Artrosis de tobillo

Dra. Amparo Santamaría Torroba. Médico rehabilitador Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza. Dr. Ismael Ortiz Pérez. Traumatología del Hospital Royo Villanova. Zaragoza. Dr. José Luis Giménez Moreno. Médico rehabilitador Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza

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El tobillo es una de las articulaciones del cuerpo humano que más lesiones sufre y la articulación cuyo cartílago experimenta la mayor cantidad de estrés biomecánico por centímetro cuadrado. Sin embargo, la prevalencia de osteoartritis (OA) que compromete el tobillo es significativamente más baja que la de rodillas o de cadera.

La osteoartritis o artrosis de tobillo tiene lugar por la degeneración y el desgaste del cartílago articular que deforma la articulación tibio-peroneo-astragalina. Este desgaste produce una sintomatología dolorosa con el movimiento en la marcha, rigidez de la articulación, dolor, disminución de actividad deportiva y física, limitaciones en la vida cotidiana e incluso la pérdida de sus empleos.
Cuando la osteoartritis ocurre, es frecuentemente secundario a algún trauma que ha sufrido la articulación.

Causas de artrosis de tobillo

Artrosis postraumática. Es la causa más frecuente de artrosis de tobillo. Suele ser secundaria a una fractura o un traumatismo previo. El daño que sufre el cartílago en el momento del traumatismo o la incongruencia articular o en la distribución de las cargas conduce inevitablemente a la osteoartritis. En referencia a la distribución etiológica de los subgrupos, la etiología post traumática es mucho más alta en la osteoartritis del tobillo (65–80%) que en la osteoartritis de cadera o rodilla (9,8% y 1,6% respectivamente
Deformidades. Fundamentalmente el pie plano o valgo severo que produce, una alteración de la dinámica de todo le pie y secundariamente del tobillo.
Alteraciones reumatológicas. Diversas enfermedades como la artritis reumatoide pueden ocasionar una artrosis tibio-peroneo-astragalina.
Los pacientes con artrosis de tobillo, presentan dolor con la deambulación, así como con el balance articular del tobillo. Estos síntomas se producen progresivamente durante varios años, llegando al punto que el paciente puede tener limitadas muchas de sus actividades habituales.
EL tratamiento inicialmente, como en cualquier proceso artrósico, debe ser conservador.: cambio de calzado, uso de plantillas, ortesis. Así como tratamiento rehabilitador que consiguen mejorar el dolor gracias a su efecto antinflamatorio y a la compensación de los grupos musculares del tobillo. Se recomiendan analgésicos y en caso de no responder a los tratamientos indicados se puede recurrir a infiltraciones articulares de corticoides ácido hialurónico o factores de crecimiento.

Tratamiento quirúrgico

Finalmente hay casos refractarios en los que hay que considerar tratamiento quirúrgico y se puede optar por:
Artroscopia de tobillo: Se realiza una limpieza de la articulación y se extraen los fragmentos óseos que impiden la movilidad. Se recomiendan en los casos iniciales o en pacientes jóvenes.
Osteotomías de alineación. En el caso de pacientes con deformidades de tobillo importantes, se pueden realizar unos cortes ( osteotomías) a nivel de la tibia o el calcáneo para dejar alineado el tobillo, lo que mejora el dolor.
Artrodesis. Fijación de la articulación del tobillo de manera que se elimina la zona degenerada de la articulación uy se fija el hueso con tornillos, placas o un calvo de artrodesis. La mejora del dolor suele ser muy importante para el paciente.
Prótesis. El reemplazo de la articulación del tobillo con una prótesis reduce el dolor derivado de la artrosis y preserva la movilidad del tobillo a diferencia de la artrodesis. Los problemas asociados a la cirugía son sin embrago, mayores que en la artrodesis.