Resumen
La primavera representa un periodo de transición estacional que puede favorecer la aparición de diversas dermatosis y úlceras en pacientes geriátricos. Factores como el aumento de temperatura, cambios en la humedad ambiental, exposición a alérgenos y mayor sudoración pueden agravar la fragilidad cutánea, predisponiendo a lesiones y complicaciones infecciosas. Las úlceras de miembros inferiores, tanto por presión como de origen venoso o arterial, constituyen un problema frecuente en el ámbito hospitalario y domiciliario. Este artículo tiene como objetivo ofrecer una revisión práctica sobre la identificación, prevención y manejo de dermatosis y úlceras en primavera, con recomendaciones aplicables para profesionales sanitarios y cuidadores, enfocándose en mejorar la calidad de vida del paciente y reducir la morbilidad asociada.
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Introducción
La piel del paciente geriátrico presenta características propias que la hacen particularmente vulnerable a lesiones: adelgazamiento de la epidermis, disminución de la elasticidad, menor capacidad de regeneración y alteraciones en la circulación periférica. Estos cambios, combinados con factores estacionales como la primavera, aumentan la susceptibilidad a dermatosis y úlceras en miembros inferiores.
Durante esta estación, la temperatura moderada y la humedad relativa favorecen la maceración cutánea, especialmente en pliegues y zonas con vendajes o ropa ajustada. A su vez, el incremento de actividades al aire libre y la exposición a alérgenos ambientales pueden precipitar dermatitis de contacto o exacerbaciones de eccemas previos.
En geriatría, la prevención de complicaciones cutáneas no solo impacta en la calidad de vida, sino que también reduce hospitalizaciones, infecciones secundarias y la carga asistencial sobre el personal sanitario. Por ello, la identificación temprana, el cuidado adecuado y la educación de cuidadores son fundamentales.
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Tipos de dermatosis y úlceras frecuentes en primavera
2.1 Dermatitis y xerosis
La xerosis o sequedad cutánea es muy prevalente en personas mayores y puede empeorar con cambios estacionales. La piel seca se vuelve más frágil, con descamación, grietas y picor, predisponiendo a infecciones secundarias. La dermatitis de contacto por polen, productos de limpieza o cremas perfumadas también aumenta en primavera.
Signos clínicos: enrojecimiento, descamación, grietas superficiales y prurito.
2.2 Úlceras por presión
Las úlceras por presión siguen siendo una causa frecuente de morbilidad en pacientes inmóviles o con movilidad limitada. Las zonas más afectadas en miembros inferiores incluyen talones, maléolos y áreas subyacentes a prominencias óseas. La primavera puede favorecer su aparición debido a sudoración excesiva y fricción con ropa ligera.
Factores de riesgo: inmovilidad, incontinencia, malnutrición, comorbilidades como diabetes y deterioro cognitivo.
2.3 Úlceras venosas y arteriales
- Venosas: asociadas a insuficiencia venosa crónica, edema, estasis y fragilidad cutánea. Suele aparecer en maléolo medial, con piel hiperpigmentada, descamación y dolor leve.
- Arteriales: menos frecuentes, pero graves. Aparecen en zonas de mala perfusión distal, con bordes netos, piel fría y dolor intenso al caminar o reposo.
2.4 Factores de riesgo generales
- Edad avanzada y fragilidad cutánea
- Comorbilidades: diabetes, insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular periférica
- Medicamentos: corticoides tópicos o sistémicos, anticoagulantes
- Inmovilidad y dependencia funcional
- Cambios estacionales: humedad, temperatura y exposición a alérgenos
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Diagnóstico y valoración
3.1 Evaluación clínica rápida
La inspección debe incluir color, temperatura, presencia de exudado, eritema y signos de infección (calor local, dolor, pus). La palpación permite evaluar consistencia y edema. Es fundamental documentar tamaño, profundidad y localización de úlceras.
3.2 Herramientas de valoración
- Escala de Braden: para riesgo de úlceras por presión.
- Índice de perfusión periférica: útil en lesiones arteriales.
- Fotografías seriadas: permiten seguimiento y respuesta a tratamiento.
3.3 Detección de complicaciones
- Infección: eritema creciente, calor local, exudado purulento
- Necrosis: piel oscura o amarillenta, desprendimiento
- Dolor intenso no habitual
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Cuidados y prevención
4.1 Higiene diaria y cuidado de la piel
- Lavado con agua tibia y jabón neutro, evitando frotar.
