Comer bien en primavera


Cristina Heras Elizalde

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Con la primavera comienza el buen tiempo. Nos vamos despojando poco a poco del abrigo y nuestro cuerpo se va preparando para la llegada del verano. Disfrutamos más de actividades al aire libre y nos empiezan a apetecer alimentos más frescos, eso sí, sin olvidar que es muy importante incluir alimentos de todos los grupos que aporten gran cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes para poder combatir la astenia primaveral, las alergias y los posibles catarros tardíos.

Al igual que en el resto de estaciones, debemos realizar, al menos, cinco comidas a lo largo del día. Lo ideal es consumir los alimentos de temporada, que nos aportan todos los nutrientes necesarios para mantener nuestro cuerpo con la suficiente energía para afrontar la primavera con optimismo y salud. Actualmente tenemos la suerte de poder disfrutar de todo tipo de alimentos en cualquier época del año, aunque cabe destacar que los alimentos propios de cada estación mantienen óptimas sus cualidades nutricionales, tienen un sabor más intenso y son más económicos.

Verduras

Las verduras tienen un bajo aporte calórico, ya que contienen un alto contenido en agua. Están compuestas por gran cantidad de vitaminas y minerales, además de fibra y antioxidantes que ayudan en la prevención de enfermedades. Recordemos que debemos consumir 2 raciones de verduras diarias, una de ellas en forma cruda (ensalada).

En primavera, además de las verduras que se cultivan durante todo el año, es tiempo de:

Espárragos: una de las hortalizas con mayor aporte de proteínas. Son diuréticos debido a que son ricos en potasio y pobres en sodio (menos los espárragos en conserva). Por otra parte son ricos en purinas, por lo que debe moderarse su consumo en casa de hiperuricemia, gota e insuficiencia renal.

Judía verde: tiene efectos diuréticos y es beneficiosa en caso de patologías de las vías urinarias como la cistitis por su aporte de potasio y arginina. Su contenido en fibra ayuda a que los azúcares se absorban más lentamente. Alcachofas: lo más destacable es que tiene sustancias de propiedades diuréticas, hepatoprotectoras, y sustancias que limitan la absorción del colesterol, así como su importante contenido en fibra.

Pepino: es ideal para mantener hidratado el organismo ya que es muy refrescante, idóneo para los días de calor. En general es fácil digerirlo, pero hay personas a las que les resulta indigesto, lo cual puede ser debido a las sustancias amargas que se encuentran en la piel.

Ajos frescos: en comparación con el resto de verduras tienen un alto contenido en proteínas e hidratos de carbono, con lo cual su valor calórico es mayor, aunque es irrelevante ya que la cantidad que consumimos es mucho menor que la del resto de verduras. Tienen gran cantidad de cualidades: diuréticas, antibacterianas y antisépticas. Mejora la circulación sanguínea por sus propiedades vasodilatadoras, aunque debido a estas mismas, está desaconsejado su consumo elevado en caso de hemorragias o si se va a someter a operaciones quirúrgicas.

Frutas

Las frutas son alimentos que debemos incluir a diario en nuestra alimentación, ya que nos aportan gran cantidad de fibra, sustancias antioxidantes, vitaminas y minerales. Aunque su componente mayoritario es el agua, a diferencia de las verduras, tienen una mayor cantidad de azúcares en forma especialmente de fructosa, lo que hace que tengan ese sabor dulce característico. Deben consumirse como mínimo 3 raciones al día de fruta fresca.

La primavera es la mejor época para consumir:

Fresas: destaca su aporte de fibra que ayuda a mejorar el tránsito intestinal y gran cantidad de vitamina C que ayuda a la absorción del hierro de los alimentos y previene de posibles infecciones.

Albaricoque: tiene gran cantidad de agua y pocos hidratos de carbono, lo que hace que sea una fruta con menos aporte calórico que el resto. Tiene propiedades astringentes, antiinflamatorias y por supuesto antioxidantes.

Cerezas: son ricas en hidratos de carbono pero no tienen un valor calórico alto. Tienen gran contenido en fibra y antioxidantes.

Pescados y carnes

Con respecto al pescado, especialmente el azul, contiene ácidos grasos omega-3, beneficiosos para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Aporta cantidades significativas de yodo, muy importante durante la infancia, el embarazo u la lactancia, además de ser indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides. Los pescados que se comen enteros aportan mayor cantidad de calcio, ya que éste se encuentra en las espinas.

Los que podemos encontrar con mayor facilidad en las pescaderías en esta época son los pescados azules: salmón, sardina, anchoa, verdel; pescados blancos: rodaballo, gallo, lenguado; marisco: langostinos, sepia…

En referencia a la carne, cabe destacar el cordero como característica de primavera. La carne de este animal es muy grasa y en su mayor parte es grasa saturada. Para evitar consumirla se deben elegir las partes más magras del animal o los animales más jóvenes y retirar la grasa visible. Las proteínas del cordero son de muy buena calidad. En primavera la carne de cordero es más suave, tierna y contiene menos grasa que en otra época del año.

Otros alimentos

Las legumbres frescas, como habas tiernas y guisantes, se recolectan en primavera y destacan por su riqueza en hidratos de carbono y proteínas vegetales de bajo valor biológico, ya que les falta alguno de los aminoácidos esenciales. Para solucionar esto, las legumbres se pueden combinar con cereales, para que las proteínas resultantes se conviertan en proteínas de alta calidad, como las de la carne o el pescado.

Por supuesto no debemos olvidarnos que, a parte de todos estos alimentos, debemos consumir lácteos, cereales, grasas, especialmente en forma de aceite de oliva y líquidos, todo ello en cantidades recomendadas. De esta manera, siguiendo una alimentación equilibrada, conseguiremos hacer frente a alergias, cansancio y resfriados, característicos de esta época.