Educar: El arte de hacer aflorar el YO

Ramiro González Martínez de Lecea . Trabajador Social, Perito Judicial y Mediador

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Durante unas pocas semanas se forma una de las “maquinas” más perfectas, sensibles y sofisticadas que la naturaleza ha creado. El Ser Humano. Exactamente 40 semanas, 40 largas semanas para la madre que lo gesta. Y que sufre los “calvarios” y las maravillas del embarazo. Los “calvarios”: vómitos matutinos, regurgitaciones, incontinencia urinaria, fatiga, hinchazón de las extremidades…Y las alegrías y milagros del embarazo: las primeras patadas y movimientos, el sentimiento de unión y esperanza que lleva en sus entrañas, la primera visualización del bebé por medio de las ecografías, la primera escucha del rápido latido del corazón de su bebé, los primeros diálogos entre los padres y su descendiente, los baños conjuntos, las actividades compartidas…

El cerebro del bebé se desarrolla a una velocidad de vértigo, produce doscientas mil nuevas neuronas por minuto, en especial entre la semana 10 y la 20 de gestación. Todo en él es acelerado y sorprendente. En el momento preciso, el bebé toma la iniciativa y decide salir al exterior, ya está preparado. Su cerebro contiene 100.000 millones de neuronas, que reaccionan a los estímulos sensoriales. Inicia su camino con una pequeña pero valiosa carga de conocimientos y comportamientos programados que le ayudarán a realizar la transición al mundo fuera de su madre. Estos comportamientos se desencadenan en el momento en que son estimulados, por ejemplo si siente el roce del pezón en la mejilla, girará la cabeza para buscarlo y comenzará a mamar.

Nace a su vez con un eficacísimo sistema de impulso y dirección. Tiene necesidades estipuladas, como la principal de ellas que es mantener sus constantes vitales, algunas se controlan de manera automática como el latido del corazón, la presión arterial, el aporte de oxigeno…Pero otras se controlan de manera consciente en forma de impulsos y deseos. El bebé tiene hambre y llora para expresarlo, necesita moverse y se mueve .El bebé nace preparado para irse constituyéndose a sí mismo de acuerdo con la experiencia (el aprendizaje) mediante la producción de sinapsis (enlaces entre neuronas) se consolida el aprendizaje (un bebe produce un millón de sinapsis por segundo).

La capacidad de aprender

La plasticidad cerebral es la propiedad que origina la capacidad de aprender. Tiene tres dimensiones de actuación:

a) La primera es el modelado de las condiciones neuronales, esta plasticidad participa del desarrollo del embrión y del niño. El niño, al nacer, pose más conexiones neuronales de las que necesita o va a utiliza en su vida. Es por esto que realiza y criba, aquellas conexiones que no se utilizan tienden a desaparecer.

b) La segunda se produce a lo largo de toda la vida es la capacidad de modulación del efecto sináptico.

c) La tercera la capacidad de reparación, que actúa después de una lesión. La plasticidad permite tanto aprender cómo recuperar o repara lo perdido o lesionado.

Estas funciones son espontáneas e innatas. Pero se pueden estimular por medio del ejercicio del sistema afectado. De eso se ocupan los programas y los tratamientos educativoterapéuticos y de rehabilitación. De este modo estas dimensiones de la plasticidad cerebral nos acercan a la educación. Y le otorgan posibilidades metodológicas y objetivos de actuación. Evidenciado las posibilidades que el cerebro humano presenta a la hora de aprender, desarrollarse y rehabilitarse.

El DR. Michael M. Merzerich es una de las mayores autoridades mundiales en neuroplasticidad. Su investigación ha demostrado que el ejercicio cerebral puede ser tan eficaz como la medicación, a la hora de tratar enfermedades psíquicas tan graves como la esquizofrenia. La plasticidad cerebral se da desde el nacimiento hasta el fallecimiento de la persona. Así que el ejercicio y las mejoras del funcionamiento cognitivos son posibles incluso en las personas mayores.

El cerebro humano bajo determinadas circunstancias aumenta la producción neuronal. Fundamentalmente por el entrenamiento y el ejercicio. Una persona produce entre 10.000 y 40.000 neuronas nuevas cada día. Las zonas cerebrales de mayor producción neuronal son el hipocampo y las áreas frontales.

Debemos tratar de educar y preparar a nuestros hijos y menores para que formen estructuras mentales firmes y flexibles. Que posean eficaces sistemas de autocontrol, adecuados criterios de evaluación, estilos afectivos animosos y creadores. Que les permitan aflorar un YO dentro del desconcierto cerebral que presenta la persona. Para lo cual la educación debe tener en cuenta la identidad (el pasado, el presente, el futuro, los encuentros, las actuaciones, etc) del individuo al que se dirige y la capacidad que posee su cerebro para adaptarse, integrar, captar impresiones y crear.