La diverticulitis aguda: guía informativa


Laura Almenara Michelena, Itziar Estrella Muelas Rives, Alba Herranz García, Cristina Nicolau Cano, Lydia García Fuentes y Jaime Monllau Espuis

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La diverticulitis aguda es la inflamación de pequeñas protrusiones en forma de saco denominados divertículos que se forman en las paredes del intestino grueso (colon). Estos divertículos son frecuentes, especialmente después de los 60 años. La mayoría de las personas con divertículos no experimentarán problemas, aunque entre el 1% y el 4% desarrollarán diverticulitis en algún momento de su vida.

¿Cómo se forman los divertículos?

Los divertículos se forman cuando la capa interna del intestino se hernia o protruye hacia el exterior a través de puntos débiles en la pared muscular del colon, generalmente en las zonas donde los vasos sanguíneos penetran la pared intestinal. Este fenómeno ocurre con mayor frecuencia en el colon sigmoide (la porción inferior izquierda del intestino) debido a que es la zona más estrecha y donde la presión interna es mayor.

¿Por qué se produce la inflamación?

Aunque la causa no se conoce completamente, se considera que la inflamación puede producirse cuando material fecal queda atrapado en un divertículo, causando irritación, proliferación bacteriana excesiva y eventualmente una pequeña perforación que desencadena el proceso inflamatorio. También pueden influir alteraciones en la flora bacteriana intestinal y en el sistema inmunológico.

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma más característico es dolor en la región inferior izquierda del abdomen (fosa ilíaca izquierda), acompañado frecuentemente de:

– Fiebre

– Náuseas y vómitos

– Alteraciones del ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea)

– Sensibilidad a la palpación abdominal

¿Quiénes presentan mayor riesgo?

Diversos factores incrementan el riesgo de desarrollar diverticulitis:

– Edad avanzada (especialmente mayores de 65 años)

– Factores genéticos (aproximadamente el 50% del riesgo es hereditario)

– Obesidad

– Tabaquismo

– Uso regular de antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno)

– Dieta rica en carnes rojas y pobre en fibra

¿Cómo se establece el diagnóstico?

El diagnóstico puede confirmarse mediante una prueba de imagen, siendo de elección la tomografía computarizada (TAC) del abdomen con contraste, que presenta una precisión superior al 98% para detectar la inflamación y posibles complicaciones. La ecografía es una alternativa. Los análisis de sangre complementan la evaluación de la gravedad del proceso inflamatorio.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento depende de la gravedad del cuadro:

Diverticulitis no complicada (85% de los casos):

– Dieta líquida durante varios días

– Analgésicos como paracetamol

– Los antibióticos no se emplean de forma rutinaria en todos los casos, reservándose para situaciones específicas como fiebre persistente, empeoramiento de los síntomas, edad muy avanzada, embarazo, inmunosupresión o enfermedades crónicas graves

Diverticulitis complicada (con abscesos, perforación u obstrucción):

– Hospitalización

– Antibióticos intravenosos

– Drenaje de abscesos mediante punción guiada por imagen, según tamaño del absceso

– Cirugía en casos graves con peritonitis generalizada

¿Cómo prevenir la diverticulitis?

Aunque la predisposición genética desempeña un papel relevante, la adopción de hábitos saludables puede reducir significativamente el riesgo:

– Dieta rica en fibra: consumir frutas, verduras, cereales integrales y legumbres

– Mantener un peso saludable

– Realizar ejercicio físico regularmente

– Evitar el tabaquismo

– Limitar el uso frecuente de antiinflamatorios

¿Es necesaria una colonoscopía posteriormente?

En caso de haber presentado diverticulitis complicada o no haberse realizado una colonoscopía recientemente, el médico puede recomendarla aproximadamente 6 semanas después del episodio agudo para descartar otras condiciones, incluido el cáncer de colon.

Conclusión

La diverticulitis aguda es una condición frecuente y generalmente manejable. La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador. Mantener un estilo de vida saludable con una dieta rica en fibra, ejercicio regular y evitar el tabaco puede contribuir a prevenir futuros episodios.

 

AUTORES

Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.

Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.

Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.

Cristina Nicolau Cano. MIR de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Lydia García Fuentes. MIR de Urología.

Jaime Monllau Espuis. MIR de Urología.

Hospital Universitario Miguel Servet