Caidas en el anciano, consideraciones generales y prevención

Dra. Susana Clemos Matamoros. Medicina Interna. Complejo Hospitalario de Navarra

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Los trastornos de la marcha tienen gran impacto en el adulto mayor, y han aumentado en frecuencia como consecuencia del envejecimiento poblacional. Varias patologías pueden debutar con alteraciones en la marcha o al menos, en muchos casos es el hallazgo clínico más llamativo para sospechar una enfermedad.

El origen del trastorno de la marcha habitualmente es multicausal, aunque las causas neurológicas y las musculo-esqueléticas están presentes en la mayoría de los casos.
Se calcula que a partir de los 65 años presentan alteraciones de la marcha más del 15% de las personas, alcanzando hasta el 35% a partir de los 75 años.
Hasta los 65 años las caídas son más frecuentes entre la población femenina, igualándose en frecuencia para ambos sexos a partir de los 75.
Cada año se caen el 20-30% de los ancianos que viven independientemente, consecuencia de lo cual pasan a ser personas dependientes.

Consecuencias de las caídas

• Físicas: La fractura es la consecuencia más seria de las caídas. La tasa de mortalidad entre los enfermos que han sufrido una fractura de cadera de es de 10-20% más alta que entre aquellos de igual sexo y edad que no la han sufrido
La mayor parte de estos fallecimientos ocurren en los 4 meses siguientes. Además es la causa de incapacidad física posterior, ya que la mitad de los pacientes que sobreviven tras ella no recuperan nunca el nivel funcional que tenían antes.

Además de las fracturas, asociadas a las caídas pueden sobrevenir consecuencias inherentes al propio ingreso prolongado como son las infecciones, ulceraciones y embolismos vasculares
• Psíquicas: Generan en el paciente miedo a caer otra vez; en ocasiones les lleva a un estado continuo de ansiedad, pérdida de confianza en sí mismo, aislamiento social, y restricción de las actividades de la vida diaria que previo a la caída realizaban de forma rutinaria
• Sociales: Los familiares ante una caída, con frecuencia reaccionan con ansiedad y se convierten en sobreprotectores, limitando todavía en mayor cuantía la relativa autonomía del anciano.

Factores que influyen en las caídas del Anciano

• Enfermedades crónicas: Enfermedad de Parkinson, demencias, Enfermedades cerebro-vasculares.
• Alteraciones visuales: Cataratas, retinopatía, glaucoma etc.
• Sistema vestibular (afecciones auditivas/ oído): La pérdida de equilibrio relacionada con la edad, puede ocurrir como resultado de osteoporosis con acúmulo de calcio en el órgano de Corti; además puede ocurrir por traumatismos, infecciones del oído y por consumo de fármacos como furosemida, aspirina… ( fármacos habituales en el tratamiento crónico de los pacientes de edad avanzada)
• Sistema locomotor: Alteraciones osteomusculares asociados directa o indirectamente con la edad, así como los problemas de los pies (hallux valgus, callos y otras deformidades) pueden ser una causa más de trastorno del equilibrio y de la marcha, y con ello traer como consecuencia mayor propensión a las caídas.
• Sistema neurológico: Cambios estructurales en la corteza cerebral, bien de causa vascular o degenerativa, trastornos de la vía piramidal, extrapiramidal o cerebelosos, son causas importantes de inestabilidad de la marcha.
• Enfermedades agudas: enfermedades infecciosas en muchas ocasiones, y la exacerbación de algunas enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardíaca congestiva, puede precipitar caídas. De hecho, la caída puede ser un signo indirecto del inicio de una enfermedad en pacientes mayores y no es extraño una caída como primera manifestación de una neumonía.
• Polifarmacia: El 81 % de los ancianos toman medicación y de ellos los 2/3 partes ingieren más de un fármaco habitualmente. Esta cifra aumenta con la edad, y así hasta el 30 % de los mayores de 75 años toman más de 3 fármacos
No es infrecuente en la población anciana el mal cumplimiento en la frecuencia de las dosis, la confusión entre distintos fármacos o la automedicación.
Todo esto junto con la presencia de pluripatología, supone que las reacciones adversas sean más frecuentes entre los ancianos, y por tanto aumenta el riesgo de caídas.

Dentro de los fármacos más relacionados a la incidencia de caídas, por orden de implicación

• Benzodiacepinas por su efecto sedante.
• Antihipertensivos (incluidos los diuréticos), se consideran en segundo lugar después de los sedantes, por producir hipotensión postural o disminuir el flujo sanguíneo cerebral.
• Antidepresivos tricíclicos: Aumenta la propensión a las caídas sobre todo cuando se asocian a otras drogas que provocan hipotensión postural. Además este grupo provoca trastornos del ritmo cardíaco y efecto anticolinérgicos que pueden intervenir a mayor inestabilidad asociada.
• Antinflamatorios no esteroideos (AINEs): existen estudios que abogan que el 20% de los pacientes que los toman desarrollan inestabilidad y confusión.
Teniendo en cuenta todo esto, debemos ser cautelosos a la hora de instaurar tratamiento donde se combinen estos fármacos, debido al peligro potencial de caídas que esto conlleva.
Los factores extrínsecos son la causa del 77 % de caídas como los derivados del entorno (existencia de alfombras, excesos de espejos, pijamas de pantalón largo, pisos muy pulidos, animales, escaleras, sillas y mesas bajas, etcétera).

Grupos de Riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de caída son: la edad, historia de caídas previas, las alteraciones de la estabilidad y/o la marcha y el número de fármacos usados; por lo que se deben dividir en 3 grupos.
• Alto riesgo: Aquellas que reúnan varios de los factores anteriores, más de 75 años y que posean patologías crónicas o que se encuentren institucionalizados.
• Riesgo intermedio: Ancianos entre 70 y 80 años que se valen por sí solos, pero con un factor de riesgo específico.
• Bajo riesgo: Menor de 75 años, buena movilidad, no enfermos, pero que han podido tener alguna caída en relación a tropiezo accidental.

Prevención

Lo fundamental en este tema, es su prevención, pues de hecho, al evitar una caída se están evitando sus consecuencias. El trabajo del equipo de Atención Primaria, y también de cualquier especialista como parte del abordaje de todo paciente de edad avanzada, deberá estar encaminado a prevenir las caídas accidentales, ya que constituyen el mayor porcentaje; o detectar las causas orgánicas de las mismas con el consiguiente tratamiento, o interconsulta de los casos que lo ameriten.
Otro elemento importante es la corrección, es decir, el ajuste de las actividades del paciente para compensar sus incapacidades, tales como: el uso de apoyo para la deambulación prolongada con ayuda de bastón o andador.
Recomendar rehabilitación con ejercicios que mejoren el tono muscular en el caso de objetivar disminución del mismo.
Facilitar la flexibilidad y la agilidad del anciano sobre todo después del encamamiento al igual que la rehabilitación psicológica para intentar devolver la confianza en sí mismo tras una caída.
Se deben controlar las enfermedades crónicas que presente el paciente y brindar educación sanitaria sobre la correcta utilización de los medicamentos, así como conocer las principales formas de prevención y tratamiento de las caídas, al menos todas aquellas que en la medida de lo posible, sean evitables…