La endoscopia es un procedimiento diagnóstico de gran utilidad para detectar enfermedades del aparato digestivo. Para ello se utilizan los endoscopios, unos dispositivos reutilizables que tienen contacto con mucosas y fluidos corporales, y por tanto comportan un riesgo potencial de transmisión de infecciones si no se les realiza una limpieza y desinfección de alto nivel.
Para este fin, se deben seguir estrictos protocolos de limpieza y desinfección de los endoscopios. Ello tiene un doble objetivo, tanto su correcto cuidado y mantenimiento, como la protección de los pacientes con el fin de evitar brotes nosocomiales (infecciones adquiridas en el ámbito hospitalario), que pueden acarrear importantes consecuencias. No en vano las infecciones relacionadas con la endoscopia han sido asociadas a las prácticas inadecuadas del protocolo de limpieza y desinfección.
El proceso es llamado DAN (desinfección de alto nivel), y consta de varias etapas que deben realizarse con orden y rigurosidad.
Paso 1: inmediatamente después de realizar la endoscopia al paciente, se debe limpiar el endoscopio superficialmente para evitar residuos biológicos.
Paso 2: se realiza al endoscopio una prueba de hermeticidad, para detectar posibles daños o fugas que puedan comprometer su integridad durante el lavado.
Paso 3: se realiza un lavado por inmersión con una solución enzimática especialmente diseñada para instrumental sanitario. En este paso, se lleva a cabo un cepillado meticuloso de cada canal, válvula y accesorios, con el objetivo de remover toda la materia orgánica.
Paso 4: después de la limpieza manual, se somete a desinfección con productos químicos (glutaraldehído, ácido peracético, entre otros).
Paso 5: en centros sanitarios, habitualmente, se completa lo previo con un lavado mecánico que se lleva a cabo en lavadoras especializadas.
Paso 6: se enjuaga y se seca el endoscopio con aire comprimido para prevenir el crecimiento microbiano en canales húmedos.
Paso 7: el almacenamiento también forma parte indispensable de este proceso. Los endoscopios han de almacenarse en un gabinete limpio y ventilado colgados de forma vertical para su correcto drenaje.
Los profesionales responsables de todo este procedimiento son los Técnicos Auxiliares en Cuidados de Enfermería, junto con el servicio de Prevención de Riesgos Laborales, que es el encargado de supervisar la correcta desinfección del material. Este organismo verifica que se sigan correctamente los protocolos establecidos, y realizan controles microbiológicos post-desinfección de forma periódica o ante una sospecha de contaminación.
Conclusión
En conclusión, la correcta desinfección y limpieza de los materiales endoscópicos es una actividad esencial en la atención sanitaria.
Estos procedimientos garantizan la seguridad del paciente, previenen infecciones cruzadas y aseguran la durabilidad y funcionamiento adecuado del equipo. La implementación rigurosa de protocolos de limpieza, junto con la capacitación continua del personal, es esencial para mantener los más altos estándares de calidad en los servicios endoscópicos.
AUTORES:
Edurne Ramírez del Arco. Técnico auxiliar de cuidados en enfermería. Hospital Reina Sofía de Tudela.
Ainara Baines García. Médica adjunta de Aparato Digestivo. Hospital Reina Sofía de Tudela.
Paola Navarro Lago. Médica adjunta de Anestesiología y Reanimación. Hospital Reina Sofía de Tudela


