Enfermedades de transmisión sexual (ETS) reconocerlas y prevenirlas

Susana Clemos Matamoros. F.E.A. Medicina Interna. Hospital Reina Sofia. Tudela

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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o infecciones de transmisión sexual (ITS) son infecciones que se contagian de una persona a otra usualmente durante la práctica sexual pudiendo ser a través de vía vaginal, anal u oral.

Son muy comunes, y muchas de las personas que las tienen, no presentan síntomas, por lo que es posible contraer la ETS de personas que parecen estar perfectamente sanas y que ni siquiera saben que tienen una infección.
Sin el tratamiento adecuado, las ETS pueden causar serios problemas de salud.
Los organismos que causan estas enfermedades (bacterias, virus o parásitos) se transmiten a través de la sangre, semen, fluidos vaginales y otros fluidos corporales.
Existen más de 20 tipos de ETS, siendo las más frecuentes: Clamidia, Herpes genital, Gonorrea
VIH/SIDA, Sífilis y Tricomoniasis.

¿Qué síntomas presentan las ETS?

Las ETS pueden tener diversos signos y síntomas, incluso la ausencia absoluta de cualquier síntoma. Es por ello que pueden pasar desapercibidas hasta que ocurren complicaciones o hasta que se diagnostica a la pareja.

Cuando aparecen síntomas, los signos que pueden indicar una infección de transmisión sexual con mayor probabilidad son:
• Llagas, úlceras o protuberancias en los genitales o en la zona oral o rectal donde se ha producido el contacto.
• Dolor o ardor al orinar.
• Secreción espontanea a través de la uretra.
• Flujo vaginal inusual o con olor extraño.
• Sangrado vaginal.
• Dolor durante las relaciones sexuales.
• Dolor e inflamación de los ganglios de la región de la ingle.
• Dolor en la parte inferior del abdomen.
• Fiebre.
• Erupción en el tronco, manos o pies.
Los signos y síntomas pueden aparecer unos días después de la exposición, o pueden pasar incluso años antes de que aparezca algún problema perceptible.

Factores de riesgo para padecer una ETS

Cualquier persona que sea sexualmente activa se arriesga a cierto grado de exposición a una ETS, pero existen una serie de factores que pueden aumentar ese riesgo entre los que se encuentran los siguientes:
• Tener relaciones sexuales sin protección: la penetración vaginal o anal de una pareja infectada que no usa protección aumenta considerablemente el riesgo de contraer una ETS. El sexo oral tiene menos riesgo, pero igualmente puede producirse transmisión sin uso de protección mediante preservativo de látex o protector dental bien de látex o silicona.
• Tener contacto sexual con varias parejas: a mayor número de parejas sexuales mayor riesgo, siendo esto válido tanto para las parejas concurrentes como para las relaciones monógamas consecutivas.
• Tener antecedentes de infecciones de transmisión sexual: tener una ETS hace que sea mucho más fácil otra ETS se afiance.
• Abuso de alcohol o drogas recreativas: el uso de estas sustancias inhibe el juicio haciendo que las personas estén dispuestas a participar en conductas de riesgo.
• Uso de drogas inyectadas: el uso compartido de agujas, transmite muchas infecciones graves, incluido el VIH, la hepatitis B y la hepatitis C.

¿Cómo puedo protegerme de una ETS?

La prevención es la mejor forma de evitar una infección de transmisión sexual (ITS). Muchas personas infectadas por una ITS pueden no saberlo al no tener síntomas y, por tanto, la recomendación es utilizar protección en cualquier relación sexual del tipo que sea, siempre que no sepamos con certeza que la otra persona está sana (lo que supone que se haya hecho recientemente las pruebas correspondientes y estas hayan sido negativas).
El contagio de muchas ETS puede prevenirse utilizando un método barrera durante las relaciones sexuales, esto incluye también las relaciones de sexo oral.

Métodos barrera para prevenir las ETS

1. Preservativo masculino.
Es el método más estudiado y que, hasta ahora, se sabe que ofrece más protección.
Hay algunas ITS frecuentes, como el virus del papiloma (causante de verrugas genitales) o el herpes genital (VHS), que se contagian por contacto piel con piel y en las que el preservativo no aporta una protección completa (ya que hay zonas de piel o mucosa que no quedan tapadas por el preservativo). Sin embargo, está demostrado que el uso de un método barrera disminuye de forma muy importante el contagio también de estas infecciones.
Muchas parejas utilizan lubricante (en forma de gel soluble en agua o glicerina) en sus relaciones, especialmente para penetración anal. No se debe utilizar un lubricante graso (mantequilla, aceite, cremas cosméticas, vaselina), ya que disminuye la resistencia del látex y el preservativo puede romperse con más facilidad.
2. Preservativo femenino
Preservativo femenino de poliuretano o de nitrilo. Puede reducir sustancialmente el riesgo de contagio de una ITS si se usa de una manera correcta y sistemática.
3. Barreras bucales látex
Disminuyen el riesgo de infección durante una relación sexual oral.

Medidas para reducir el riesgo de contagio

• Limitar el número de parejas sexuales.
• Evitar mantener relaciones sexuales con parejas anónimas o desconocidas.
• No compartir material que pinche o corte (jeringas, agujas, cuchillas de afeitar…) .
• Evitar mantener relaciones sexuales bajo el efecto de algunas drogas ya que disminuyen la percepción de riesgo y favorecen la falta de control sobre la protección.
• No compartir juguetes sexuales si no han sido esterilizados o se cubren con un preservativo antes de cada uso.

¿Existen vacunas para prevenir ITS?

Vacunarse temprano, antes de la exposición sexual, también es efectivo para prevenir ciertos tipos de ITS.
Existen vacunas para prevenir el virus del papiloma humano, la hepatitis A y la hepatitis B.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacuna contra el virus del papiloma humano para niñas y niños de 11 y 12 años de edad. Si no están completamente vacunados a los 11 y 12 años, los CDC recomiendan que las niñas y mujeres hasta los 26 años y los niños y hombres hasta los 26 años reciban la vacuna.
La vacuna contra la hepatitis B generalmente se administra a los recién nacidos, y la vacuna contra la hepatitis A se recomienda para los niños de 1 año de edad. Ambas vacunas se recomiendan para las personas que aún no son inmunes a estas enfermedades y para las que tienen un mayor riesgo de infección, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y los usuarios de drogas intravenosas.

Profilaxis previa a la exposición al VIH (PrEP)

Recientemente se ha aprobado el uso de varios medicamentos combinados (emcitrabina y tenofovir) para reducir el riesgo de infección por VIH de transmisión sexual en personas que están en muy alto riesgo.
Tu médico te recetará estos medicamentos para la prevención del VIH solo si no tienes ya la infección por VIH. Necesitarás una prueba de VIH antes de comenzar a recibir profilaxis previa a la exposición y luego cada tres meses.
Con el uso de la profilaxis pre-exposición, puede reducirse el riesgo de contraer el VIH a través de las relaciones sexuales en más de un 90 %. El uso de prevención adicional, como los preservativos, puede reducir aún más el riesgo.
Continúa practicando sexo seguro para prevenir otras ITS.