Gracias a la formación de los especialistas, el desarrollo y la optimización de nuevos fármacos y el desarrollo de métodos más precisos en la monitorización podemos afirmar que la anestesia general es un procedimiento más seguro hoy en día. Sin embargo, antes de una intervención es normal que el paciente pueda tener preguntas sobre cómo funciona realmente. Dos de las más habituales son: “¿Me duermo con el gas que me ponen en la mascarilla?” y “¿Puedo despertarme durante la cirugía?”.
¿Me duermo con el gas de la mascarilla?
En la mayoría de las anestesias generales en adultos, la respuesta es no. Aunque muchas personas asocian la anestesia con una mascarilla que administra un gas, lo más habitual es que el sueño se produzca mediante un medicamento hipnótico administrado por vía intravenosa. La mascarilla suele utilizarse inicialmente para administrar oxígeno, sustituyendo así el nitrógeno que se encuentra en los pulmones por oxígeno en un proceso denominado desnitrogenación. Este proceso es de gran relevancia puesto que aumenta la cantidad de oxígeno disponible en los pulmones y disminuye el riesgo de hipoxia durante la inducción. No obstante, el concepto de “gas anestésico” (o de forma algo más técnica, anestésicos inhalatorios) sí que existe, y de hecho es habitual que una vez el paciente esta dormido el mantenimiento de la hipnosis se realice mediante dichos anestésicos.
Antes de que el paciente se duerma, el personal de anestesia preparamos distintos monitores para controlar la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la oxigenación y otros parámetros que pueda considerar relevantes. Después se administra oxígeno durante unos minutos para aumentar la seguridad del procedimiento. A continuación, el anestésico intravenoso hace efecto en pocos segundos y el paciente pierde la conciencia de forma rápida y controlada.
Los principales anestésicos para iniciar la anestesia
El fármaco más utilizado para inducir la anestesia general es el propofol. Se ha convertido en el medicamento de referencia gracias a su rápida velocidad de acción. Además, permite un despertar relativamente rápido cuando deja de administrarse y suele ofrecer una recuperación confortable para el paciente. Como cualquier medicamento, puede disminuir la tensión arterial, por lo que el anestesista adapta la dosis a cada persona. Este mismo medicamento es el que se emplea la gran mayoría de ocasiones como hipnótico durante procedimientos bajo sedación, como las endoscopias.
Otro anestésico relevante es el etomidato, que suele emplearse en pacientes con problemas cardiovasculares o con una tensión arterial más delicada, ya que tiene un menor impacto sobre la circulación.
La ketamina es un fármaco con características especiales. Además de producir anestesia, también proporciona un importante efecto analgésico y, en determinadas situaciones, ayuda a mantener mejor la presión arterial. Por ello resulta especialmente útil en algunos pacientes y en determinados contextos de urgencia.
¿Cómo se mantiene la anestesia durante la operación?
Una vez que el paciente está dormido, el anestesista debe mantener ese estado durante toda la intervención. Para ello existen dos estrategias principales:
La primera es continuar administrando anestésicos por vía intravenosa mediante una perfusión continua. En esta técnica, conocida como anestesia intravenosa total, el propofol sigue siendo el protagonista, aunque no es el único fármaco que se emplea, ya que se combina con otras medicaciones empleadas durante la anestesia general, como analgésicos y relajantes musculares.
La segunda opción (como ya hemos mencionado) consiste en utilizar anestésicos inhalados, que sí llegan a través del sistema respiratorio una vez que el paciente ya está dormido. Los más utilizados son el sevoflurano, el desflurano. El sevoflurano destaca por ser fácil de ajustar y muy bien tolerado, mientras que el desflurano favorece un despertar rápido al finalizar la cirugía.
¿Hay personas que se duermen con la mascarilla?
Sí. Aunque no es lo más habitual en adultos, la inducción mediante mascarilla con sevoflurano es más frecuente en niños, ya que permite que se duerman antes de colocar la vía intravenosa. También puede utilizarse en adultos, aunque a día de hoy es una estrategia raramente usada.
¿Y si me despierto durante la cirugía?
Es sin lugar a dudas, una de las preguntas que más nos hacen los pacientes antes de entrar al quirófano, y sin duda una de las que más ansiedad les genera. La buena noticia es que despertarse durante una anestesia general es un acontecimiento extremadamente infrecuente, más aún a día de hoy, donde disponemos de herramientas que nos ayudan a vigilar de forma continua la profundidad de la anestesia durante la intervención.
Como hemos mencionado al principio del artículo, antes de dormir al paciente preparamos varios monitores con los que guiamos nuestra labor anestésica tras dormir al paciente. Dentro de estos sistemas de monitorización se encuentra el Índice Biespectral (BIS).
¿Qué es el BIS y cómo funciona?
El BIS es un monitor que ayuda a estimar el nivel de conciencia del paciente mediante el análisis de la actividad eléctrica del cerebro. Para ello se colocan varios sensores en la frente, similares a unos pequeños electrodos, que registran el electroencefalograma de forma continua durante la operación. Posteriormente el BIS separa y distribuye de cada una de las ondas cerebrales y las organiza según su frecuencia e intensidad mediante la matriz de densidad espectral. Además, y de forma paralela procesa toda la información recogida mediante algoritmos específicos y la convierte en un número comprendido entre 0 y 100.
Hay que entender que el BIS es un monitor de información y no un sistema que tome decisiones. Somos nosotros quienes, como anestesistas, estamos formados para comprender la información que arroja el BIS y actuar en consecuencia, adaptando así el manejo anestésico de forma que el paciente esté siempre en un nivel de hipnosis adecuado durante la cirugía, ni demasiado superficial ni demasiado profundo (del mismo modo que un piloto de avión es capaz de volar a la altitud adecuada en todo momento).
Una vigilancia continua durante toda la intervención
Durante toda la cirugía, estamos dedicados a controlar la anestesia y el estado del paciente. Si observamos cualquier cambio en la monitorización, podemos modificar de inmediato la administración de los medicamentos para mantener un nivel adecuado de anestesia y garantizar la máxima seguridad.
Gracias a la combinación de fármacos modernos, monitores avanzados como el BIS y una vigilancia continua por parte del especialista, la anestesia actual ofrece un elevado nivel de seguridad. Aunque es normal tener dudas antes de una intervención, conocer cómo funciona este proceso ayuda a comprender que el paciente permanece controlado en todo momento, desde el momento en que entra al quirófano hasta que se recupera tras la cirugía.
La profundidad anestésica no es el único aspecto en el que estamos pendientes durante una cirugía, pero sí uno que vigilamos de forma muy estrecha y continuada para garantizar que el paciente se duerma antes de la cirugía, y permanezca adecuadamente anestesiado hasta que termina.
AUTORES
Luis Corbatón Gomollón y Bakarne Apaolaza Bereciartu.
R4 de Anestesia en el Hospital Universitario de Navarra


