Contacto piel con piel en cesáreas

María Abad Sanz, Lucía Bentué Oliván y Julia Ungría Murillo. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital de Barbastro. Paula Lalaguna Mallada y Sofía Congost Marín. Servicio de Pediatría. Hospital de Barbastro

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El contacto precoz piel con piel (CPP) entre la madre y un recién nacido sano tras el nacimiento es una práctica con multitud de beneficios tanto para la madre como para el recién nacido (1) por lo que las sociedades científicas y las instituciones nacionales e internacionales recomiendan su aplicación tanto en los partos normales como en las cesáreas. (2-5). Desde la publicación de la estrategia de atención al parto normal del Ministerio de Sanidad, esta práctica se va implantando progresivamente en España y el CPP en los partos vaginales se realiza en casi todos los centros sanitarios. Sin embargo, cuando una mujer se somete a una cesárea, la separación de la madre y su hijo es la norma. En recién nacido se ingresa para su vigilancia hasta la llegada de la madre a la planta permaneciendo separados durante un tiempo variable.

Justo durante las 2 primeras horas después del nacimiento el bebé experimenta un estado que se denomina periodo sensitivo, provocado por la descarga de noradrenalina que tiene lugar durante el trabajo de parto. Si se le deja en decúbito prono en contacto piel con piel entre los pechos desnudos de su madre, el recién nacido permanece un rato inmóvil en alerta tranquila y, poco a poco, va reptando hacia los pechos (mediante movimientos de flexión y extensión de las extremidades inferiores), toca el pezón, pone en marcha los reflejos de búsqueda (masticación, succión de su puño, lengüetada), se dirige hacia la areola, que reconoce por su color oscuro y por su olor, y, tras varios intentos, comienza a succionarla. A partir de entonces, es más probable que haga el resto de tomas de forma correcta.

Aumenta la tasa de lactancia

Esta conducta instintiva explica los claros beneficios de mantener este contacto entre madre e hijo. Aumenta las tasas de lactancia, mejora la estabilidad cardiorrespiratoria del recién nacido, la regulación térmica y metabólica, disminuye el stress del recién nacido por la separación de su madre, mejora la adaptación a la vida extrauterina y facilita el establecimiento del vínculo entre los dos(1).
En la madre este contacto con su hijo y la succión del pecho, provocan un aumento de oxitocina y de las beta-endorfinas, de forma que mejora la contracción uterina y la eyección de calostro. Se reduce su nivel de estrés, y se favorece el establecimiento del vínculo entre ambos.
Además de considerar los beneficios del CPP, es importante tener en cuenta los riesgos de la separación. Ésta condiciona una lenta recuperación del stress del parto, dificulta el desarrollo del reconocimiento del olor materno lo que puede llevar a problemas para iniciar y establecer la lactancia. Incluso en algunos estudios se han visto actitudes menos cariñosas de la madre hacia su hijo y dificultad para establecer el vínculo a corto y largo plazo (6-8)
En el Hospital de Barbastro, el contacto precoz en las cesáreas se viene realizando desde el año 2008, esta práctica se ha ido implantando progresivamente, de tal forma que actualmente se ve como algo normalizado y se realiza de forma rutinaria en los casos en los que es posible. En un estudio observacional retrospectivo, se recogieron los nacimientos por cesárea en el hospital de Barbastro entre 2008 y 2010 (n=241), con el objetivo de valorar la realización del CPP en las cesáreas y conocer si esta práctica estaba relacionada con el establecimiento de la lactancia (9), se encontró que la probabilidad de que el bebé fuera alimentado con lactancia materna al alta del hospital era 2,336 veces mayor en los recién nacidos de cesárea que hicieron piel con piel.
Para unificar criterios e implementar la puesta en marcha se realizó un protocolo consensuado entre los servicios de Anestesiología, Ginecología y Pediatría y el personal de enfermería que recientemente se ha actualizado.

Humanizar la cesárea

Nuestro objetivo es el de humanizar las cesáreas y conseguir que el nacimiento de un niño por cesárea sea lo más parecido a un postparto normal. Pero no hay que olvidarse de que una cesárea es una cirugía mayor susceptible de complicarse. En el año 2015 hubo en nuestro hospital 643 nacimientos, de los cuales 124 fueron cesárea. De estas en el 30% no procedía realizar el CPP por causas médicas y el 70% lo realizó en el quirófano sin incidentes.
Si por causas médicas no puede realizarse el CPP con la madre, éste puede realizarse con el padre o una persona cercana que haya sido elegida por la madre previamente.
Realizar el CPP en cesáreas es seguro, aumenta la satisfacción emocional de la madre aumentando, disminuye su percepción dolorosa y además favorece el establecimiento de la lactancia(10). Muchas mujeres vienen de parto al hospital y no entraba en sus expectativas acabar en un quirófano sometidas a una cesárea. Estas mujeres sufren stress y miedo ante la operación, acentuándose en el momento de la separación de su hijo.
En la mayoría de las cesáreas es posible realizar el CPP en quirófano y también en la sala de reanimación postanestésica siempre que las condiciones de la madre y el niño lo permitan y siempre que exista colaboración y formación del personal que lo realiza.

