El asma: autocontrol del paciente

Naiara Donamaría Oroz . Diplomada en Enfermería. Centro de Salud de Mendillorri

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El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de la vía aérea caracterizada por una exagerada respuesta (hiperreactividad) del árbol bronquial a diversos estímulos, lo cual se manifiesta en forma de episodios recurrentes de sibilancias, tos, dificultad respiratoria, opresión torácica que obligan a utilizar la musculatura accesoria para poder respirar. Ocurre especialmente durante la noche y a primeras horas de la mañana. Estos síntomas se acompañan de hipersecreción bronquial con limitación al flujo aéreo (broncoespasmo) que habitualmente mejoran espontáneamente o con tratamiento broncodilatador. Por esta razón se dice que la hiperreactividad del asma es reversible. No obstante, es posible encontrar un paciente cuya única manifestación es la tos escasamente productiva, con secreciones espesas de aspecto blanco y gelatinoso.

El asma está relacionado con diversos factores:

  • Antecedentes de atopia (grupo de trastornos alérgicos mediados por el efecto y acción de la inmunoglobulina E sobre las células). Convierten al individuo en susceptible de padecer la enfermedad.
  • Alergia a ácaros domésticos, animales, hongos, pólenes que pueden precipitar una crisis asmática.
  • Fármacos como el ácido acetil salicílico, indometacina…
  • Esfuerzo e hiperventilación. Se ha detectado relación entre la temperatura y la humedad del aire inspirado con el grado de obstrucción de tal forma que cuanto más frio y seco es el ambiente mayor facilidad de episodio asmático.
  • Cambios atmosféricos.
  • Asma profesional.
  • Alteraciones emocionales.
  • Infecciones respiratorias

Medición del FEM mediante el aparato Peak-Flow

El FEM es el mayor flujo de aire alcanzado en la espiración forzada en los primeros 150 milisegundos de la misma y se expresa en litros por minuto, litros por segundo o como porcentaje de su valor de referencia o teórico. Con el FEM se refleja el estado de las vías aéreas de gran calibre, pudiendo usarse como predictor débil de la obstrucción de la vía aérea pero no puede sustituir a la espirometría en la valoración inicial y diagnóstico del paciente asmático. Es de utilidad en:

  • Diagnóstico de asma en situaciones especiales (en las cuales ni el profesional se halla presente para detectarlo ni lo podemos detectar en consulta) como asma de esfuerzo (por ejemplo en deportistas), diagnóstico de asma profesional, asma desencadenada por exposición a alérgenos especiales y en demostraciones de reversibilidad.
  • Monitorización del tratamiento con el fin de realizar cambios terapéuticos.
  • Control evolutivo en asma grave o moderado. El aparato peak-flow consta de un muelle conectado a una escala medidora (en L/min), un émbolo que empuja ese muelle, una boquilla (generalmente desechable) por donde soplar, y tres tiritas de color verde amarillo y rojo que se encajan en una ranura junto a la escala medidora.

Enseñanza de la maniobra

Se hace de pie, con el cuerpo relajado. Se coge el medidor con una mano, sin entorpecer el tránsito del muelle y con el indicador a “0”. Previamente hay que sacar de la boca chicle, caramelo porque puede falsear la medida. Hay que realizar una inspiración profunda, poner la boquilla entre los labios sellando bien los contornos y la lengua por debajo. A continuación se realiza una espiración forzada, es decir, un soplido de forma rápida y explosiva, de 1-2 segundos de duración. Es muy importante soplar lo más fuerte que se pueda. El FEM corresponde al número que marca la flecha. Se hacen 3 mediciones y se elegirá la mejor. Se realiza mañana y noche durante 15 días anotando los datos en la hoja de autoregistro. Es conveniente no cambiar de medidor ya que puede existir variabilidad entre los distintos aparatos del mercado.

Existen errores frecuentes en la realización de la técnica que hay que tener en cuenta y evitar, como tener una posición inadecuada del cuerpo, no colocar el medidor a “0”, soplar incorrectamente o toser durante la maniobra, obstaculizar el desplazamiento del indicador o problemas con el medidor (muelle en mal estado, sucio, etc…)

Se aconseja lavar regularmente el medidor con agua caliente y jabón suave.

Enseñanza del cálculo de zonas

A partir de los datos obtenidos en la hoja de autoregistro durante 15 días el paciente deberá calcular sus tres zonas: verde, amarilla y roja, como un semáforo con sus tres significados. Recortará las tres tiritas de colores a la medida de las zonas y las encajará en la ranura al lado de la escala medidora del aparato de tal forma que cada paciente tendrá su peak-flow personalizado ya que las zonas variarán de un paciente a otro.

Zona verde: hay que sacar el 80% de la puntuación máxima obtenida (ésta será la mejor puntuación personal). Cualquier puntuación mayor al 80% corresponde a zona verde y significa ADELANTE: estás bien y sigue con el mismo tratamiento.

Zona amarilla: hay que sacar el 50% de la puntuación máxima obtenida. Cualquier puntuación entre el 50-80% corresponde a zona amarilla y significa PRECAUCIÓN: hay que tener un tratamiento prescrito por el facultativo llegada esta situación.

Zona roja: cualquier puntuación menor al 50% corresponde a zona roja y significa PELIGRO: acuda a un centro médico o urgencias inmediatamente.