El embarazo y el parto son procesos naturales, pero suponen un gran esfuerzo para el cuerpo de la mujer. Durante el parto y en las semanas posteriores, el organismo se encuentra especialmente vulnerable, por lo que pueden aparecer infecciones u otras complicaciones. Una de las señales más importantes a vigilar es la fiebre, ya que puede ser el primer aviso de que algo no va bien.
¿Cómo se define la fiebre puerperal?
Se considera fiebre puerperal cuando la madre presenta una temperatura de 38ºC o más en dos ocasiones distintas (separadas por al menos 6 horas). Esto puede ocurrir en cualquier momento desde las primeras 24 horas después de dar a luz hasta 6 semanas después. Aunque no siempre indica un problema grave, la fiebre nunca debe normalizarse en este periodo y siempre debe ser valorada por profesionales sanitarios.
Causas más comunes
Es relativamente frecuente y suele estar relacionada con infecciones que aparecen en este periodo de recuperación.
Las causas más habituales son:
- Endometritis puerperal (infección del útero)
- Infección de la herida quirúrgica (cesárea o episiotomía)
- Mastitis puerperal (infección del pecho durante la lactancia)
- Infección urinaria
- Tromboflebitis pélvica séptica
1.Endometritis puerperal: la causa más común
La endometritis es una infección del interior del útero y es la causa más frecuente de fiebre puerperal. Aparece habitualmente entre el tercer y cuarto día tras el parto, aunque puede hacerlo más tarde (hasta 10º día postparto). Suele ser más frecuente tras una cesárea, partos instrumentados o cuando el parto ha sido largo.
Síntomas más habituales
- Fiebre persistente
- Dolor en la parte baja del abdomen
- Malestar general
- Sangrado vaginal anormal
- Flujo vaginal con mal olor
La endometritis siempre requiere tratamiento antibiótico, generalmente con ingreso hospitalario. Con un tratamiento adecuado y precoz, la evolución suele ser buena.
2. Infección de las heridas del parto
Ya sea la cicatriz de una cesárea o los puntos de un desgarro o episiotomía en el periné, estas infecciones cursan con dolor local intenso, enrojecimiento, supuración y fiebre. El tratamiento incluye antibióticos y cuidados locales de la herida. En los casos más graves puede ser necesario limpiar la herida o realizar pequeñas intervenciones.
3. Mastitis puerperal
La mastitis es una infección del pecho que aparece sobre todo entre la segunda y sexta semana tras el parto, especialmente en mujeres que dan lactancia. Los signos y síntomas típicos son dolor localizado en la mama, enrojecimiento cutáneo, calor, endurecimiento y fiebre. Es importante saber que no suele ser necesario dejar de dar el pecho, ya que el vaciado adecuado ayuda a la curación. El tratamiento incluye reposo, antiinflamatorios y antibióticos cuando es necesario. Si no se trata a tiempo, puede formarse un absceso mamario, que requiere drenaje.
4. Una causa poco frecuente: tromboflebitis pélvica séptica
Se trata de una complicación rara, pero importante. Consiste en la infección y formación de un coágulo en las venas de la pelvis tras el parto. Suele sospecharse cuando la fiebre persiste a pesar de los antibióticos y no se encuentra otra causa clara. Requiere ingreso hospitalario, antibióticos y tratamiento anticoagulante.
Factores que aumentan el riesgo
Existen ciertas circunstancias que hacen que exista más riesgo de desarrollar fiebre puerperal durante este periodo:
Factores maternos
- Obesidad
- SGB positivo
- Bolsa rota >24h de evolución
- Inmunodepresión materna: diabetes mellitus, tratamiento inmunosupresor y otras enfermedades sistémicas
Factores intraparto
- Parto instrumentado
- Alumbramiento manual de placenta
- Revisión manual de cavidad
- Cesárea urgente
Factores postparto
- Anemia importante
- Seroma y/o hematoma de herida quirúrgica
¿Cómo saber si algo va mal? Señales de alerta
Además de la fiebre, existen otros síntomas que nos indican que debemos consultar con un médico de inmediato:
- Malestar general
- Dolor abdominal intenso: más fuerte que los típicos «entuertos».
- Sangrado o flujo con mal olor: los loquios (sangrado postparto) tienen un olor característico, pero si se vuelve fétido es señal de infección.
- En el pecho: una zona endurecida, roja y que quema al tacto.
El camino hacia la recuperación: ¿Qué hará el médico?
Si presentas fiebre, el equipo sanitario realizará una exploración física completa. Es probable que soliciten análisis de sangre y orina, y a veces una ecografía para comprobar que el útero se está vaciando correctamente.
El tratamiento se basa en los siguientes pilares:
- Antibióticos: son la base del tratamiento. En casos leves pueden ser pastillas en domicilio, pero si la infección es más grave, puede ser necesario el ingreso hospitalario para tratamiento intravenoso
- Reposo e hidratación: beber mucho líquido y descansar es fundamental para ayudar al cuerpo.
- Lactancia: en el caso de la mastitis, no es necesario dejar de dar el pecho; de hecho, vaciar el pecho suele ayudar a la recuperación.
Conclusión
La fiebre después del parto es una señal de alerta que nunca debe ignorarse. Aunque muchas veces tiene causas leves y tratamiento sencillo, en otras ocasiones puede indicar infecciones importantes. La clave está en la detección precoz, el tratamiento adecuado y el seguimiento médico. Con una atención correcta, la gran mayoría de las mujeres se recuperan completamente y pueden disfrutar de un puerperio seguro y saludable.
AUTORES:
- Hannah Sarasola Cullen (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
- Laura Blasco Alconchel (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
3. Rialta Castán Marigómez (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
4. Ana Romeo Aparicio (Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
5. Celia Queipo Menéndez (Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
6. Pedro Olivera Salort (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
7. Naomi Artal López (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Parc Sanitari Sant Joan de Déu en Sant Boi de Llobregat, Barcelona).
8. Ana Salinas Badia (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital de Barbastro).
9. Elena Beltrán Murillo (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza).
10. María Cortés Costa (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza).


