Efectos del ejercicio físico en pacientes con alzheimer

Janko Calvo Gil, Raquel Arriazu Alcázar y Nuria Paz Balbuena. Fisioterapeutas del Hospital Reina Sofía de Tudela

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Un adecuado programa de rehabilitación, basado principalmente en técnicas de terapia ocupacional, fisioterapia y reeducación de la comunicación, es un componente esencial en el tratamiento global del paciente con Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es un proceso demencial progresivo. Su etiología es aún desconocida y actualmente es incurable, dañando al sujeto en muchas de sus funciones mentales superiores.
Desde un punto de vista de su enfoque sanitario, la EA se encuentra en la encrucijada de cuatro especialidades médicas: Neurología, psiquiatría, medicina familiar y comunitaria y geriatría, sin que esto reste importancia a la contribución de otras especialidades médicas, como es la rehabilitación, la cual está formada por un gran equipo de profesionales (médico rehabilitador, fisioterapeuta, psicólogo, logopeda, enfermero, terapeuta ocupacional y auxiliar de enfermería). La rehabilitación no intenta una vuelta a la normalidad funcional previa, sino una compensación para reducir al mínimo su deterioro progresivo.

¿Cómo actúa la fisioterapia?

La fisioterapia no influye en la evolución e irreversibilidad de la EA, pero si juega un papel decisivo en el tratamiento.
Puede combatir o retardar los procesos involutivos de la edad y/o inactividad que producen alteraciones de los órganos, aparatos y sistemas, y que aunque asintomáticos al principio, pueden en un determinado momento evolucionar hasta alcanzar la incapacidad física del mayor.
La fisioterapia tiene gran relevancia en el adulto mayor, no solo en aspectos relacionados con la asistencia sanitaria sino también a nivel preventivo mediante la educación para la salud, es decir, ofrecerles información y conocimientos sobre cómo llevar una vida saludable y la introducción, a través de la fisioterapia, del ejercicio físico e higiene postural en su día a día.

¿Qué efectos produce un programa de ejercicio físico en la enfermedad de alzheimer?

La mejora de la salud se materializa en una incidencia directa sobre varios de los factores de riesgo de aparición de la Enfermedad de Alzheimer, y sobre otros factores del envejecimiento:
• Enlentece la involución cardiovascular previniendo la arteriosclerosis.
• Enlentece la involución respiratoria y la involución endocrina (especialmente de las suprarrenales, con la consiguiente mejoría de la adaptación y resistencia al estrés).
• Facilita la actividad articular y previene la osteoporosis y las fracturas óseas. Se incrementa la absorción de calcio y potasio.
• Aumenta la actividad enzimática oxidativa con la consiguiente mejora de la utilización del oxígeno y metabolismo aeróbico de grasas y glucosa. Se pierde peso graso.
• Reduce niveles plasmáticos de colesterol y triglicéridos y mejora los índices colesterol/HDL en sangre.
• Aumenta la tolerancia al esfuerzo por aumento de los umbrales aeróbico y anaeróbico.
• Aumenta el volumen sistólico (volumen de sangre que el corazón expulsa hacia las arterias).
• Aumenta el volumen de sangre (plasma y glóbulos rojos). Mejora la capilarización muscular.
• Mejora el sistema respiratorio por mejora de la capacidad vital, aprovechamiento de la oferta de oxígeno e incremento de la ventilación, difusión y transporte de oxígeno.
• Controla y reduce la tensión arterial en reposo y durante el esfuerzo.
• Favorece el equilibrio neurovegetativo, psicofísico y la actividad psicointelectual.
• Estimula el optimismo, la vitalidad y la voluntad.
• Contribuye a la integración social.
• Mejora la calidad y disfrute de la vida.

¿Qué tipo de ejercicio físico puede hacer un paciente con alzheimer?

No hay que olvidar que junto al cuadro de demencia que presentan estos pacientes, existen otras patologías comunes a esta edad (osteomusculares, respiratorias, diabetes, vasculares periféricas…) y que repercuten en la evolución y pronóstico de la enfermedad. Por lo que previamente a la realización de cualquier programa de ejercicio físico, es fundamental consultar a un profesional sanitario especializado, para que realice una completa valoración y exploración al usuario y hacer la prescripción del ejercicio físico.