Una sonda nasogástrica es un tubo flexible que se inserta por la nariz, la garganta y el esófago hasta el estómago para administrar alimentos líquidos, medicamentos o drenar el contenido estomacal. Se usan principalmente en la nutrición enteral, en personas con dificultad para tragar, o para fines diagnósticos y terapéuticos. Los materiales comunes incluyen silicona, poliuretano y PVC, y su uso es típicamente de corta duración.
Usos principales
- Nutrición enteral:
Para alimentar a personas que no pueden comer por vía oral, introduciendo fórmula líquida directamente al estómago.
- Administración de medicamentos:
Para dar fármacos a personas que no pueden tomar pastillas o líquidos por la boca.
- Drenaje gástrico:
Para extraer líquido o aire del estómago, lo que puede aliviar síntomas como la hinchazón o la presión, o durante un lavado gástrico.
- Diagnóstico:
Se utiliza para medir la cantidad de ácido en el estómago o para obtener imágenes del mismo.
Tipos y materiales
- Material:
Las sondas están hechas de materiales como silicona, poliuretano y cloruro de polivinilo (PVC).
- Número de luces:
Pueden tener una o dos «luces» o tubos. Las sondas de dos luces, como la Sonda Salem, tienen una para drenar el contenido y otra para permitir la entrada de aire, manteniendo la sonda separada de la pared del estómago para evitar lesiones.
- Calibre y longitud:
El tamaño de la sonda varía según el paciente (adultos o niños) y el objetivo (alimentación, lavado).
Consideraciones importantes
- Duración: Las sondas nasogástricas se usan generalmente por períodos cortos, de unas pocas semanas a meses.
- Colocación: La inserción debe ser suave y se deben usar lubricantes hidrosolubles.
- Contraindicaciones: No deben usarse en caso de fractura de base de cráneo, huesos de la cara o taponamiento nasal.
- Cuidados: Es importante cuidar la piel alrededor de la nariz para prevenir irritación.
Lavado de la sonda
Lavar la sonda ayudará a desprender la leche maternizada que se haya pegado al interior de esta. Lave la sonda después de cada alimentación o con la frecuencia que la enfermera le recomiende.
- Primero, lave bien sus manos con jabón y agua.
- Después de terminar la alimentación, agréguele agua tibia a la jeringa de alimentación y déjela fluir por efecto de la gravedad.
- Si el agua no pasa, pruebe cambiando de posición un poco o póngale el émbolo a la jeringa y empújelo suavemente hasta la mitad. No lo presione hasta el tope de abajo ni lo haga rápidamente.
- Retire la jeringa.
- Cierre la tapa de la sonda nasogástrica.
Cuidado de la piel
Siga estas instrucciones generales:
- Limpie la piel alrededor de la sonda con agua caliente y una toalla limpia después de cada alimentación. Retire cualquier costra o secreciones en la nariz.
- Al retirar un vendaje o apósito de la nariz, primero aflójelo con un poco de aceite mineral u otro lubricante. Luego retire con cuidado el vendaje o apósito. Posteriormente, enjuague el aceite mineral de la nariz.
- Si nota enrojecimiento o irritación, pruebe poniendo la sonda en la otra fosa nasal, si el personal de enfermería le enseñó como hacerlo.
Cuándo contactar a un profesional médico
Comuníquese con su proveedor si ocurre cualquiera de lo siguiente:
- Hay enrojecimiento, hinchazón, e irritación en ambas fosas nasales
- La sonda se obstruye una y otra vez y usted no es capaz de destaparla con agua
- La sonda se cae
- Tiene vómitos
- Su estómago está inflado
Cuáles son los cuidados de enfermería para una sonda nasogástrica
Los cuidados de la sonda nasogástrica (SNG) incluyen la higiene nasal y oral diaria, la limpieza de la sonda con agua tibia después de cada uso, la verificación de su correcta posición antes de administrar medicación o nutrición, y la evaluación de la piel en la fosa nasal para prevenir úlceras. Además, se debe asegurar una correcta fijación de la sonda y rotar la zona de sujeción, mantener al paciente en posición semi-incorporada durante la alimentación, cambiar los equipos de nutrición cada 24 horas y monitorizar signos de alarma como náuseas, vómitos, fiebre o signos de obstrucción.
Cuidado de la sonda y la piel
- Higiene nasal:
Lave la sonda por fuera con agua y jabón todos los días. Cambie la fijación y la zona de sujeción diariamente o cada dos días para evitar lesiones cutáneas.
- Higiene oral:
Realice una buena higiene bucal al menos 3 veces al día, cepille los dientes y la lengua, y aplique un bálsamo o vaselina en los labios para evitar que se sequen.
- Limpieza de la sonda:
Lave el interior de la sonda con 20-30 ml de agua tibia con una jeringa después de cada administración de nutrición o medicamentos, y entre cada medicamento.
- Fijación:
Asegúrese de que la sonda esté bien fijada para evitar su movimiento o salida, y que no quede tensa.
- Recambio de la sonda:
Las sondas de PVC se cambian más a menudo que las de otros materiales. Siga las indicaciones del equipo sanitario responsable para el recambio.
Administración de nutrición y medicamentos
- Verificación de la posición:
Antes de cada administración, compruebe que la sonda esté en su sitio correcto.
- Administración de medicamentos:
Lave la sonda con agua antes y después de administrar cada medicamento y entréguelos por separado.
- Nutrición enteral:
Mantenga al paciente en posición semi-incorporada (Fowler) durante la administración y hasta una hora después para prevenir la aspiración.
Signos de alarma
- Obstrucción o desplazamiento: Si la sonda está obstruida, se desplaza de su posición, o si hay signos de que puede estar saliendo.
- Problemas digestivos: Náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.
- Signos de infección: Enrojecimiento o irritación en la zona de la nariz o alrededores de la sonda, fiebre, o secreciones.
- Deterioro de la sonda: Si la sonda se oscurece, presenta grietas u orificios.
AUTORES
Alfredo Moros Sánchez. Celador
Cristina Azahara Torán Bonillo, Olga Gil Velilla y Juan Adalberto Bosque Julián. TCAE
Piedad Fleta Cubero. Celadora.
Mercedes Alonso Bueno y Ana Isabel Sesma García. TCAE
Hospital Nuestra Señora de Gracia


