Alimentación en el hombre actual


Irene Cantero González

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En el estilo de vida general actual de la sociedad y en el cual se ven inmersos los hombres, se observa un alto grado de sedentarismo, una vida mucho más cómoda, un aumento de la ingesta calórica y a su vez una disminución de la calidad nutricional de los alimentos. A estos hechos hay que sumarles la inclusión de sustancias perjudiciales en la dieta tales como el alcohol o el tabaco. Todos estos factores pueden desembocar en un gran abanico de enfermedades, algunas de ellas enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad, principales protagonistas en países desarrollados.

Una alimentación adecuada junto con unos buenos estilos de vida permite evitar muchas de las enfermedades denominadas como “enfermedades no infecciosas”, enfermedades que siguen un crecimiento de manera considerable. Varios artículos han demostrado la importancia de una dieta adecuada, el estudio PREDIMED, ha tenido un gran impacto nacional e internacional puesto que ha constatado la reducción de riesgo de enfermedad cardiovascular en un 30% siguiendo los patrones de Dieta Mediterránea. Di Raomondo D. et al, 2013 han demostrado la importancia y los beneficios de un programa a largo plazo de actividad física aeróbica ya que activa el metabolismo activo y reduce la inflamación sistémica en las personas sedentarias.

La alimentación como hábito de vida

Prácticamente la totalidad de la población conoce la importancia de una correcta alimentación y los beneficios que implica, sin embargo, hoy día no hemos conseguido adquirir esos hábitos alimentarios y estilos de vida. La alimentación es una necesidad fisiológica pero también un hábito de vida, por ello, los cambios en la alimentación que ha experimentado la sociedad en los últimos años tanto de manera cuantitativa como cualitativa cobran especial interés.
Por lo general, la alimentación de un hombre adulto debe estar basada en un 50-55% de hidratos de carbono, 25-30% de lípidos y 10-15% de proteínas. El principal problema que encontramos aquí es el consumo excesivo de hidratos de carbono simples y productos pobres en fibra, que disminuyen notablemente la calidad nutricional de la dieta. La grasa por excelencia debe ser el aceite de oliva y se observa que existe un consumo elevado de productos con alto contenido graso (bollerías, pastelería y otras grasas) que está muy por encima de lo recomendado.
Recientemente se muestra un mayor conocimiento sobre la salud y los aspectos nutricionales más saludables, sin embargo se ha visto que los hábitos nutricionales no experimentan un cambio positivo en la población (Montero Bravo A. et al, 2006).

Principales amenazas de la dieta en la salud

Aunque el 75,3 % de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno, los resultados de la última encuesta nacional de salud, publicada por el Instituto Nacional de Estadística, revelan que patologías crónicas como la hipertensión arterial, colesterol, obesidad y diabetes siguen una tendencia ascendente. En los siguientes gráficos se observa el crecimiento de algunas de las patologías más prevalentes en el estado de salud de los hombres españoles, patologías estrechamente relacionadas con la alimentación (Figura 1 y 2).

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Una alimentación adecuada acompañado de unos buenos estilos de vida es directamente proporcional a una mejora en el envejecimiento y la calidad de vida. La dieta es un factor determinante en muchas de las enfermedades que actualmente sufren con especial relevancia los hombres españoles.
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) suponen la primera causa de muerte en el mundo desarrollado. Whayne TF Jr, 2014 demostró una reducción significativa en la enfermedad arterial periférica del 56%, así como otros factores de riesgo de ECV favorablemente modificados por Dieta Mediterránea. (Macready AL. et al, 2014) observaron que un aumento del consumo de frutas y verduras ricas en flavonoides (6 porciones diarias) mejoran la reactividad microvascular y el estado inflamatorio en hombres con riesgo de enfermedad cardiovascular.
Haciendo referencia a la diabetes tipo II, se observa que la presencia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se ha incrementado de forma drástica desde 1980, con una prevalencia global del 9,8% en varones. Una reciente revisión sistemática y un meta-análisis sugiere que la reducción en la ingesta de carbohidratos de bajo índice glucémico con un patrón de dieta Mediterránea y las dietas altas en proteínas pueden ser eficaces para mejorar el riesgo de enfermedad cardiovascular y control de la DM2.
En general, las dietas de bajo aporte de hidratos de carbono, tienden a fomentar el consumo de productos de origen animal, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo II. El tratamiento por excelencia para los hombres que sufren diabetes tipo II es la dieta y el ejercicio físico, así lo demuestran algunos autores. (Oftedal B et al, 2011).
La obesidad, ya conformada como un problema de gran magnitud para la salud pública continua en aumento y además, conlleva otras graves consecuencias sobre la salud. La obesidad se relaciona con aparición de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, dislipemias y algunos tipos de cáncer. En el siguiente gráfico observamos como el 45,1% de los españoles varones padece sobrepeso y el 18% obesidad, datos que siguen su evolución ascendente (Figura 3).

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En referencia a otra de las enfermedades prevalentes en el mundo desarrollado, el cáncer, encontramos dos puntos de vista diferentes. En primer lugar la alimentación como factor determinante en el desarrollo o no de la enfermedad y en segundo lugar la alimentación como parte protagonista del tratamiento oncológico. La influencia de la dieta en el desarrollo de la enfermedad ha sido demostrado en varios estudios y se ha relacionado con algunos tipos de cáncer, la mayoría de ellos relacionados con el tracto digestivo. (Giovannucci E, et al. 1992)
Algunas vitaminas y micronutrientes han sido calificados, después de muchos estudios, como protectores frente al cáncer, por ello los antioxidantes y fitoquímicos están siendo estudiados de manera profunda como factor clave contra algunos tipos de cáncer.
Recogiendo todo lo mencionado anteriormente, la sociedad española en general y los varones en particular deben ser conscientes de la situación dramática que se padece actualmente a causa de las enfermedades derivadas, en su mayoría, de una dieta inadecuada y un estilo de vida sedentario. Por ello, es importante hacer especial hincapié en la prevención puesto que tan sólo el 3% del presupuesto europeo es utilizado para este fin según el maltés Tonio Borg, comisario europeo.

Recomendaciones dietéticas y futuro de la alimentación

Según todo lo anteriormente mencionado, la salud pública tiene el reto de frenar todas estas enfermedades que acechan a la salud de una manera constante. Los hábitos alimentarios y los estilos de vida son factores determinantes, por ello la investigación científica aúna sus fuerzas para conocer las mejores recomendaciones dietéticas destinadas a prevenir y promover una salud óptima en la población. Es por esta razón y gracias al descubrimiento del genoma humano en el año 2000 que se ha podido profundizar y e instaurar nuevas líneas de investigación. Refiriéndose a estas nuevas líneas de investigación encontramos la Nutrigenética que estudia el efecto de la variabilidad genética en la interacción entre la dieta y una patología o enfermedad. El objetivo principal de la nutrigenética es formular recomendaciones dietéticas personalizadas a un individuo dependiendo de su carácter genético. Por lo tanto, se espera que la Nutrigenética aporte datos que permitan cambiar las recomendaciones y orientaciones dietéticas de una manera personalizada.