Escabiosis: una parasitosis en aumento de interés sanitario


Itziar Estrella Muelas Rives, Cristina Nicolau Cano, Alba Herranz García, Lydia García Fuentes, Laura Almenara Michelena

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En los últimos años, la sarna ha adquirido una mayor relevancia epidemiológica debido al incremento de casos observado en centros educativos, residencias y otros entornos de convivencia colectiva. A pesar de ello, sigue siendo una enfermedad rodeada de estigmas y falsas creencias. La realidad es que cualquier persona puede contraerla, independientemente de su edad, nivel socioeconómico o hábitos de higiene.

La sarna, también conocida como escabiosis, está causada por un ácaro microscópico llamado Sarcoptes scabiei. La hembra excava pequeños túneles en la capa más superficial de la piel, donde deposita sus huevos. Es la reacción del sistema inmunitario frente al ácaro y sus productos la que provoca el intenso picor característico de la enfermedad.

El síntoma principal es un picor muy intenso, que suele empeorar por la noche. Además, aparecen pequeñas lesiones en la piel, como pápulas, vesículas o surcos finos, especialmente entre los dedos de las manos, en las muñecas, los codos, las axilas, alrededor del ombligo, en la cintura y en la región genital. En los niños pequeños también pueden afectarse la cara, el cuero cabelludo, las palmas y las plantas.

La transmisión se produce principalmente por contacto directo y prolongado piel con piel. Por ello, es frecuente que varios miembros de una misma familia o personas que conviven desarrollen la enfermedad en un corto periodo de tiempo. En cambio, el contagio a través de objetos, ropa o muebles es menos habitual de lo que se suele pensar, ya que el ácaro sobrevive fuera del cuerpo humano durante un tiempo limitado.

Uno de los mitos más extendidos es que la sarna aparece por falta de higiene. Ducharse con frecuencia o mantener una correcta limpieza personal no evita el contagio. Del mismo modo, tener sarna no significa que una persona viva en malas condiciones higiénicas.

El tratamiento es muy eficaz cuando se realiza correctamente. La permetrina al 5 % en crema continúa siendo el tratamiento de primera elección en la mayoría de los casos. Debe aplicarse por toda la superficie corporal siguiendo las indicaciones del profesional sanitario y repetirse una semana después para eliminar los ácaros que hayan podido eclosionar tras la primera aplicación. En determinadas situaciones, como brotes institucionales o formas extensas, puede ser necesario administrar tratamiento por vía oral.

Un aspecto fundamental del tratamiento es que deben tratarse al mismo tiempo todas las personas con las que el paciente haya mantenido un contacto estrecho, aunque no tengan síntomas. De lo contrario, es frecuente que se produzcan reinfestaciones dentro del núcleo de convivencia.

Respecto a la ropa y la ropa de cama, es necesario lavar las prendas utilizadas en los días previos a 60 °C o, si no pueden lavarse, mantenerlas guardadas en una bolsa cerrada herméticamente durante 7 a 10 días.

Es importante saber que el picor puede persistir durante varias semanas después de haber eliminado el ácaro. Esto no significa necesariamente que el tratamiento haya fracasado, sino que la piel necesita tiempo para recuperarse de la reacción inflamatoria. Si aparecen nuevas lesiones o persisten las dudas, conviene consultar de nuevo con el dermatólogo.

La escabiosis es una enfermedad frecuente, molesta, pero completamente tratable. Un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y la información correcta permiten controlar la infección rápidamente y evitar su propagación. Combatir los mitos y el estigma es, en muchos casos, tan importante como tratar la propia enfermedad.

AUTORES:

Itziar Estrella Muelas Rives. MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.

Cristina Nicolau Cano. Médica Especialista de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Alba Herranz García. Médica Adjunta de Psiquiatría.

Lydia García Fuentes. MIR de Urología.

Laura Almenara Michelena. MIR de Aparato Digestivo.

Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.