La pancreatitis aguda constituye uno de los principales motivos de ingreso en los Servicios de Aparato Digestivo. Este proceso se caracteriza por una inflamación aguda del páncreas que, aunque en la mayoría de los casos cursa de forma leve y autolimitada, puede evolucionar hacia cuadros graves con compromiso sistémico si no se aborda de manera temprana y multidisciplinar.
Causas Principales
A nivel etiológico, más del 70% de los casos en nuestro medio se deben a dos factores principales:
- Origen biliar (litiasis): es la causa más común. Ocurre cuando un cálculo sale de la vesícula y obstruye temporalmente la vía biliar. Esto genera un aumento de presión en el conducto pancreático que provoca la inflamación del páncreas.
- Consumo de alcohol: el consumo excesivo y mantenido de alcohol ejerce un efecto tóxico directo sobre las células del páncreas y altera la permeabilidad de sus conductos, predisponiendo a la inflamación.
Otras causas menos frecuentes incluyen niveles muy elevados de triglicéridos en sangre (hipertrigliceridemia), ciertos fármacos o complicaciones tras procedimientos como la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE).
Manifestaciones clínicas y criterios diagnósticos
El síntoma cardinal es el dolor abdominal agudo e intenso, localizado típicamente en la parte superior del abdomen (epigastrio) y que se irradia hacia la espalda, “en cinturón”. Este dolor suele acompañarse de náuseas y/o vómitos, distensión abdominal y, en algunos casos fiebre o signos de shock.
El diagnóstico se establece firmemente cuando se cumplen al menos dos de los siguientes tres criterios:
- Dolor abdominal característico de la enfermedad.
- Elevación de los niveles de amilasa o lipasa en sangre al menos tres veces por encima de la normalidad.
- Hallazgos compatibles en pruebas de imagen, principalmente mediante una tomografía computarizada (TC) abdominal.
Clasificación y pronóstico
Según morfología:
- Edematosa-intersticial (85-90%): son las más frecuentes y benignas. El páncreas se encuentra tumefacto con edema.
- Necrótica (10-15%): existen además áreas hemorrágicas y necróticas (tejido muerto). Tiene peor pronóstico.
Según gravedad (criterios de Atlanta):
- Leves (75%): no presenta fallo de otros órganos ni complicaciones (locales o sistémicas).
- Moderadas: complicaciones locales y/o fallo orgánico transitorio (<48h).
Tratamiento
El tratamiento de la pancreatitis aguda es fundamentalmente de soporte médico y se basa en tres pilares:
- Fluidoterapia intravenosa intensiva: fundamental durante las primeras horas. Se administran sueros a un ritmo controlado para reponer el volumen de líquidos, mejorar la microcirculación del páncreas y prevenir el fallo de otros órganos.
- Analgesia optimizada: de forma escalonada, según los requerimientos del paciente.
- Soporte nutricional: el concepto clásico de «ayuno absoluto prolongado» ha cambiado. Hoy en día se prioriza el reinicio temprano de la alimentación en cuanto el dolor disminuye.
Por otra parte, no debemos olvidarnos del tratamiento etiológico (CPRE si obstrucción de vía biliar, colecistectomía diferida, abstención alcohólica…) y de las complicaciones si las hubiese (infección de colecciones…).
Conclusión
En conclusión, una identificación y abordaje temprano de la pancreatitis aguda es primordial para evitar y/o controlar las complicaciones de esta patología, que pueden derivar en un fallo multiorgánico y requerimientos de UCI. No obstante, la mayoría de pancreatitis cursan con una evolución benigna y leve.
AUTORES:
Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.
Alba Herranz García. Médica Adjunta de Psiquiatría.
Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.
Lydia García Fuentes. MIR de Urología.
Cristina Nicolau Cano. Médica Especialista de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.


