Astenia primaveral en mayores de 65 años: cómo recuperar la energía y disfrutar la estación


Ana Lydia Sánchez Aso. FEA Geriatría. Hospital General de la Defensa, Zaragoza. Carlos Gracia Roche. FEA Cirugía general y del aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

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¿Por qué hablar de astenia primaveral en mayores?

La primavera es sinónimo de luz, color y renovación, pero para muchas personas mayores de 65 años puede traer consigo un desafío inesperado: la astenia primaveral. Este fenómeno, aunque no es una enfermedad, afecta la vitalidad y el bienestar, generando cansancio, apatía y falta de motivación. En este artículo descubrirás qué es, por qué ocurre y cómo combatirla con estrategias sencillas y efectivas.

¿Qué es la astenia primaveral?

La astenia primaveral se define como un estado transitorio de fatiga física y mental que aparece con la llegada de la primavera. No implica patología grave, pero sí puede reducir la calidad de vida, especialmente en personas mayores, que presentan:

  • Menor capacidad de adaptación fisiológica.
  • Presencia de enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, artrosis).
  • Polimedicación, que puede alterar ritmos biológicos.
  • Cambios en la estructura del sueño propios del envejecimiento.

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), hasta un 30% de los mayores experimentan síntomas relacionados con la astenia en primavera.

Factores desencadenantes en primavera

La primavera implica cambios que afectan al organismo:

  • Más horas de luz solar → altera la secreción de melatonina y serotonina.
  • Variaciones de temperatura y humedad → requieren ajustes metabólicos.
  • Polen y alergias → pueden aumentar la sensación de cansancio.
  • Factores psicológicos → la transición del invierno puede generar estrés adaptativo.

Estudios como el de García et al. (Revista Española de Geriatría, 2023) confirman que los ritmos circadianos en mayores son más vulnerables a estas fluctuaciones.

Síntomas más frecuentes

  • Fatiga persistente.
  • Alteraciones del sueño.
  • Disminución del apetito.
  • Irritabilidad o desmotivación.
  • Dificultad para concentrarse.

¿Es peligrosa la astenia primaveral?

Por sí sola, no. Pero puede agravar patologías crónicas y aumentar el riesgo de caídas por falta de energía. Si los síntomas persisten más de 3 semanas, se recomienda consulta médica.

Cómo hacerle frente: estrategias efectivas

  1. Alimentación equilibrada
  • Incrementar frutas y verduras frescas (fuentes de vitaminas y antioxidantes).
  • Mantener una correcta hidratación.
  • Evitar exceso de azúcares y grasas saturadas.
  • Incorporar alimentos ricos en triptófano (pavo, plátano, frutos secos) para mejorar el estado de ánimo.
  1. Actividad física moderada
  • Paseos diarios al aire libre.
  • Ejercicios suaves adaptados a la condición física (yoga, estiramientos).
  • Beneficios: mejora la circulación, regula el sueño y aumenta la energía.
  1. Rutinas de sueño
  • Horarios regulares para dormir y levantarse.
  • Evitar siestas prolongadas.
  • Crear un ambiente tranquilo y oscuro para descansar.
  1. Exposición a la luz natural
  • Aprovechar las primeras horas del día para recibir luz solar.
  • Favorece la síntesis de vitamina D y regula el reloj biológico.
  1. Control médico
  • Revisar medicación y patologías crónicas.
  • Consultar si la fatiga persiste más de 2-3 semanas.
  1. Bienestar emocional
  • Actividades sociales y cognitivas (lectura, juegos, conversación).
  • Técnicas de relajación para reducir estrés.

Consejos prácticos en formato infografía

[INFOGRAFÍA: “6 Claves para Combatir la Astenia Primaveral”]
  1. Come frutas y verduras frescas.
  2. Camina 30 minutos al día.
  3. Duerme 7-8 horas con horarios regulares.
  4. Toma el sol 15 minutos cada mañana.
  5. Revisa tu medicación con el médico.
  6. Mantén la mente activa y socializa.

Sección ampliada: mitos y realidades

  • Mito: “La astenia primaveral es una enfermedad grave”.
    Realidad: es un estado transitorio, no una patología.
  • Mito: “Solo afecta a personas con problemas de salud”.
    Realidad: puede aparecer en cualquier persona, aunque los mayores son más vulnerables.
  • Mito: “No se puede prevenir”.
    Realidad: con hábitos saludables se reduce su impacto.

Tabla comparativa: alimentos energizantes vs. desaconsejados

Alimentos recomendados Alimentos a evitar
Frutas frescas (naranja, kiwi) Bollería industrial
Verduras de temporada Comida rápida
Legumbres Bebidas azucaradas
Frutos secos Alcohol

 

Conclusión

La astenia primaveral no es una enfermedad, pero sí un reto para el bienestar en mayores. Con hábitos saludables, exposición a la luz, alimentación equilibrada y seguimiento médico, se puede minimizar su impacto y disfrutar plenamente de la primavera.

AUTORES:

  • Ana Lydia Sánchez Aso. FEA Geriatría. Hospital General de la Defensa, Zaragoza.
  • Carlos Gracia Roche. FEA Cirugía general y del aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Un toque académico: referencias científicas

  • García, M. et al. (2023). Cambios circadianos en adultos mayores y su relación con la astenia estacional. Revista Española de Geriatría.
  • SEGG (2024). Guía práctica para el bienestar en primavera.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Recomendaciones sobre actividad física en mayores.