- Secado suave, insistiendo en pliegues.
- Evitar productos irritantes o perfumes fuertes.
4.2 Hidratación y protección cutánea
- Aplicar cremas emolientes al menos dos veces al día, preferiblemente después del baño.
- En zonas de riesgo, uso de barreras cutáneas (cremas con óxido de zinc).
4.3 Vendajes y apósitos
- Úlceras leves: apósitos hidrocoloides o de espuma según exudado.
- Úlceras infectadas: apósitos con plata o agentes antimicrobianos según prescripción médica.
- Cambiar apósitos según indicación, evitando manipulación innecesaria.
4.4 Movilización y fisioterapia
- Cambio de posición cada 2–3 horas en pacientes encamados.
- Movilización pasiva o activa según tolerancia.
- Ejercicios de bombeo venoso y fortalecimiento muscular en miembros inferiores.
4.5 Prevención de úlceras por presión y venosas
- Uso de colchones y cojines antiescaras.
- Elevación de pies y control de edema.
- Compresión graduada si está indicada y tolerada.
4.6 Control ambiental
- Mantener temperatura moderada y ventilación adecuada.
- Evitar ropa y calzado que genere fricción o humedad prolongada.
- Protección frente a alérgenos estacionales.
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Manejo clínico
5.1 Lesiones leves
- Crema emoliente + hidratación
- Apósitos simples o hidrocoloides
- Evitar antibióticos tópicos innecesarios
5.2 Lesiones avanzadas
- Derivación a unidad de heridas o especialista
- Valoración de infección: antibiótico tópico o sistémico según cultivo
- Revisión periódica: registrar evolución, tamaño y profundidad
- Considerar analgesia según dolor
5.3 Seguimiento
- Revaluación diaria en hospital, semanal en domicilio según riesgo
- Documentación fotográfica y de parámetros de riesgo
- Ajuste de cuidados según evolución
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Recomendaciones prácticas para profesionales y cuidadores
Checklist diario:
- Inspeccionar piel de miembros inferiores, pliegues y talones.
- Mantener limpieza e hidratación.
- Cambiar vendajes y apósitos según tipo de lesión.
- Movilizar al paciente periódicamente.
- Revisar signos de infección y edema.
- Notificar cambios relevantes al equipo de salud.
Señales de alarma para derivación rápida:
- Dolor intenso o creciente
- Pus o mal olor
- Necrosis o cambio de coloración de piel
- Fiebre o malestar general
Educación al paciente y cuidadores:
- Explicar la importancia de la prevención estacional
- Enseñar técnicas básicas de higiene y movilización
- Promover adherencia a tratamientos tópicos y uso de apósitos
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Conclusión
La primavera es un periodo crítico para la aparición de dermatosis y úlceras en pacientes geriátricos debido a la fragilidad cutánea y factores ambientales. La prevención, identificación temprana y cuidados adecuados permiten reducir complicaciones, mejorar la calidad de vida y disminuir la carga asistencial. La educación de cuidadores y la aplicación de estrategias simples como hidratación, higiene, movilización y control ambiental son fundamentales para minimizar el riesgo de lesiones. Los profesionales sanitarios deben mantener un enfoque proactivo, combinando vigilancia clínica, manejo práctico y derivación oportuna a unidades especializadas cuando sea necesario.
AUTORA:
Ana Lydia Sánchez Aso. FEA Geriatria. Hospital General de la Defensa, Zaragoza.
Referencias sugeridas (últimos 5 años):
- European Wound Management Association (EWMA) Guidelines: Wound Care in Older Adults, 2021.
- Beeckman D, et al. “Skin care in the elderly: prevention and management of xerosis and dermatitis.” J Tissue Viability, 2022.
- European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP) Guidelines, 2023.
- Ghaferi AA, et al. “Prevention of venous leg ulcers in geriatric populations.” Int Wound J, 2021.
- Lima T, et al. “Seasonal variations in skin integrity among elderly in long-term care.” Geriatr Nurs, 2022.
- LeBlanc K, et al. “Practical approaches to wound care in geriatric patients.” Clin Interv Aging, 2020.
- World Health Organization (WHO). “Ageing and skin health: guidelines for prevention and care.” 2021.