Requisitos para realizarlo

• Cesáreas programada o de urgencia, bajo anestesia regional durante toda la intervención.
• Buen estado general materno, sin afectación hemodinámica ni de la consciencia y que no tengan dolor durante la intervención.
• Buen estado general del neonato, que lo valorará el pediatra.
• Ausencia de complicaciones quirúrgicas como sería el sangrado excesivo.
• Disponibilidad de personal suficiente para atender y vigilar al neonato tanto en el quirófano como en la  unidad de reanimación.
Antes de entrar al quirófano se explicará a la madre en qué consiste el procedimiento y se oferta independientemente del tipo de alimentación que hayan decidido dar a su hijo. La madre debe consentir su realización. Una vez en quirófano se procederá a anestesiar a la madre mediante anestesia locorregional evitando así administrarle anestesia general. Así mismo se intenta colocar el arco de separación de forma que quede espacio suficiente para que la madre pueda acoger al niño durante la intervención. Cuando la anestesia haya hecho su efecto se comenzará la cirugía. Durante toda la intervención la madre debe estar monitorizada con cables que darán información sobre la tensión, el electrocardiograma y la saturación de oxígeno en la sangre. Todos estos cables se colocarán de tal forma que se deje libre su tórax para que no molesten al bebé cuando se coloque encima del pecho y tampoco haya interferencias en la medición de estas constantes. Durante la intervención es probable que la madre pueda sufrir mareos, hipotensiones, náuseas y vómitos debidos a los efectos secundarios de la anestesia y también a la propia cirugía. Por ello, el anestesista ha de estar vigilante y tratar lo más rápido posible estos síntomas para que esté tranquila y con buen estado general para recibir a su bebé. Tras el nacimiento, el bebé se estabiliza en la cuna térmica que está dentro del propio quirófano, tras secarlo, si todo está bien y no hay contraindicación se inicia el contacto piel con piel. Para ello el bebé se coloca desnudo, salvo el pañal, encima del pecho de la madre y es tapado con paños calientes. La mejor forma es cruzarlo ligeramente entre los pechos para que así no se resbale hacia el cuello de la madre. Hay que proporcionarles intimidad pero siempre la enfermera de pediatra observará al bebé y atenderá las necesidades de la madre. Si en algún momento la madre lo pide, no se encuentra bien o hay alguna complicación quirúrgica se interrumpirá.
El contacto se puede mantener todo el tiempo de la intervención si esto es posible o interrumpirlo si hay algún problema o la madre lo desea. Es conveniente asegurar un contacto mínimo de 15 minutos. En nuestra experiencia, la mayoría de los recién nacidos pueden permanecer durante toda la intervención en CPP y muchos inician las conductas de búsqueda y realizan la primera toma de lactancia materna en el mismo quirófano.
Una vez acabada la intervención se debe favorecer la continuidad del contacto en la unidad de reanimación postanestésica si las condiciones del servicio, la mujer y el recién nacido lo permiten. Será especialmente importante para favorecer el inicio de la lactancia materna en los casos en los que la primera toma no se haya realizado en quirófano. En esta sala, la mujer debe recuperarse de los efectos de la anestesia y se iniciará la analgesia que evitará el dolor los días siguientes. El anestesista le administrará fármacos o realizará otras técnicas más complejas con este fin. Esto es muy importante ya que si la madre presenta dolor le limitará a la hora de cuidar a su bebé incluso podría llegar a comprometer el inicio de la lactancia materna.

Evitar que el primer contacto se retrase

En conclusión, el CPP en las cesáreas es una práctica recomendada, beneficiosa y segura. Disponer de un protocolo consensuado entre los servicios implicados permite aplicarlo como un procedimiento de cuidados habituales con el objetivo de conseguir un entorno similar al del postparto tras un parto vaginal, pero sin olvidar que se trata de una cirugía mayor.
• Es importante entender la importancia de evitar que la primera puesta al pecho tenga lugar pasadas las dos primeras horas del nacimiento, para aprovechar el periodo sensitivo del recién nacido y evitar que el primer contacto de madre e hijo se retrase, puesto que entonces el niño entra en una fase de sueño fisiológico de recuperación del parto en la que es difícil que interactúe.
• La implicación del personal es imprescindible. La labor del anestesiólogo es fundamental para mantener estable a la madre y que pueda recibir a su bebé, la del pediatra y las enfermeras es valorar el bienestar del recién nacido y controlar su seguridad mientras dura el procedimiento.
• No son necesarios medios técnicos, sólo disposición, formación y adecuada vigilancia.
• La probabilidad de éxito de la lactancia materna es mayor.
• Reducir la separación madre-hijo y favorecer la participación de los padres conlleva humanizar el nacimiento favoreciendo una experiencia muy satisfactoria para la familia y además reporta beneficios fisiológicos.