Cólico nefrítico


Cabañuz Plo, T.; Muñoz Rivero, M.V.; García Ruiz, R.; Tejero Sánchez; A.; Reyes Figueroa, A.A; Gil Sanz, M.J. Servicio de Urología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza

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El cólico nefrítico constituye el 3,5% de todas las urgencias hospitalarias, y es la causa más frecuente de dolor urológico. En España, la incidencia de litiasis (piedras) alcanza el 4,2% de la población, con mayor afectación de varones que de mujeres y con un pico de incidencia entre los cuarenta y los cincuenta años.

El riesgo medio de formación de cálculos a lo largo de la vida es en torno a un 5-10%. Los cálculos suponen una parte importante de la atención médica a pacientes en urología, ya que además tienen en general tendencia a reaparecer.

¿Cuáles son sus causas?

La causa del cólico es una obstrucción a nivel de la vía urinaria, generalmente en el uréter (que comunica el riñón con la vejiga). Puede estar producido por diferentes razones, la más frecuente es la presencia de cálculos ureterales, pero también puede estar producido por coágulos o tumoraciones (tanto de dentro de la vía urinaria como localizada en órganos vecinos que comprimen la vía).
En ocasiones, aunque con menor frecuencia, esta obstrucción al paso de la orina se produce por otras enfermedades no relacionadas con el aparato urinario como la fibrosis retroperitoneal o dilataciones vasculares como un aneurisma de aorta.

¿Qué síntomas produce un cólico renal?

La clínica más típica de la litiasis renal es el dolor cólico, que consiste en un dolor lumbar muy intenso de tipo espasmo, con grandes picos de dolor, acompañado de afectación general, sudoración y, en ocasiones, náuseas y/o vómitos. El dolor se irradia de forma típica hacia la fosa ilíaca, región inguinal y genitales. Además, no suele aliviar con los cambios posturales.

Cuando el cálculo está situado cerca de la vejiga, puede aparecer un cuadro irritativo consistente en polaquiuria, que es un aumento en la frecuencia de las micciones; disuria, que es la emisión de orina dificultosa, dolorosa e incompleta y/o tenesmo vesical, es decir un deseo urgente de orinar que obliga a hacerlo constantemente en pequeña cantidad.
Si existe fiebre de más de 38ºC, además de la obstrucción del riñón indica que existe una infección de la orina concomitante. Esto constituye una urgencia importante y conlleva la necesidad de derivar la orina de forma quirúrgica para evitar una infección generalizada grave (sepsis).

¿Cómo se diagnostica?

La clínica del cólico es muy característica y en la mayoría de los casos orienta muy bien al diagnóstico. Para determinar la causa que lo produce se realizan análisis de sangre y orina y pruebas de imagen.

En la mayoría de los casos como ya hemos explicado la causa es una litiasis. En esta situación en la analítica de orina urinaria suele aparecer hematuria microscópica, es decir presencia de sangre solo visible en microscopio y no a simple vista. Este pequeño sangrado se produce por el roce del cálculo con las paredes de la vía urinaria, en las cuales existen pequeños vasos sanguíneos.

La radiografía de abdomen y la ecografía renal y vesical nos permiten visualizar generalmente la localización del cálculo, su tamaño aproximado y la repercusión que provoca sobre el riñón (el grado de dilatación renal, que aumenta a medida que pasa el tiempo).
Cuando hay dudas en estas pruebas de imagen o si se considera necesario por el estado en el que se encuentra el paciente (posibles complicaciones) se puede realizarse un uro-TAC, si bien esta prueba no es necesaria en la mayoría de los casos.

¿Cómo se trata?

El principal objetivo en el tratamiento del cólico renal es disminuir el dolor, que es la causa de la consulta en urgencias. Para ello se deben administran fármacos analgésicos como es el metamizol, o fármacos analgésicos- antiinflamatorios como el ibuprofeno, el dexketoprofeno o el diclofenaco.
En los casos en los que con los fármacos administrados por vía oral no desaparece el dolor, puede ser necesario administrarlos vía intramuscular o intravenosa o incluso iniciar tratamiento con analgésicos mayores tipo derivados opiáceos. Además, en muchos pacientes, suele ser necesario administrar fármacos para el control de las nauseas y los vómitos.

En aquellas ocasiones en las que el dolor no responde pese al tratamiento o el paciente presenta fiebre, se debe realizar, como se ha comentado previamente, un procedimiento quirúrgico, que permita drenar la orina al exterior y, por tanto, alivie la presión en la vía urinaria y, consecuentemente, los síntomas.

Posteriormente, se debe prevenir la reaparición del cólico con el tratamiento de la litiasis. La expulsión espontánea del cálculo ocurre aproximadamente en el 70% de los casos, sobre todo si el tamaño es inferior a 5 mm. Si la litiasis tiene un tamaño mayor puede requerir un tratamiento de la misma dada su escasa probabilidad de expulsión.

Este tratamiento se llevará a cabo en función de la localización y del tamaño y se disponen diferentes procedimientos, pudiendo realizarse técnicas como son la litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC), la cirugía endoscópica (Ureterorrenoscopia), la cirugía percutánea (a través de la piel), cirugía laparoscópica o abierta, o combinación de las anteriores.

En ocasiones, cuando sospechamos que es una litiasis de ácido úrico también puede tratarse con tratamiento médico: fármacos que alcalinizan la orina y que pueden llegar a disolver la litiasis.