Atención Cardiometabólica Integral: un modelo multidisciplinar

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La atención cardiometabólica integral es un modelo que reúne a múltiples especialistas médicos para proteger la salud cardiovascular y el metabolismo a lo largo de toda la vida.

Este enfoque multidisciplinar incluye cardiología, endocrinología, ginecología y realización de analíticas especializadas, que coordinan sus esfuerzos para ofrecer una atención personalizada y centrada en la prevención. El término “cardiometabólico” reconoce que los factores metabólicos (diabetes, colesterol, obesidad y resistencia a la insulina) y cardiovasculares están intrínsecamente relacionados entre sí y requieren un abordaje conjunto.

¿Por qué es importante el trabajo en equipo?

Los estudios demuestran que la atención multidisciplinar mejora el control de los factores de riesgo cardiometabólico, reduce las complicaciones e incrementa la calidad de vida de los pacientes en comparación con la atención convencional. Este modelo permite que la información, las decisiones y las recomendaciones se compartan entre especialistas y se adapten al momento vital de cada persona.

Importancia especial en la salud cardiometabólica de la mujer

La salud del corazón y el metabolismo de la mujer evolucionan en respuesta a cambios hormonales y diferentes etapas vitales como el embarazo, el posparto y la menopausia. Las complicaciones del embarazo, incluyendo preeclampsia, diabetes e hipertensión gestacional, indican un mayor riesgo cardiometabólico futuro.
La menopausia representa un punto de inflexión cardiometabólico, asociándose con aumento de la grasa visceral, resistencia a la insulina, dislipidemia y disfunción endotelial. Por ello, la atención multidisciplinar que integra ginecología, cardiología, endocrinología y medicina analítica resulta especialmente valiosa para las mujeres, permitiendo identificar y actuar sobre factores de riesgo específicos en cada etapa de su vida.

Medidas preventivas específicas para la mujer

La prevención cardiometabólica en la mujer requiere un enfoque integral que incluye el control de factores de riesgo tradicionales (hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo, obesidad…) y el reconocimiento de factores específicos de género. Las recomendaciones incluyen evaluación periódica de la presión arterial, perfil lipídico completo y glucemia desde edades tempranas, especialmente en mujeres con antecedentes de complicaciones del embarazo. La adopción de un estilo de vida saludable constituye la base de la prevención primaria e incluye la dieta mediterránea, la actividad física regular (al menos 150 min/sem de ejercicio moderado), el mantenimiento de peso saludable y el abandono del tabaco.
Firma invitada: Dra. Carolina Ceamanos