La incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) es un tipo de pérdida involuntaria de orina que ocurre cuando aumenta la presión dentro del abdomen sin que la persona tenga intención de orinar. Esta presión puede originarse al toser, estornudar, reír, levantarse de una silla, hacer ejercicio físico o cargar peso. A diferencia de otras formas de incontinencia, no está relacionada con una necesidad repentina de orinar, sino con la incapacidad de los músculos y tejidos que mantienen cerrada la uretra cuando se somete a esfuerzo.
Mecanismos y causas principales
La continencia depende de un conjunto de estructuras anatómicas que sostienen la uretra y la vejiga. Entre estas destacan los músculos del suelo pélvico y el esfínter urinario, que actúan como una “válvula” para retener la orina hasta que se desea vaciar la vejiga. Cuando estas estructuras están debilitadas o pierden tono, son menos eficaces al responder frente al aumento de la presión abdominal, lo que facilita las fugas.
Factores que contribuyen a la IUE incluyen:
• Debilitamiento del suelo pélvico, especialmente después de uno o varios partos por vía vaginal.
• Edad avanzada, ya que la fuerza muscular disminuye con el paso del tiempo.
• Intervenciones quirúrgicas en la pelvis, como cirugía prostática en hombres o procedimientos ginecológicos en mujeres.
• Obesidad y tabaquismo, que aumentan la presión abdominal y pueden dañar los tejidos.
• Alteraciones anatómicas como prolapsos de órganos pélvicos (por ejemplo cistocele o rectocele).
Aunque puede presentarse en personas de cualquier edad, es más frecuente en mujeres, debido a factores como embarazo, parto y cambios hormonales.
Síntomas habituales
La característica más típica de la incontinencia de esfuerzo es perder pequeñas cantidades de orina al realizar movimientos o acciones que ejerzan presión sobre la vejiga. Algunos ejemplos frecuentes son:
• Al toser, estornudar o reír.
• Cuando se cambia de postura o se levanta algo pesado.
• Durante el ejercicio físico o actividades cotidianas.
La intensidad de la fuga puede variar, desde unas gotas hasta un volumen suficiente para mojar la ropa, aunque suele ser leve en muchos casos.
Cómo se realiza el diagnóstico
Para confirmar la IUE y descartar otras causas de incontinencia, el profesional sanitario suele realizar:
Historia clínica detallada y examen físico, que puede incluir evaluación del suelo pélvico.
Diario miccional, donde el paciente anota la frecuencia urinaria y las situaciones en que se producen fugas.
Pruebas básicas, como el análisis de orina para descartar infecciones.
En casos seleccionados, estudios urodinámicos o flujometría que evalúan cómo funciona la vejiga y la uretra.
Opciones de tratamiento
Medidas iniciales y cambios del estilo de vida
• Ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, como los ejercicios de Kegel, pueden mejorar notablemente el control urinario.
• Perder peso si hay sobrepeso, ya que reduce la presión sobre la vejiga y los músculos pélvicos.
• Dejar de fumar y tratar la tos crónica si existe.
• Evitar irritantes de la vejiga como la cafeína y el alcohol.
Tratamientos específicos
En algunos casos se pueden emplear dispositivos vaginales que ayudan a sostener las estructuras pélvicas debilitadas.
AUTORES
Lydia García Fuentes. MIR Servicio Urología.
Jaime Monllau Espuis. MIR Servicio Urología.
Laura Almenara Michelena. MIR Servicio Digestivo.
Itziar Muelas Rivas. MIR Servicio Dermatología.
Alba Herranz García. MIR de Psiquiatría.
Cristina Nicolau Cano. MIR Servicio Medicina Preventiva.
Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza


