tiempo y con buenos resultados.
Por tanto, no se pierde “la oportunidad de curación”, sino que se reserva el tratamiento para quienes realmente lo necesiten.
Ventajas y desventajas
Ventajas
- Evita o retrasa los efectos secundarios del tratamiento (impotencia, incontinencia).
- Preserva la calidad de vida.
- Reduce costes sanitarios y personales.
Desventajas
- Requiere controles frecuentes.
- Puede generar ansiedad o preocupación en algunos pacientes.
- Existe una mínima posibilidad de progresión inesperada, aunque es muy poco frecuente.
¿Es lo mismo observación que tratamiento diferido?
No. La observación (también llamada “espera vigilante”) se utiliza en pacientes con expectativa de vida limitada o enfermedades graves asociadas, donde el objetivo ya no es curar, sino controlar los síntomas si aparecen.
La vigilancia activa, en cambio, está orientada a pacientes con larga esperanza de vida y intención curativa, actuando solo cuando sea necesario.
Conclusiones
La vigilancia activa es una estrategia moderna, segura y eficaz para el manejo del cáncer de próstata de bajo riesgo. Permite retrasar o evitar tratamientos agresivos sin comprometer la supervivencia.
Con un seguimiento bien estructurado y un equipo médico especializado, muchos hombres pueden vivir plenamente durante años sin necesidad de tratamiento inmediato. La clave está en una buena selección del paciente y en la confianza mutua entre médico y paciente.
AUTORES
Jaime Antón Pernaute, Irene Orduna Casla, Carlos Hugo Mora Cevallos, Andrea María Palacios García, Elena Román Martínez, Guillermo Tirado Rodríguez, Claudia Galdeano Armero, Paula Dobón Chic, Javier Mateo Asensio. Médicos Internos Residentes.
Víctoria Capapé Poves, Carlos Blanco Chamorro. Médicos Especialistas de Área.
Benjamín Blasco Beltrán. Jefe de Servicio.
Servicio de Urología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza


