Fimosis, ¿una enfermedad de niños?

Muñoz Rivero, M.V; Cabañuz Plo, T; Reyes Figueroa, A.A; García Ruiz, R; Tejero Sánchez, A; Gil Sanz, M.J. Sº Urología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza

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El término fimosis se utiliza cuando el prepucio, piel que recubre el glande (la cabeza del pene) no puede ser retraído por detrás de éste.

No es una patología exclusiva de la infancia.
Puede ser congénita o adquirida. La fimosis primaria o fisiológica se da en el recién nacido y no tiene signos de cicatrización. La secundaria o patológica, puede originarse a raíz de una inflamación de la piel del prepucio llamada balanitis (la diabetes mellitus se asocia frecuentemente a este tipo de infecciones), traumatismos sobre el prepucio que con frecuencia se producen durante la relación sexual, maniobras masturbatorias, siendo menos frecuente que se deban a presencia de tumores peneanos o a enfermedades cutáneas como el liquen escleroso y atrófico.
Al nacer, la dificultad en retraer el prepucio es muy habitual. Al final del primer año, cerca del 50% de prepucios descienden y a los 3 años el 90%. A los 16-18, solo un 1% de varones persisten con fimosis.
En el varón adulto, frecuentemente se asocia con inflamaciones del prepucio de manera repetida que dificulta la retracción prepucial en un pene previamente normal. Puede dificultar el aseo de la zona por lo que se producen infecciones de orina, balanitis o incluso una pequeña dificultad para mantener relaciones sexuales.

¿Cuáles son las complicaciones?

La complicación más frecuente es la infección de la piel del glande que puede sumarse a la infección de la parte interna del prepucio (balanopostitis). El tratamiento se realiza con limpieza de la zona con suero fisiológico y, algunas veces, puede precisarse una pomada con antibiótico.
En ocasiones, aparece dificultad para orinar. Esto puede provocar retenciones de orina que producirán una infección secundaria.
La parafimosis es la retracción de un prepucio estrecho por detrás del glande imposibilitando la recolocación del prepucio sobre el pene originando edema del mismo. Esta situación debe resolverse de manera urgente ya que se dificulta la perfusión distal y hay riesgo de necrosis.

¿Cómo se trata?

Los grados menores de fimosis o presencia de adherencias prepuciales más allá de los 3 años, pueden beneficiarse de la sencilla maniobra de retraer el prepucio suavemente todos los días coincidiendo con el baño y enseñarle al niño a hacerlo. De esta forma, el prepucio se irá ensanchando progresivamente y se irán desprendiendo paulatinamente sus adherencias. No es recomendable realizar las retracciones antes de los 3 años de forma rutinaria y se debe instruir adecuadamente a los padres de cómo realizarlas, lo ideal es 2-3 veces al día, de forma suave y progresiva sin forzar.
Si a partir de los 3 años, la patología es evidente, o existen problemas para orinar o infecciones de repetición, se indica tratamiento quirúrgico mediante circuncisión u otras técnicas con preservación del prepucio. En casos más leves, puede administrarse una pomada o crema de corticoide dos veces al día durante 20-30 días (éste tratamiento carece de efectos secundarios).
La fimosis secundaria, si no hay contraindicación, es indicación de circuncisión si no se ha resuelto con el tratamiento médico.
Las contraindicaciones para realizar una circuncisión son enfermedades de la coagulación de la sangre, infección local aguda y anomalías congénitas del pene (pene enterrado o hipospadias); en éste último caso es debido a que a veces es necesario el prepucio para realizar una reconstrucción de la zona.

¿Cómo se realiza una intervención de fimosis?

La circuncisión es una intervención sencilla que suele durar unos 30 minutos, se realiza de manera ambulatoria sin precisar ingreso. En adultos se puede hacer con anestesia local, pero en niños se prefiere anestesia general.
No suele ser preciso tratamiento previo, salvo si existe infección previa.

Cuidados postoperatorios

Tras la intervención se deja una venda alrededor el pene con un orificio para poder orinar y se indica acudir para su retirada al centro de salud a las 24 horas de la intervención.
Los cuidados postoperatorios son sencillos y consisten en curas diarias con suero y povidona yodada (Betadine®). A veces se puede sangrar ligeramente y para cortar esa hemorragia hay que comprimir directamente en el sitio durante unos minutos.
Los puntos habitualmente se caerán solos y no precisan ser retirados.
Tras la cirugía se deben evitar las erecciones con frío local (bolsas de hielo) y no se puede retomar la actividad sexual hasta que los puntos se hayan caído, cuando la herida haya curado por completo.
En principio no es necesario ningún tratamiento médico, salvo analgesia si se precisa, evitando la aspirina ya que podría favorecer el sangrado.