Diabetes mellitus y sus principales tipos

Patricia Casalé Villa. Graduada en enfermería. Residencia Para Mayores Fundación Elvira Otal

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La Diabetes Mellitus (DM) es un trastorno metabólico caracterizado por la presencia de hiperglucemia crónica que se acompaña, en mayor o menor medida, de modificaciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, de las proteínas y de los lípidos; y que suele cursar con síntomas como polidipsia (sed), polifagia (hambre constante) y poliuria (excreción excesiva de orina).

Su origen y la etiología pueden ser muy diversos, pero conllevan inexorablemente la existencia de alteraciones en la secreción de insulina, en la sensibilidad a la acción de dicha hormona, o bien en ambas.

Esta hiperglucemia, incluso en ausencia de síntomas, conlleva disfunción y lesiones en múltiples órganos, con daños especialmente sensibles en los pequeños vasos de la retina, los riñones, el corazón, y los nervios periféricos. Por ello, es una de las principales causas de ceguera, amputaciones, y enfermedad renal terminal, además de conllevar un importante riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV).

La International Diabetes Federation (IDF) ha establecido que, en 2017, eran ya 451 millones de adultos de entre 18 y 99 años de edad los que padecían diabetes.

En España estas cifras se sitúan en unos 4,268 millones de diabéticos, en el mismo rango de edad, lo que supone una prevalencia del 11,2%.

Criterios diagnósticos

Para el diagnóstico de diabetes, la ADA (American Diabetes Association) mantiene los criterios que venía estableciendo desde hace unos años (Ver Tabla 1).

Tipos principales de Diabetes Mellitus

Según la causa podemos establecer la clasificación de DM en cuatro categorías principales: tipo 1 (DM1), tipo 2 o DM2, «otras formas específicas» de DM y DM gestacional.

La Diabetes Mellitus Tipo 1 (5-10% de los casos), antes llamada insulinodependiente, es una enfermedad autoinmune crónica que se caracteriza por la destrucción de las células pancreáticas, llevando a la deficiencia absoluta de insulina. Los pacientes requerirán su administración exógena, y desarrollarán una tendencia a la cetoacidosis diabética si ésta no se suministra. Como en la mayoría de enfermedades autoinmunes, el proceso resulta de la interacción de factores ambientales, todavía poco conocidos, y factores genéticos. Sin embargo aunque sí es cierto que la etiología de dicha destrucción celular es generalmente autoinmune cabe mencionar que existen casos mucho menos frecuentes cuyo origen es desconocido y que constituyen la diabetes idiopática.

Se suele presentar antes de los 30 años y tras un período de duración variable, en el que el paciente permanece asintomático, produce la sintomatología clásica, antes mencionada, generada por el déficit de insulina y la hiperglucemia: poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso, trastornos visuales, y cansancio.

La Diabetes Mellitus Tipo 2, se caracteriza por el déficit relativo de producción de insulina y por la disminución de la sensibilidad a la misma. Es de inicio insidioso y se produce por la interacción de un conjunto de factores ambientales, que actuarían como desencadenantes (dieta inadecuada, obesidad, inactividad física, abuso de tabaco o alcohol, etc.), en una persona con una determinada predisposición genética.

En dichos factores modificables radica la importancia de la educación para la salud en este tipo de diabetes, ya que además supone el 90% de los casos. Aunque puede desarrollarse a cualquier edad, es habitual su comienzo en la segunda mitad de la vida, después de los 40 años. Sin embargo actualmente, con el aumento de la obesidad y sedentarismo entre los jóvenes existe una tendencia hacia la disminución de la edad de inicio.

Al menos al comienzo, y con frecuencia durante toda su vida, estas personas no suelen requerir tratamiento con insulina para sobrevivir, aunque sí pueden necesitarla para la corrección de la hiperglucemia persistente o sintomática en ayunas, o controlarla mediante el empleo de hipoglucemiantes orales.

Al igual que la DM1, se manifiesta con un cuadro clínico consistente en poliuria y polidipsia, pero, como se mencionaba, su instauración es más lenta y progresiva. Además, algunos pacientes presentan visión borrosa, astenia, adinamia (debilidad), o una pérdida de peso inexplicadas. Sin embargo, por su historia natural, es probable que este cuadro pase desapercibido, diagnosticándose en muchos casos mediante analíticas de rutina solicitadas por otra causa.

Por esta razón, y ante la posibilidad de no producir síntomas específicos durante muchos años, aproximadamente la mitad de los casos quedarán sin diagnóstico.

Diabetes gestacional

Diabetes Gestacional, hiperglucemia diagnosticada por primera vez durante el embarazo (sin que se haya padecido diabetes anteriormente), suele desaparecer en el plazo de unas 6 semanas después del parto. Los riesgos que plantea son: anomalías congénitas del feto, peso excesivo al nacer, riesgo elevado de muerte perinatal, y mayor probabilidad de que la mujer desarrolle diabetes tipo 2. Parece producirse por alteración del efecto de la insulina inducido por las hormonas placentarias, aunque su etiología no se conoce con exactitud.

Peso y estilo de vida

Otras formas específicas de DM, que incluyen, diabetes asociada a defectos genéticos de la célula o de la acción de la insulina, procesos que afectan al páncreas exocrino, endocrinopatías, diabetes inducida por fármacos o sustancias químicas, formas infrecuentes de diabetes autoinmunes, y otros síndromes genéticos a veces asociados.

Además se han definido ciertos estados intermedios de hiperglucemia. Suelen conocerse como “prediabetes” (trastorno de la glucosa en ayunas o trastorno de la tolerancia a la glucosa) y reflejan la progresión desde la normoglucemia a la DM2.

Corresponden a trastornos en los que el nivel de glucosa en sangre es mayor de lo normal pero no lo suficientemente como un diagnostico franco (Hb Glicosilada A1C:5.7%–6.4 %; Glucosa en ayunas:100–125 mg/dl; Glucosa en sangre a las 2 horas postcarga: 140 mg/dl–199 mg/dl).

Su importancia radica en la posibilidad de progresar y desarrollar DM franca y enfermedades cardiovasculares, pero pueden prevenirse mediante el control y adecuación del peso, y los cambios en el estilo de vida.

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