En la insuficiencia cardíaca (IC) el corazón no es capaz de bombear la sangre de manera normal por lo que los órganos del cuerpo y los músculos reciben menos aporte del necesario provocando la sensación de fatiga y cansancio. Además, puede haber retención de líquidos apareciendo edemas (hinchazón de piernas) y disnea (sensación de falta de aire). La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica por lo que habrá fases en las que el paciente se encontrará mejor y en cambio otras en las que puede empeorar y descompensarse.
¿Cómo puedo controlar mi enfermedad?
Con una serie de recomendaciones de autocuidado que pueden aplicarse en la vida diaria para disminuir el riesgo de descompensaciones y evitar la progresión de la enfermedad.
– Dieta cardiosaludable: La sal contribuye a la retención de líquido pudiendo empeorar sus síntomas y provocar una descompensación. Es preciso seguir una alimentación pobre en sal, retirar el salero de la mesa y sustituirlo por condimentos tradicionales y naturales como el ajo, laurel, limón y mostaza que no son perjudiciales en la IC. Modere la cantidad de líquido que ingiere a 1,5 L al día. Siga una dieta mediterránea, rica en vegetales y frutas. Utilice aceite de oliva virgen extra. Evite las grasas de origen animal, charcutería, precocinados y fritos. Se recomienda la cocina al vapor, horno, plancha o a la brasa (limitando la sal).
– No tome alcohol y no fume: El alcohol es tóxico para el músculo cardíaco y debilita la fuerza del corazón. Hay que abandonar por completo el consumo de tabaco y evitar los ambientes con humo.
– Control de Presión arterial: Los valores deben ser menores de 140/90 o si es diabético inferior a 135/85 mmHg.
– Control del Peso: el exceso de peso supone una sobrecarga para el trabajo continuo del corazón. Deberemos cuidar la dieta y realizar ejercicio moderado. Se debe pesar diariamente, y si aumenta rápidamente el peso (más de 1 kg al día o de 2 kg en 3 días) es debido a retención de líquidos y es necesario consultar con su médico para ajustar el tratamiento (iniciar o aumentar diurético).
– Ejercicio físico: de moderada intensidad (nadar, caminar, bicicleta) durante al menos 20-30 minutos al día 5-6 veces por semana. No realizarlo después de las comidas o con temperaturas extremas. Evite el esfuerzo extenuante que le provoque síntomas.
– Cumplimiento farmacológico: La medicación mejora la evolución de la enfermedad y los síntomas y evita las descompensaciones e ingresos. Hay que cumplir el tratamiento prescrito diariamente. Ciertos medicamentos como los antiinflamatorios para el dolor pueden descompensarle, jamás hay que tomarlos sin indicación médica.
– Igualmente se recomienda de manera general la vacunación antigripal y antineumocócica, ya que estas infecciones pueden ser más graves en el paciente con. Insuficiencia cardíaca.
¿Qué síntomas me deben preocupar?
La aparición de mareos, dolor en el pecho o palpitaciones. El empeoramiento de la disnea o de los edemas en las piernas. El rápido aumento de peso. Debe consultar a su médico para realizar el tratamiento oportuno a tiempo. Si se tarda demasiado en actuar e instaurar el tratamiento oportuno, la recuperación será más lenta y dificultosa.
AUTORES
Daniel Grados Saso. Cardiólogo Hospital de Barbastro, Huesca
Ana María Martínez Royo. Enfermera Hospital de Barbastro, Huesca
Patricia Irigaray Sierra. Cardióloga Hospital de Barbastro, Huesca
Christian Alejandro Castillo Flores. Cardiólogo Hospital de Barbastro, Huesca
Gloria Romero Hervás. Enfermera Hospital de Barbastro, Huesca


